There is no such thing as WOM

viernes, abril 30, 2004

Día del niño 

    
Me voy a refritear a mí mismo con dos mensajes que escribí en distintas edades de Jimena. Melosos y todo, creo que transmiten adecuadamente el sentimiento que despierta la infancia y que, por exceso de crudeza, dureza y automaltrato psicológico, no dejamos que surjan tan así, tan melosos:

Y el ánimo que contrasta….

Jimena, ¿sabes porque los bebés se consideran tan puros?

Porque carecen de pasión

Y a estas alturas, en estos momentos, cuando uno se cuestiona desde el aire que respira hasta el mínimo segundo que desperdicia, cuando la duda pueda ser lo único absoluto porque una hoja en blanco puede poner en duda cualquier cosa (y por eso es que uno escribe), tu papi se ha cuestionado severamente, durante la última hora, uno de sus valores fundamentales: la pasión.

Hijita, desde que yo recuerdo (y no recuerdo mucho) he vivido apasionadamente. Esa pasión me hizo tener una infancia un poco rara, pero normal dentro de los parámetros sociales conocidos en mi época, es decir, no sobresaliente, sino con ligeros tintes de excentricidad.

Refiero y pienso en mi infancia porque es el parámetro más conocido para mí de lo que puedes ser tú y la vida que te sigue los próximos diez años.

Desde ahora te lo digo, es absolutamente asombrosa tu capacidad de ser y de absorber, a tu mami y a mi nos pareces tremendamente inteligente y vivaz, despierta y atenta, fuerte y perceptiva. TE adoramos Jimenita, eres una excelente razón para dar un extra en nuestras vidas y no luchar por extremos, ni nuestros yos ni los ambiguos, incluso extraños, "demás".

El motivo por el que me cuestioné lo de la pasión es por pensar en el extremo grado de felicidad que se logra al cargarte, al tenerte entre los brazos de uno y que desaparezcan todos los pensamientos, los deseos, las satisfacciones e insatisfacciones; incluso los miedos, que azuzan como si fueran parte del aire que respiramos, toman un reposo y se aquietan.

Y pensando en escribir sobre ese estado fue cuando caí en la cuenta de la ausencia de la pasión que acompañó a ese momento, pasión esa que siempre me había movido a llenar una hoja de papel blanco, pasión que maneja muchas de mis, (de nuestras, de mami, mías, de tus tíos y abuelos) reacciones y acciones. Y esa ausencia provocada por ti, por una página que apenas empieza a trazar su primer letra, que ni siquiera ha pensado en su título (el cual por cierto llega bastante avanzada tu vida), que incluso no se reconoce como hoja, trajo para mí un estado de felicidad tal que no parece tener sustento en la realidad.

Jimena, uno piensa en ángeles ya de mayor, pero solo al cargar un hijo como tú puede entender medianamente lo que ese concepto puede significar en almas tan torturadas como las nuestras. Aunque en estricta justicia debo agregar que tu mami, de ser una magnífica mujer, ha pasado a convertirse a ratos en un ángel tremendo, grande y poderoso, listo para cuidar del pequeño angelito, de la hoja de papel blanca aún, del ser humano sin pasiones que parece ser un estado de nirvana al que tanto añoramos regresar los que ya no estamos ahí.

Gracias Jimena por la bendición que nos has otorgado al escogernos como tus padres, en esos momentos que, sin saberlo, tu mami y yo tanto necesitábamos.

Uno no pude incluso sentir pasión por ti…pasan largas las horas en la oficina y aunque pienso en ti constantemente, lo hago sin pasión, solo con amor infinito, y la alegría que conlleva el amor, esa que ilumina de repente mi alma y me dibuja una sonrisa que nunca había podido manifestar, una sonrisa de dicha pura.

Nunca he sido partidario de las "purezas" y sin embargo no puedo soltar la palabra ahora que hablo de ti, he pensado en otros niños, otros bebés, incluso tu tía Lupita, pero nada se ha acercado tanto a eso de la manera tan nítida en la que ahora tú lo representas. Las purezas siempre me han parecido falsedades, incluso… cursilerías. Ahora veo como la Humanidad se reinventa y dispone de nuevas oportunidades, de la tremenda oportunidad de empezar de cero, para ver si se corrige…

Te amamos Jimena

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Y así que pasen cinco años...

O diez o veinte, la verdad no recuerdo. Sé que es una obra de teatro de García Lorca ese título, y más te vale que cuando tú lo leas me lo corrijas. Tengo la fortuna de tener estos ratos solo, entre cansado y pensando (te recomiendo estos momentos, son geniales) el vuelo de regreso a casa. Es incómoda la clase turista, creo que ya para cuando lo leas lo sabrás, pero también sabrás que con toda su incomodidad, es un cojín mullido y tengo mi música y mis pensamientos para ti, para ustedes dos en general, pero hoy en particular para ti.

Acabo de leer otro pequeño que te escribí en otro rato de ocio, no fue, como normalmente han sido estas cartas estos dos años, sino en otro momento que, dos años después, no recuerdo. Ese texto habla de tu pureza y de tu carencia de pasión. ¡Cómo pasa el tiempo! Ahora eres tremendamente, desbocadamente pasional, y sigues siendo viva e inteligente, locuaz, hiperactiva, cariñosa, astuta. Los planes, gracias a Dios, van bien, no puedo decir que viento en popa ni cantar victoria ni mucho menos, pero hay rumbo y la idea de que aproveches toda tu potencialidad con responsabilidad pero también con libertad, sin limitaciones, va.

Jimena, han sido dos años más que geniales, mágicos. Llenos de esperanza e ilusión, de gustos y logros. Con la forma estricta que sabrás que me caracteriza no puedo sino calificarte de excelente. Las carencias, o debilidades que indudablemente tienes se ven compensadas con creces con tus facultades y tus actos, tus sentimientos por lo general te honran, porque son honestos y vehementes. Eres convencida de lo que haces y lo que quieres, pero estás aprendiendo humildad para reconocer errores. Usas responsablemente los dones que Dios te dio, principalmente en tu forma de prodigar y corresponder el amor con el que tanta gente te trata. Eres un orgullo para todos.

Cuando leas esto (pienso muchísimo en cuándo será el día correcto) no sé pero casi estoy seguro que algunas penas, dolores o sinsabores habrás pasado. Quizá incluso te las dé cuando peor te vea, recién pasados tus 15 ó 20 años. Poco encontrarás en estas cartas que te hable de algo malo. Me llenas de energía positiva de solo acordarme de ti. Jejeje, para variar, tengo que apagar, nunca le calculo bien!!!, TE AMOOOOO!!!!!!

Jimena, Frida, Sofía, Emilio, Valeria y Daniela. Mis niños, no en posesividad ni en pertenencia, sino en mero gusto de obsequiarles cariño, les deseo que pasen un hermoso día del niño....

