There is no such thing as WOM

viernes, octubre 03, 2003

Lo inevitable 

    
Ayer me referí tangencialmente al 2 de Octubre. Haciendo mi rondín matutino (la frase es del que le avisa a su mamá que le cortaron la luz) me encontré que mi muy inteligente viejo-joven cyberpal (conocido como TT o Arbol) plantea lo que yo creo que es el verdadero dilema: "Necesito saber".

Yo satisfice mi curiosidad-morbo-inquietud desde niño. Y lo que he leído a lo largo de 24 años (no por lucirme pero yo leí "La noche de Tlatelolco" de Poniatowska a los 8 años) sólo ha ido agregando referencia a lo que ya sabía. Fue un acto de violencia injustificable que se decidió en medio del desconcierto generalizado de los estamentos de poder por una mano que necesitaba un pretexto para alcanzar la cima. Luis Echeverría aprovechó una circunstancia delicada y actuó tras bambalinas. NO puedo afirmar que él lo haya ordenado. Lo que es casi seguro es que armó un complicado rompecabezas para que "algo así" se diera.

Y qué pienso yo que pasó? bueno, eso, creo, es lo más importante. No digo que el "quién" no sea importante, pero en realidad, no es mi revista favorita. Lo que digo es que "porqué", "cómo" y "qué ocasionó" son más importantes. Pienso mucho en la gente que me dio testimonios directos. El primero fue del padre de un compañero mío de la primaria (1979), José Alberto Rivera Medellín. Bueno, su padre se llama José Benito Rivera Bernal. En esa época era funcionario de la Secretaría de la Reforma Agraria. Pertenecía al grupo político de Cuauhtémoc Cárdenas. Sí, era priísta. Y sí, era estudiante de economía cuando el 68. Estaba a mitad de la carrera. Fue casi seguramente compañero de Carlos Salinas, o de Manuel Camacho, o de alguno de esos. Y ése precisamente es mi punto. Los que estudiaban en la UNAM en ese tiempo no eran la gente que no podía pagar una universidad privada. Era la crema y nata de la sociedad mexicana, no sólo económica sino, principalmente, política. El IPN sí era bastante proletario, pero no demasiado (no como ahora) y se vio menos involucrado en la dirigencia del CGH aunque sí aportó bastante "carne de cañón". Bueno, finalmente el padre de mi amigo me dijo, cuando vió que estaba yo leyendo el libro de Elena, que él estuvo ahí, en la Plaza de las Tres Culturas, y que alcanzó a escapar de milagro. Uno entre 10 mil milagros, lo sé ahora.

Otro testimonio, mucho tiempo después (1990) me lo dio Andoni Belausteguigoitia, hijo de un inmigrante vasco que estudiaba en La Salle en 1968, Administración de Herencias. Sí, literalmente, Andoni tenía, ya desde entonces, su futuro económico asegurado. Su padre había creado, basado en su amistad con Angel Urraza, una empresa de distribución ferretera que manejaba (maneja, sigue por ahí) considerables volúmenes de ventas. Y así, con todo esa seguridad, Andoni iba seguido a las manifestaciones. Ese día llegó tarde y al ver la plaza rodeada de tanques pegó la carrera de regreso al negocio de su papá, en Avenida Cuauhtémoc y Avenida Chapultepec. No sé qué tanta relación tendría con los dirigentes, o si era puro miedo, pero su papá lo tuvo escondido tres días hasta que le compró un boleto de avión y lo mandó 1 año a Bilbao. Muy tipo "El Padrino".

Mi madre tenía 17 años, o casi. Ese día fue al Zócalo y vio los tanques desde el mediodía. Estudiaba la secundaria y pronto entraría a trabajar de costurera. Mi padre ya era obrero de una empresa de ropa. Ninguno de ellos tiene la más mínima noción de cómo pensaban políticamente en ese tiempo. Sí recuerdan, eso sí, que pensaban en los estudiantes como en unos flojos buenos para nada, juniors hijos de papi.

Quién de la actual inteligentsia mexicana insiste en el tema del 68?, notablemente, Enrique Krauze, posiblemente el segundo intelectual más orgánico y cercano al poder después de Héctor Aguilar Camín, otro que habla con frecuencia del suceso. Ellos, los dos, eran también "parte del movimiento".

Se reconoce que los muertos directos e indirectos por ese suceso fueron cerca de 400. Los muertos durante la "guerra sucia" de Echeverría contra las guerrillas campesinas en los 70's fueron más de 500. Los muertos perredistas durante el periodo de Salinas de Gortari, una cifra similar. Los muertos en las represiones a ferrocarrileros y guerrillas en los 50's y principios de los 60's, también.

Y de eso se habla mucho menos. Es el "síndrome del distribuidor vial". Los que vivan en el DF sabrán que es la obra pública del momento, un útil distribuidor vial que conecta periférico con viaducto sin necesidad de semáforos. Bueno, la obra tuvo una cobertura mediática descomunal. Pero actualmente se está terminando otro distribuidor vial que llevaba 6 años semi-parado en la zona oriente (y mucho más pobre) de la ciudad. Me tocó sufrir esa "obra" porque el metro moctezuma era mi camino diario al trabajo. Y ahora ya cambié tres veces de domicilio y la "obra" sigue sin funcionar. Si me pongo a comparar la cobertura a dicha "no-obra" contra el de San Antonio, la diferencia puede muy bien ser de 100 a 1. Sí... 1 muerto de la clase media alta vale lo que 100 muertos pobres. No me quejo, que quede claro, sólo señalo el hecho.

Armando Samano lo opinó a las 10:03 a.m.