Armando Samano lo opinó a las 1:51 p.m.

Competencia a las telenovelas 

    
Una de las más destacadas y "serias" (en la medida de lo posible) periodistas de espectáculos mexicana, Maxine Woodside, dijo ayer en su programa de radio que los productores de telenovelas de ambas televisoras mexicanas están seriamente preocupados por una nueva fuente de competencia para las telenovelas: Los noticieros.

Partiendo de la teoría hitlerana de que todo hipnotizador tiene éxito con sujetos hipnotizables podemos notar que el espectáculo ofrecido por la televisión mexicana el viernes por la noche es aterrador: En un canal, el partido de futbol de la selección mexicana, en otro canal, un show que aunque ya es rutinario sigue acaparando mucha atención, y, en el colmo de lo inédito, la detención de un empresario corruptor de medio pelo robó rating a dos prgramas supuestamente estelares. Y más que rating, lo que estos espectáculos noticiosos (que nada o menos tienen que ver con política verdadera) están robando en cantidades asombrosas es "mind share". La gente está pendiente del show, del montaje. Que si hubo complot o no hubo complot, que si se miraron feo o si no se quisieron dar las manos, que infarto o arritmia, los buenos y los malos.

AMLO logró desviar cómodamente la atención al problema denunciándolo como complot. No shit Sherlock!, resulta que todos los adversarios políticos se dan patadas bajo la mesa. Reconozco que el equipo del Gobierno Federal no puede ser más estúpido, puesto que ni un complot saben armar sin dejar casi documentos escritos y firmados delatándose. Pero que nadie se engañe, aquí no hay blancas palomas. Todos son una parvada de zánganos deseosos de mamar del presupuesto, estatal, local, municipal, federal o mundial. Y la verdad, el show se ha vuelto parte tan intrínseca de la forma de allegarse votos, que la consecuencia lógica de una sociedad que produce telenovelas vistas en todo el mundo es que telenovelizara su vida pública.

Sólo así la gente voltea, los mira, los desnuda, los escrutina. Pero, como en las telenovelas, el show sólo entretiene, divierte, distrae y alimenta el morbo. Nos vende aspiraciones, no realidades.

Armando Samano lo opinó a las 11:03 a.m.

jueves, abril 29, 2004

Perdimos 

    
Ni módulos, dijeron los astronautas...

Nos merecimos perder, eso fue lo pior de todo

Armando Samano lo opinó a las 12:04 p.m.

miércoles, abril 28, 2004

Revancha 

    
Es una semana de clásicos futboleros. El pasado domingo el FC Barcelona le devolvió al Madrít el 1-2 de noviembre y de paso le dio buena zancadilla en su lucha por su última posibilidad de título, la Liga Española. Ya el Osasuna había demostrado la batibilidad de la casa blanca, y de hecho lo hizo de forma más brillante, pero siempre es bueno derrotar al peor enemigo a domicilio y, como sea, Visca el Barca!

Hoy tendremos la oportunidad de reeditar nuestra angustia nacional. Desde aquel desdichado día de verano de 2002, en el que el Vasco Aguirre y en general nuestros 11 aguiluchos perdieron la cabeza en su intento de ganarle como sea a los gringos en lo único que les podemos ganar, el futbol, el trauma nacional no hace sino crecer. Y eso que por lo menos ya los dejamos fuera de los Juegos Olímpicos. El día anterior al partido, en una conferencia telefónica con nuestro patrón (un inglés) nos decía que ese partido no debería ser dificil para México... jajajajajaja, de recordar eso y el partido, y las tonterías cometidas cuando había todo para ganar, se me revuelve en el estómago hasta lo que aún no me como. Eso nos pierde, por ahí seguro lo dijo Sun Tzu o alguien parecido (dice Jaime con mucho tino que todo lo dijo o Churchill o Groucho Marx u Oscar Wilde) "no odies a tu enemigo". Pues espero que eso hoy no pase, y que Lavolpe (que no creo que odie a los gringos menos que el Vasco) tenga la cabeza fría y las piezas dispuestas y que, aunque sea un amistoso, le zumbemos unos cinco goles a los gringos que, para colmo, dijo su entrenador ayer que el equipo mexicano que más le gustaba era el (PUAAAAAJJJJJJJ) América, claro, lógico!

Y para el sábado próximo, las gloriosas Chivas Rayadas del Guadalajara reciben a los pollos del América con un handicap negativo, la baja de Osvaldo Sánchez en la portería. Y para este partido sí espero que no haya revancha. Me acaba de tocar verlos ganar aquí en el DF y no me gustaría nada que el cochino América lograra su revancha en el Jalisco. Las Chivas, ya lo comenté, están jugando bien y cada vez mejor, así que tengo confianza en que podamos vencer a los pollos que andan muy gallitos diciendo que ni intercambio de camisetas aceptarán... pues claro que no!, no se puede comparar ese trapo amarillo miserable y asqueroso con la sagrada rayada rojiblanca!, habráse visto tamaña herejía!

(PD, felicidades a mi compa Poeta Vagabundo, ya reincidió en el vicio del blog, dénse una vuelta)

Armando Samano lo opinó a las 2:38 p.m.

Identificador de llamadas 

    
Se me acaba de ocurrir mi primer post gráfico que, de hecho, no ocurrirá como tal, porque además sería una sucesión "fab style" de la carátula del celular. Pero lo que quiero presumir orgulloso es que mi carcachita V60 de Motorola tiene capacidad de recordar, solamente, las últimas 18 llamadas recibidas. Pues bien, de esas 18 últimas llamadas que con lo caro que es llamar al celular se remonta la última al 26 de marzo pasado (sí, un mes) sólo una es de Edith.

En mi bandeja de mensajes escritos tengo cuatro mensajes, dos de prueba de cuando me activaron el servicio, uno de Edith y otro de no se quién que me invitaba al "plantón" afuera de Radioactivo cuando se anunció el cierre de la estación. No soy del hábito de "darle de comer a mi Tamagochi" (de andar mandando mensajes escritos) principalmente porque la empresa me paga la factura del celular, sea la que sea, así que en lugar de pelearme con el miniteclado simplemente llamo.

En efecto. Edith no me llama nunca, no me cela nunca. Y nunca he sentido que no me quiera o que no me ame (sí, nos amamos y nos queremos). Una de las quejas más recurrentes de los hombres es la paranoia-obsesividad-posesividad de las mujeres. No lo niego, nos la tenemos bien merecida, somos unos cabrones. Pero el sencillo hecho de que Edith no "me esté checando" todo el tiempo me hace sentirme mucho más apegado a ella. El hecho de que respete con tal persistencia mi privacidad, mi libertad, me compromete (en buen sentido) a sentirla como compañera. Yo soy mucho más paranoico y le llamo mucho más, pero cuido de alguna forma eso, que es dificil, el balance entre sentirse ignorado y sentirse asediado. Eso también tienen difícil las mujeres. Si no las llamas, las ignoras, si las llamas las acosas. Mi Edi no, ella nunca me ha dicho "no me llamaste" ni "ya no me llames", nunca en casi 10 años de relación. Creo que es un buen número, ¿no?

Update jocoso: La caricatura de Trino de hoy en Mural confirma mi dicho, para los que no creen en la posesividad de la mexicana, el link solo sirve el día de hoy :(

Armando Samano lo opinó a las 9:15 a.m.

lunes, abril 26, 2004

Comer solo 

    
En la religión de la oficina, comer solo es una de las mayores herejías. No lo había recordado hasta que en una plática familiar un compadre mío lo comentó de pasada: "Regresé, no había ya nadie y yo no voy a comer solo". Ahora entiendo porqué varios de mis compañeros de mi oficina me ven como bicho raro. Yo no siempre como solo, pero sí mínimo dos veces a la semana. De hecho, más bien aparto uno o dos días de la semana para comer con los de la oficina, por lo regular tengo una comida de trabajo (de negocios) a la semana y los otros días los reparto para comer solo.

Es un ejercicio interesante. Yo y mi comida. No me ha afectado mucho nunca y llevo ya 14 años de vida profesional con ése hábito. Es una hora en la que, además, trato de descansar de leer. No muy comúnmente me llevo periódico o revista o libro a la hora de la comida. Eso más bien lo hago durante el día, durante el trabajo, "alt+tab" es mi combinación favorita de teclas. También he mecanizado el "alt+spacebar,n" para minimizar de inmediato la pantalla que tengo a la mano.

Entiendo el miedo a la soledad, yo lo he padecido varias veces. Pero no entiendo porqué está tan extendido o porqué es tan profundo. De hecho a mí me hace falta soledad. Cuando no la tengo durante cierto tiempo me empiezo a sentir mal, lo somatizo. Una semana de no comer solo y me puedo empezar a asfixiar. No sé cómo tomaría o sentiría una soledad completa. Yo le he dicho a mi hermana Patricia que la soledad la ha hecho egoísta y que el egoísmo es una enfermedad crónica. Será un poco como la cafeína, la nicotina. Droga ligera que estimula y se hace necesaria pero que tiene un punto de inflexión que la hace adictiva o controlable.

Yo controlo mi soledad a la hora de la comida. Ahora lo que debo controlar es mi comida!

Armando Samano lo opinó a las 10:47 a.m.

viernes, abril 23, 2004

Cisma en la Iglesia Batiana 

    
El post del Santo Padre de la Iglesia Batiana, Chango 100, respecto a la respuesta que dio Batio's sweet virgin (no se me olvida que es como más le gusta que le digan) a su post sobre "las putas (mujeres)" me ha convencido de que mi misión en la Iglesia Batiana oscila entre tres personalidades:

El "San Francisco de Asis". Conmisericorde con los hermanos gusanos y las hermanas hiedras.

El "San Ignacio de Loyola" que inútil pero persistentemente se pasa buscando la verdad pensando que así será libre.

Y, para terror de los discípulos batianos, he descubierto en mí al Martín Lutero. O, quizá, al Orígenes de Alejandría.

Creo yo que nuestro Santo Padre, Chango100, es algo así como "Agustín de Hipona" de la Iglesia Batiana. Decretador de dogmas, incluso patrocinador del mismo concepto, el "dogma". Por ello transcribo un párrafo sublime que leí en su blog y que merece mis herejías:

Claro que todas las mujeres son putas. Todas, en absoluto, tienen una factura que cobrar al momento de abrir sus piernas para darse gusto con el pito. Sus vaginas son máquinas registradoras. La diferencia estriba, sin duda, en el tipo de cobro: Algunas pretenden amor a través de sus humectaciones, otras pretenden poder, otras buscan comprensión, algunas matrimonio o al final el placer de tener en sus camas a un macho alfa. Jamás existe un interés sincero por la sexualidad pura y total. La factura deviene cuando todos sabemos que las mujeres jamás cogen por coger. Todas en absoluto llevan un móvil alterno. Para abrir las piernas, las mujeres necesitan sentirse satisfechas en otros rubros, es decir, y verbigracia, por lo menos hay que pagarles una comidita o invitarlas al cine, hablarles bonito o bajarles las estrellas o de a tiro decirles porquerias al oido. Todas, en absoluto, cogen por algo más que simple aficción al pito o al sexo. Ahí es donde reside su doble moral. Justifican su pasión primaria al pito adornandolo de otras pendejadas. Uno, como hombre en cambio, puede coger a gusto con el simple argumento de que la vieja tiene un culo magistral.

Anoche repasé la historia de un personaje ficticio: Samantha Jones. Pese a ser ficticio y a que yo no conozco ningún personaje parecido en la vida real, creo que la descripción que las guionistas hacen de ella es la antítesis de la palabra de nuestro Santo Padre:

Samantha embraces her uninhibited sexuality with a diverse (and large) group of lovers, from wrestling coaches to power bachelors to a studly farmer. Forget wedding dreams; Samantha takes lust over love any night, and she's proud of it. Once, she even experimented with lesbian love, but when her "girlfriend" demanded more intimacy, Samantha knew it wasn't going to work out.

El personaje en cuestión está lejos de ser perfecto. Se enamora dos veces y según lo que he visto de la serie, de 50 personas diferentes con las que tiene sexo por el gusto de tener sexo (la condición que Chango100 no acepta como posible) sí desarrolla sentimientos por dos. Asimismo, con otros siete sí que llega a una "transacción" de las que tipifica el Sumo Pontífice para asignar el calificativo "puta": Diversión, compañía, identificación y ascenso profesional son las mercancías con las que Samantha comercia. Pero cumple dos condiciones fundamentales que contradicen el dogma: Sí busca sólo el placer sexual y además, lo hace en una proporción considerablemente mayor que cuando lo hace por transacción.

Si tal personaje puede existir en la imaginación de un medio tan rupestre como la televisión, estoy seguro que hay más de una Samantha Jones por ahí, esperando contradecir en persona al Sumo Pontífice, o, como ví en otra película, darle un "descuento especial" para iglesias.

Lo que no especifica el evangelio batiano, por lo menos hasta ahora, es que los hombres también somos putos, pero nomás poquito. También amamos. También gozamos con la paz. También somos capaces de pedir sexo con amor. Y creo que necesita, nuestra Iglesia, un San Juan que, en un símil con la Apocalipsis, describa cómo será el final de los tiempos. Así es, Sumo Pontífice, la vindicación de nuestra fe siempre queda en el futuro.

Armando Samano lo opinó a las 12:35 p.m.

Avisos geeks 

    
Eduardo Arcos ha convocado el Tacos & Blogs II en el Péndulo de la Zona Rosa para el próximo 1 de mayo, 6 pm. Si bien es cierto que la convocatoria parece altamente geek, me parece pertinente recordar que la anterior no fue nada geek y que la conversación fluyó adecuadamente entre diferentes temas, así que no se espanten los que no tienen, no quieren, no les gusta o les da flojera la parafernalia geek, habrá de todo.

Tengo ya mi cuenta asamano@gmail.com con 1 ENORME GB de almacenamiento, así que aquellos que quieran enviarme todos sus archivos musicales, por favor, no duden en hacerlo.

Estoy a punto de comprar una cámara digital de verdad (tenemos solamente la iCool Cam, y es de Jimena) cualquier referencia sobre Sony vs Olimpus será bienvenida y agradecida.

Armando Samano lo opinó a las 12:06 p.m.

martes, abril 20, 2004

La mejor década de mi vida 

    
En realidad, de que la ví por primera vez, no me acuerdo de la fecha exacta. Fue en noviembre o diciembre de 1993, al fondo de un salón en una vieja casona en la calle de Tecoyotitla. La casona estaba en remodelación y el clima era frío, por eso ella y su alumno estaban sentados junto al ventanal, donde entraba el sol de la mañana. La ví "de reojo" y sólo me pareció "mayor". En la oficina se rumoraba que era la nueva novia del jefe: "es su maestra, le da clases particulares para terminar las últimas materias de la carrera que no terminó". "Ya ves cómo es Emilio, y Marion tanto que lo quiere".

Cuatro o cinco meses después me anunciaron que tendría una nueva colaboradora. "¿Necesitas más gente para desarrollo, no es cierto?". "sí, pero se supone que no tenemos dinero para otro recurso, o sí?", "tú no te preocupes, mañana te traigo una niña para que la entrevistes".

El 20 de abril de 1994 entrevisté a una niña blanca, pálida para mi gusto, con carita de paleta payaso (ojos y boca de gomita), no espectacularmente bonita, no despampanante en figura, pero lo suficiente como para hacer girar algunas cabezas a su paso:

- ¿Cuánto estás ganando ahorita?
- 3 mil pesos
- ¿y cuánto te estamos ofreciendo aquí?
- lo mismo
- ¿Y porqué te interesa trabajar con nosotros si me acabas de decir que el otro trabajo es de medio tiempo?
- Porque creo que aquí voy a aprender más.
(esta vieja me quiere quitar mi puesto, pensaba yo para mis adentros, va a entrar ganando lo mismo que yo y se supone que yo voy a ser su jefe!)

- ¿Dónde es esto? (San Mateo Tlaltenango, eso qués?, yo conozco TODA la ciudad y nunca había oído de eso)
- En Cuajimalpa (Ah, esta niña ha de ser una fresita de Vistahermosa, aquí hay lana)
- ¿Qué experiencia tienes en desarrollo en ambiente gráfico?
- Sólo aplicaciones en Access. En PROSA estuve en un proyecto de integración de un front ed.
(mta, encima no tiene tanta experiencia, Esteban se va a enojar por traerle a alguien "arriba" que no tiene experiencia, y Alejandra ni se diga, con lo malgeniuda que es)

- Bueno, pues cualquier cosa nosotros te avisamos mañana, ¿cuándo podrías empezar?
- La próxima semana, si me avisan esta.

(rato después)

- Oye Esteban, ¿tú conoces a una Salomé Edith Solís, es de Computación de la UAM-I?
- Oh sí, todos la conocen (cara de libidinoso de Esteban)
- sí verdad güey, es una caribe (bella pieza de ingeniería, comercial ochentero en México). Pero digo que si sabes si es buena?
- Pues que yo sepa sí, su novio es un maestro de CBI, Computación igual que ella.

(rato después, entra el jefe)

- ¿Qué te pareció?
- Pues no sé, gana mucho dinero, quiere tiempo para seguir con sus clases de inglés, dos veces a la semana, vive muy lejos (qué otro "pero" le pongo?, digo, ya con no trabajar todo el tiempo debería ser suficiente para estos negreros)
- ¿Y qué?, nos conviene que hable inglés, no? (mecacho!, ora resulta que les vale)
- Bueno, sí, sí nos conviene.
- Pues listo ya, háblale mañana, que se presente lo antes posible
- Sí jefe...

De eso, hoy, hace diez años

Armando Samano lo opinó a las 6:50 p.m.

El científico 

    
Me espanté leyendo el post de ayer de HB y de hecho sigo sin entender si dice todo en serio, todo en broma, parte y parte o todo con dos caras.

Mi último asomo, esperanza y motiviación de hacer carrera en astrofísica fue la lectura en 1994 de Black Holes and Time Warps. Este libro, además de divulgación científica per se logra lo que no he visto en otra publicación: describir vívidamente el ambiente de trabajo, el estilo de vida del científico. Con grandes dosis de historia de la ciencia y una visión multipolar, globalizada, del trabajo científico, el libro fascina por cualquier lado que se le lea: ciencia, cultura, política, historia y sociedad. También, paradójicamente, me convenció de que no estoy lo suficientemente calificado para hacer carrera en eso, o peor aún soportar la frustración de "no hacerla".

Los científicos se quejan (con razón), de la abundante divulgación que cuentan las áreas de "formación humanísitca" (Bloggart dixit) en los medios masivos de comunicación. Los "humanistas" se quejan de que no tienen la suficiente, pero yo nunca he visto un diario que contenga una sección científica todos los días, y en cambio siempre encontrarán una sección "de cultura". Y si comparamos el tiempo en televisión, los resultados son patéticos.

El "utilitarismo" (nuevamente importado de Bloggart) es, creo yo, el que ha dañado a ambas ramas del conocimiento. Ver Discovery Channel puede ser la peor experiencia televisiva de mi vida (salvo el fantacientífico "Megaconstrucciones"). Prefiero ver La Oreja!. Pero The History Channel cuenta la misma historia. Es decir, las imprecisiones, inexactitudes, falsas premisas o de plano francas mentiras abundan en cada "programa". Así pues, las labores humanísticas y científicas siempre son tergiversadas. Es necesario recurrir a los medios especializados para encontrar fuentes auténticas de conocimiento. Cualquier otra cosa (como en todo) es un panfleto para vender algo.

Pero me voy a tomar la licencia de refutar a Bloggart. No señor, la filosofía perdió terreno como lo perdieron los dinosaurios en su tiempo, por selección natural. La filosofía no pudo (literalmente) evolucionar como ciencia del pensamiento. Bloggart divide la labor de Leibnitz en dos: "aportaciones científicas y filosóficas". No, eso es inexacto. Leibnitz no era científico sino "filósofo natural". No olvidar que la obra maestra de Newton se llamó "Principios matemáticos de Filosofía Natural" y es un tratado eminentemente matemático. No había distinción entre ciencia y filosofía, sino al contrario. La filosofía fue, hasta finales del XIX, la ciencia que se preguntaba lo más importante: "porqué". La evolución de la Física, que de descriptiva pasó a explicativa, fue la que enterró a la Filosofía y, con ella, poco a poco, a las demás áreas de "formación humanística". ¿Qué razón de ser tiene una ciencia del pensamiento que no cuenta con herramientas para explicar los "porqués"?

Hace tiempo, justo cuando intentaba yo convertirme en científico, me quejaba de la falta de habilidades de comunicación de mis compañeros de estudio. Sí, los típicos nerds que sabían vida y obra de Han Solo, pero que no atinaban a decir el nombre de otro libro de Cervantes que no fuera el Quijote. Con el blog he descubierto cuatro admirados científicos (a quienes dedico este post): Verde, Loraine, José Luis y Anais que no padecen de eso. En el libro de Thorne descubrí que Oppenheimer tenía remordimientos y vasta cultura general. Y que uno de sus alumnos (el más brillante en matemáticas) era fan de las polkas. Humanos, seres humanos finalmente.

Y ahora, justo con el blog de Sepa la Bola que sea lo que digan, veo que la Filosofía está vivita y coleando, pero no ocupa ese puesto central que ocupó en otros tiempos. Ese puesto central ya no lo ocupa nadie, por más que a Bloggart le preocupe la actual formación "utilitarista" en las escuelas (no hay tal, sólo es necesario ver el paupérrimo nivel que tiene el profesional medio mexicano en matemáticas). Es importante aprender a hacer cosas. La formación en otras áreas (científicas, humanísitcas) las da la propia naturaleza curiosa del individuo y también, después, su capacidad de transformarla en hobbie o en modo de vida. No hay nada de indigno en ser un trabajador común y corriente sin bases de conocimiento filosóficas. El conocimiento es tan amplio ahora que la especialización es necesaria. O por lo menos, eso opino yo.

Armando Samano lo opinó a las 4:10 p.m.

lunes, abril 19, 2004

Narrowing 

    
Hay un sentido que esta palabra adquiere a veces, cuando se habla de ir consiguiendo definir algo por "aproximaciones". No sé si exista una clasificación para ese mecanismo mental o cognitivo, pero seguro que sí la hay, si alguien lo sabe agradeceré un buen link.

El chiste es que descubrí ese mecanismo en Jimena el fin de semana. Dado que hemos realienado nuestros objetivos económicos para este año hemos prescindido casi totalmente de ayuda doméstica, salvo una vez a la semana. Por lo tanto, me toca cargar con algunos deberes, muy sencillos. Desde tiempos remotos lo que mejor he sabido hacer es "lavar los trastes". En general limpiar la cocina. Durante mi época de novio de Edith mi suegra me dio cursos intensos y dolorosísimos de "cómo lavar los vasos". Toda la ciencia que envuelve el hecho maravillaría a cualquier científico (el mensaje fue para el médico verde) por su precisión y el control que se requiere de las variables involucradas: temperatura del agua, composición de la solución limpiadora (dosis precisas de cloro y jabón), uso de instrumental diverso (fibra, esponja, zacate) orden en el que se deben: enjuagar, acomodar, jabonar, enjuagar, acomodar, secar, acomodar. Yo debía hacer eso en casa de mis suegros si es que quería que Edith y yo contáramos con tiempo suficiente para salir el sábado y el domingo, ya que era parte de los deberes que ella tenía (ella limpiaba la estancia y el comedor) y dichos deberes debían estar concluídos si queríamos escapar.

Así se completó mi entrenamiento, ya traía yo buena práctica de mi casa pero con mi suegra me volví todo un profesional. Y después de casi 7 años en que de alguna forma hemos pagado por entre el 50 y hasta el 90% del quehacer de la casa, hemos decidido incluir eso en el rubro de ahorros. Lo cual obliga a repartir mejor la carga. Hasta ahora me tocaba lavar los trastes del fin de semana y planchar mi ropa y la de Jimena y a veces (pocas, sí) las de Edith. Estamos redistribuyendo las cargas y ahora deberé de lavar los trastes prácticamente todos los días. Debo confesar que lo que me tocaba antes era ínfimo porque siempre buscaba la forma de que comiéramos fuera durante el fin de semana y por lo tanto mi carga se limitaba a 6 vasos y un par de platos, if any. Y la planchada también es muy evitable salvo ciertas prendas, siempre y cuando se doblen bien al salir de la secadora (consejo tipo José Luis en avs).

En fin que ayer en la noche discutimos Edith y yo en la noche porque "me ganó" a lavar los trastes que me tocaban a mí. Obvio, eso no hubiera pasado si yo no fuera un huevón negligente que todo deja a última hora. Pero por pe o por pa me pareció injusto que "me madrugara" puesto que estamos rehaciendo el trato. Le reclamé con cierto volumen y Jimena, más rápido que de prisa fue a explicarme:

"Papá, lo que pasa es que mamá, no quiso, o sea, no te quiso molestar ni hacerte sentir mal. Tienes que, o sea, fijarte que esto es un acomodo y que, bueno, primero que nada que hay que empezar, pues a acostumbrarse. O sea, tú te tienes que acostumbrar y mamá también y mamá se está acostumbrando y por eso te ganó a lavar los trastes"

Tan maravilloso como el consejo mismo fue el mecanismo que le hizo concebirlo. Al empezar a hablar ella tenía una idea somera de lo que quería decir, pero conforme iba diciendo las cosas se hizo evidente que se estaba acercando a la conclusión que ella misma buscaba. Yo he trabajado con ese mecanismo varios post, planteando una idea vaga de lo que quiero tratar y acercándome "por aproximaciones" al tema que quiero definir. El encontrar este mecanismo en Jimena, tan bien ejercitado nos dejó a los dos mudos, sin capacidad de réplica.

Armando Samano lo opinó a las 3:38 p.m.

viernes, abril 16, 2004

Mi madre no me cree que soy feliz 

    
Ello no me hace infeliz, pero por supuesto que me pone triste.

La familia WOMs anda movida en sucesos. Las telenovelas (los capítulos actuales) están de viernes por la tarde (literalmente) así que mejor lo narro completo el lunes, pero es de ambos lados, Los Sámano Tapia y Los Solís Guzmán están tensos.

Más allá de eso, y de que nos toca a Edith y a su servilleta impersonarse en stronghold, mi plática telefónica con mi madre anoche me dejó ese mensaje muy claro: No me cree que soy feliz.

Ella me conoció-crió torturado, infinitamente torturado, un woobie al 120%, como diría logovo y no me concibe de otra forma. Yo fui woobie desde niño, desde los tres o cuatro años ustedes podían haber adivinado que ese niño iba a sufrir toda su puta vida. No, no fue así, me duró nomás 25 años el sufrimiento.

"No me gusta que te preocupes, hijo, te vas a enfermar". "No madre, no me voy a enfermar, estoy bien", "Sí, eso mismo decía yo a tu edad y veme ahora", "Madre, no puedes comparar todo lo que tú sufriste a mi edad, antes y después de mi edad con la felicidad que yo vengo usando los últimos años y que no pienso dejar", "te paso a tu hermana..."

Fui duro, no soy nada blandito y menos con ellas. Con ninguna de las seis. No siento orgullo por eso. Pero es la forma en la que nos comunicamos. Y su silencio me dejó ver claramente que no me cree.

Me entristece que mi madre no me crea. Me da miedo atestiguar cómo el amor y la idealización pueden hacer que un padre pierda la brújula respecto a un hijo. No me sorprende de mi padre, a quien veo dos veces al año y que, además, sólo tiene ojos para él. Pero mi madre, que me mira con toda la atención y amor del mundo, no alcanza a ver nada, a reconocer nada de mí. No, es cierto que no soy un "sufridor gratuito" como lo fui tantos años, pero eso es lo único que ha cambiado. Lo demás ahí sigue, intacto. Y no lo ve.

No ve mi felicidad, no ve mi realización con cada nueva frase de Jimena, con la luz in crescendo que no cesa en los ojos de Edith, con mi paz interior. Para ella sigo siendo melancólico y anhelante, insatisfecho eterno y con la brújula de la vida perdida. Sólo un ente de responsabilidad y dureza, un proveedor de medios (físicos, económicos, morales, espirituales, racionales) de nuestros pequeños rincones.

No mamá, yo no soy eso que fui respecto al dolor. El dolor fue inevitable en una etapa de mi vida, y entiendo que a mucha gente le es así, inevitable, incluso necesario. No más. La felicidad con la que Jimena (a quien también le parece ver sufrir internamente todo el tiempo) disfruta cada segundo de su existencia, su actitud ante la frustración, la confianza que nos tiene. Todo eso me ha enseñado que el dolor no es inevitable ni necesario. No tengo la menor duda de que Jimena ha sufrido y sufrirá, pero sé que su felicidad hace parecer inexistente al dolor.

Mi amor con Edith es adolescente en ilusión mamá, es adulto en convivencia, arrebatado en pasión, rico en compasión. Interdependientes del otro para disfrutar, para compartir. Tirados en la cama o despilfarrando en Milán, mamá, por favor, ve eso.

No veas lo que no existe. No pienses en el astrónomo que no fui, en el millonario que todavía no soy, el escritor que nunca seré. No pienses en mí como el indolente egoísta que nunca me ha interesado ser. Me gusta que la gente confíe en mí, que se deje estar en mis brazos. No soy indispensable pero me gusta sostener tanto como pueda e incluso más allá de mis fuerzas, esa es una de mis varias felicidades.

Ojalá mamá, quisieras de una vez por todas que yo te sostuviera. Ojalá aprendieras a sentirte cómoda en mis brazos.

Armando Samano lo opinó a las 7:38 p.m.

Update del vecindario blogueril 

    
Con lo descuidadas que he tenido mis lecturas blogueriles he omitido referencias importantes. Primero quiero desearle a Virginia que se recupere de su pequeña crisis de salud y pedirle que "le eche ganas" a su recuperación. Segundo, felicitar a MarthaX por su cambio de casa, le quedó bastante bonita. Tercero, un abrazo solidario a mi compa Semidios por su asunto.

También un agradecimiento sonrojado a Conflictiva por las menciones en su muy sensible y poderoso post respecto a la miseria (de mente, de dinero, de costumbres) que impera en México. Espero que coincidamos con Julio Sueco quien ha estado narrando sus impresiones de Chilangolandia. Y con otro viajante misterioso después, en mayo.

Otro gran agradecimiento es para dalusk que me hizo un regalo "men monito" hace ya rato, pero que yo no había visto que lo publicase, igual por omisión mía, pero ahora sí lo presumo aquí.

Y como a Daniel Salinas, a mí también me da un millón de gusto ver al prepotente Real Madrid pasar las de caín ante el Osasuna y máxime por que estos están dirigidos por un tipazo mexicano.

Armando Samano lo opinó a las 1:12 p.m.

Dos horas diarias 

    
El que duerme se pierde de mucho ver

John Smith, Los tres García

Sí, gracias a las vacaciones de Jimena me he podido quedar jetón dos horas diarias más y aprovechando que en el trabajo cuento con ciertos privilegios de horario (no me checan mucho la hora de llegada) en lugar de mis habituales 8:20 am, estoy llegando a las 10:20 am.

Considerando la capacidad productiva, estoy perdiendo 20% de mi tiempo "hábil". Pero considerando el tiempo cualitativo, perdí la capacidad de distribuir mis labores con cierto criterio y de combinar mi vicio blogueril (escribir y leer) mi vicio chatero (MSN Messenger) y mis deberes normales, que además, se están empezando a acelerar (el año está agarrando saborcito). Por lo tanto, me siento como "chato" esta semana, como que le faltó sal y pimienta (y ajo y especias, albahaca y mejorana, romero y tomillo). Pero sí, me sobró sueño.

En Semana Santa nos dimos el gusto de estirar los músculos. Tenía fácil cinco años (o diez, o quince) que no hacía "tanto" ejercicio. Unos partiditos de tenis, de volibol, algo de bicla. Pensé que lo iba a resentir más, y aunque es cierto que el domingo tuve que llamar una grúa de 40 toneladas para que me levantase de la cama, la verdad es que en general la estirada me sentó bastante bien. Ahora empiezo, lento pero seguro, a entender que el deporte no es tan malo como yo creía (al practicarlo) y que definitivamente necesito hacer ejercicio. Pero también descubrí que el snobismo del fitness no me va. No encuentro gusto en la caminadora o la bicicleta estática. Lo que me gusta es pegarle a la pelota, diversiones más sencillas. El tiempo ahí está, dos horas diarias. O una, o una hora a la semana. Algo, cualquier cosa es mejor que nada.

Armando Samano lo opinó a las 12:37 p.m.

Burning down the house 

    
A pesar de que lo critico un día sí y otro también, yo padezco el mal mexicano de criticar a la persona y no las ideas. Por eso y no por otra cosa es que he sido "anticomunista" desde niño. Cuando veo a los comunistas pandrosos, con mal gusto, corrientes y desaliñados, inmediatamente me causan repulsión. Así eran los comunistas cuando yo estaba en mi edad de ser comunista. Ahora lo políticamente correcto en la clase media ilustrada mexicana es ser "de izquierda moderada", europeda pues, onda Tony Blair, Schroeder y, últimamente, Zapatero. Pero los actores políticos de la izquierda mexicana tienen la misma relación con los europeos que las estrellas de telenovela de Televisa con Penélope Cruz, Liz Hurley y Claudia Schiffer...

Sí, los actores políticos de la izquierda mexicana son unos verdaderos imbéciles. Todos, no se salva uno (bueno, Amalia García me cae en lo personal bien). Y es una pena porque el país funcionaría muy bien si alguien le pudiera poner orden a la oligarquía que lo tiene aprisionado. Y conste que dije orden, sólo eso se necesita, un poquillo de orden. Pero no, aquí todo mundo cree que sólo Quetzalcoatl-Jesucristo resucictado nos puede salvar de todos los perversos.

El candidato de izquierda más viable para las elecciones de 2006, el Peje AMLO, ha "mostrado el cobre" en la más reciente crisis de su partido y su gobierno. Insiste en que hay un "complot" en su contra. Es decir, el hecho de que uno de sus tres principales colaboradores de toda su carrera política haya sido descubierto por unos videos recibiendo dinero para sepa la bola qué motivos de parte de un empresario de dudosa reputación, que el encargado de las finanzas de su gobierno haya sido grabado apostando a lo grande en Las Vegas y que sus "hijos políticos" (Carlos Imaz y Claudia Sheimbaum) tambi?én hayan estado embarrados del mismo empresario; todo eso, es un complot para restarle popularidad. No son actos delictivos o moralmente condenables ni, por supuesto, responsabilidad de los "adultos" que los cometieron, son un complot perverso diseñado por los "malos".

Esa estupidez es la que no soporto de la clase política de izquierda en México. Todo es confrontación. No se puede ser heraldo de la moralidad y la honestidad porque el poder corrompe. Mejor sería centrarse en hacer política para promover mejoras desde una escala, quizá más modesta pero también más efectiva. De hecho justo esa ruta parecía haber tomado AMLO, pero al sentirse atacado le sale el tibur?n que todo izquierdista mexicano lleva dentro. No se puede debatir sobre hechos e ideas, siempre se tiene que debatir sobre personas y sus perversas y escondidas intenciones.

Otro ejemplo, el caso de la última resolución en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas para pedir a Cuba que permita la visita de un inspector en la materia. La izquierda y sus voceros se rasgan las vestiduras porque México votó a favor de una resolución de elemental sentido común: Señores Cubanos, ustedes pertenecen a la Organización de Naciones Unidas, y al pertenecer a dicho organismo han contraído obligaciones, entre ellas escuchar lo que otras naciones tienen que decir respecto a ciertos aspectos de su política interna. Por favor, reciban un visitante externo que haga una evaluación de su política respecto a Derechos Humanos.

Eso es todo lo que dice la famosa resolución. México ha recibido 15 visitas de inspección al respecto. Es cierto, en México se cometen violaciones a los derechos humanos y esos inspectores han documentado algunos casos, pues para eso están. Para ayudar. Pero no, como tienen una guerra política entre USA y Cuba, ya nomás con eso Cuba se defiende diciendo que es un tipo de agresión y que no acepta dicha visita. Que todo el que vote esa resolución (que sólo se circunscribe al tema de los Derechos Humanos) es un instrumento y títere de USA. Es decir que Suecia, Francia, Alemania también son títeres de USA. Todos ellos se han opuesto (algunos vigorosamente) a la invasión a Irak. México se opuso también, y también vigorosamente. Pero no, nadie considera eso. Somos lacayos de los gringos, así, sin más.

Cambian el tema cuando se sienten atacados. No saben parlamentar. Tanto el Gobierno cubano como los izquierdistas de pacotilla mexicanos.

Armando Samano lo opinó a las 12:15 p.m.

martes, abril 13, 2004

Haciendo el caldo gordo -spoilers- 

    
La película de Mel Gibson acaba de convertirse en la primera en "reconquistar" el primer lugar de recaudación en taquilla en Estados Unidos después de cinco semanas de exhibición. Fue un movimiento mercadológico completamente previsible, puesto que la película inició su exhibición la semana del miércoles de ceniza y ha durado toda la cuaresma. Con 355 millones de dólares recaudados hasta la fecha, es posible que alcance el sexto lugar que ahora ocupa El Hombre Araña con 400 millones (poco más).

Y como un gusto de cuando estamos solos es irnos al cine, pues anoche nos metimos a ver la famosa Pasión. Yo había hecho un lema: No voy a ir a pagar para ver publicidad de un producto que me quieren vender. O sea, encima de que me quieren vender, ¿tengo que pagar por ver el infomercial? Sí, fue una posición en extremo reduccionista. Además, sí que hay lugares donde uno paga para ver publicidad. La versión de Asakhira respecto a que es una obra de arte sacro terminó por convencerme.

Yo esperaba ver, entonces, un prodigio de técnica. Y mi decepción vino justamente en la parte más mencionada, la de los famosos azotes. Todo mundo que platica la película platica sobre los azotes. Puesto que ya hasta mi madre me la había platicado (es posible que esta película sea la primera en toda mi vida que ve mi madre primero que yo) pensé, correctamente, que era el recurso de Gibson para reforzar el mensaje católico del martirio. Pero por lo mismo, pensé que lo cuidaría más.

Hace tiempo leí una crítica que no recuerdo en sus detalles pero sí en su concepto amplio: El cine debe ser creíble, verosímil. No quiere decir que siempre tenga que decir la verdad, lo que dice es que lo que se narra visualmente debe ser, de alguna forma que yo villamelón desconozco, creíble. Y la segunda parte de los azotes, con las navajas que arrancan pedazos de madera, es inverosímil completamente. Esas madres arrancarían pedazos de órganos si se clavaran con esa fuerza en cualquier cuerpo. De hecho, ciento y pico de azotes bien dados con las primeras varas que se usaron producirían, en la vida real, justo el mismo efecto que se quiso retratar con esas navajas. También cambia el hombro roto a la hora de la crucifixión, puesto que en la escena rompe el derecho y ya en las tomas del Cristo crucificado el que parece roto es el izquierdo. Se supone que la lanza traspasa el lado izquierdo de Jesús (el del corazón) y en la película le traspasan el lado derecho. Ya ni mencionar el hecho, muy comprobado a últimas fechas, de que las crucifixiones eran con clavos en las muñecas y no en las manos.

Otro detalle muy significativo es la belleza tanto de Jesús como de María y Magdalena. Es impresionante, y muy provocador, poner un Jesús tan guapo y a una Magdalena que, en el imaginario e inconsciente colectivo resulta que acaba de aparecer en dos películas con vestido de plástico hipervoluptuosa y súper guapa. Ok, María no es nada sexy (eso sí estuvo muy congruente) pero es una mujer muy hermosa también.

Lo que nadie me había platicado y me llama sobremanera la atención el silencio al respecto, es la aparición y personificiación del Maligno. Ése wey sí me dio un sustote, varios, mejor dicho. Me gustó mucho el mensaje de que, siendo el diablo (Lucifer, Satanás, como sea que se llame ese cabrón) algo tan malo, no puede propiamente tener un hijo "niño", sino una chingadera extraña como esa que sale en la película. Los niños son algo muy hermoso (y ruidoso, dice bien Don Oruga) como para estar con el demonio.

Cuando vas a ver una película y tus expectativas al respecto son bajas, sueles salir recompensado. No fue el caso. Yo sabía a lo que iba y a pesar de todo me pude llevar un par de decepciones más. Pero como acontecimiento social, me gusta dejar pues, mi opinión al respecto. Y sí, su influencia me intriga. No lo entiendo.

Armando Samano lo opinó a las 11:45 a.m.

lunes, abril 12, 2004

Te amo 

    
Hay mil cosas por decir y aunque siempre intercalo mensajes donde tangencialmente te lo digo, hoy, lunes 12 de abril de 2004, sí quiero, porque se me da la gana y sólo por eso, decirte directamente que te amo Edith (y eso que lo quería decir directamente, qué tal si se me ocurre hacer un rodeo).

Nos ha tocado pasar algunas noches solos porque Jimena anda en tour, primero el campamento y ahora en vacaciones en casas de tíos y abuelos. Noches de platicar y trabajar juntos, de no hacer nada, sacarnos la basurita del ombligo el uno al otro. Absortos en la contemplación de nuestro gusto. Nuestro gusto...

Princesa, cómo me gusta estar contigo!, gracias!

Armando Samano lo opinó a las 7:58 p.m.

viernes, abril 09, 2004

Elí, Elí 

    
Fui criado en un hogar típicamente mexicano: católico de nombre pero de poca práctica en la vida real. Entiendo que algo que los protestantes desprecian de los católicos es la facilidad con la que se puede pecar y ser perdonado en virtud no de una comunión con Dios sino con el simple acto de confesar sus pecados con algún ministro de la iglesia y cumplir una penitencia que, siglo con siglo, se ha vuelto más y más ligera y condescendiente.

La práctica católica que marca el inicio de la relación con Dios para un ser humano es la Primera Comunión. En realidad está primero, cronológicamente, el bautismo, que borra el karma de nuestros antepasados y la confirmación, que se asegura que se haya borrado bien el karma, (con una bofetada!) pero digamos que por ninguna de esas dos cosas es uno, como individuo, responsable. Para la Primera Comunión el católico debe perpararse concienzudamente y atiende a la "doctrina" durante, presumiblemente, un año o más, para ser adoctrinado en los ritos y creencias de la Iglesia Católica.

Dicha preparación consta de un aprendizaje muy similar al de las tablas de multiplicar: memorización. A nadie se le explican las cuestiones fundamentales de la fe católica durante la doctrina. De hecho preguntar se vuelve anatema y, algo que sería natural para un niño como lo es preguntar de dónde vino la esposa de Caín, puede ser causa de explusión. Afortunadamente, mi padre tenía buen conocimiento de lo que sus hijos podrían hacer en una escuela de doctrina y mediante el uso de su bien surtida billetera nos eximió del trámite engorroso de cursar la doctrina. Hicimos (mis dos hermanas mayores y yo) nuestra Primera Comunión sin cursar doctrina y, más calamitoso y escandaloso aún, sin habernos confesado. Yo debía tener cerca de diez años y sí que ya le había visto a mis compañeras de escuela las piernas cuando se levantaban rápido (nunca fui tan ágil como para llegar a los calzones). Así que sí tenía pecados qué confesar. No tuve que hacerlo y recibí el cuerpo de Cristo sin haber cursado los prerrequsitos sociales.

No era así en los espirituales. Mi madre me compró una Biblia para niños desde que aprendí a leer, las últimas quizá, que contenían todavía imágenes sacras bastante explícitas. Ahora que a Jimena le han regalado dos versiones diferentes he visto cómo les han hecho más ligero el dolor implícito a la fe católica. Los dibujos ahora son caricaturas con niños personificando los sucesos que narra la biblia. Reviso mi vieja biblia para niños y admiro las muy explícitas y sangrientas imágenes que contenía y que, si me causaron pesadillas, ya las olvidé.

Lo que no puedo olvidar son las historias, el Edén, el carro de fuego del profeta Elías, David con Goliath herido de muerte a sus pies, Sansón y una muy sexy Dalila. Y claro, Jesús de Nazareth.

Mis padres nunca fueron sociables. No recuerdo visitas de ningún tipo de amigos en la casa y las reuniones familiares tampoco eran nunca en mi casa, siempre fuimos peregrinos de fin de semana. Nunca se dejaron, ni mi mamá ni mi papá, criticar por nuestras costumbres, modo de vida, educación o creencias. Nadie sabía si teníamos el hábito de ir a misa los domingos (lo tuvimos una época, nunca terminé de aprenderme la misa, no entendía las respuestas) o si nos confesábamos o comulgábamos (mis padres, pues) con cualquier tipo de regularidad. Yo recuerdo haber visto comulgar a mi madre sólo después de mi adolescencia. Y nunca me enteré que se confesara.

Sin embargo, a la fecha, en casa de mi madre, hay un altar a la Virgen de Guadalupe y en estas fechas se guarda ahí cierto recogimiento. Yo busqué la fe por todos los rincones de mi alma en la adolescencia y nunca la encontré. Nunca me desesperó esa búsqueda, por cierto. Pero crecí educado en la fe católica, que incluye mitos tan hilarantes como el de convertirse en pez si uno se baña en Viernes Santo. En las costumbres de los católicos como el arrepentimiento, el regret. No comparto las teorías de Weber sobre la superioridad de la civilización protestante basado en las taras católicas. Alemania, por ejemplo, ha convivido intensamente entre ambas formas de civilización y nadie puede decir que el alemán es un pueblo atrasado (aunque eso no le quita lo dramáticamente contradictorio y confuso, solitario). Pero sí sé que el sincretismo católico que se desarrolló en México a partir de la Conquista ha sido un instrumento más de control. Una forma de evitar las preguntas: "Sólo él puede entender sus justos designios" es una frase que nunca, ni de niño compré, y más habiendo creado temprana conciencia de que el Dios de Israel era un Dios guerrero que, con tal de darle la victoria a su pueblo, alteraba el ritmo de rotación de la tierra o abría el mar para ayudarlos a escapar.

Pero no puedo sustraerme al ritmo de mi sociedad. Al modo en el que la televisión da cobertura a la festividad. Es ésta, aún con toda la "balnearización" propia del inicio de la primavera, la fecha en la que realmente se piensa en el origen de la fe. La Navidad, por el contrario, sí ha sucumbido completamente a la comercialización y no es ya, (no sé si alguna vez lo haya sido) época de recogimiento o de reflexión. No soy creyente en el sentido amplio de la palabra, tampoco soy un practicante social aunque no soy un "matacuras" a la vieja usanza masona. Pero sí celebro que, de alguna forma, la gente piense en si está bien o está mal lo que hace. Así sea por un inocente miedo a un castigo infernal.

Cuando pienso en Dios, pues, no puedo olvidar sus nombres: YHVH (deletréese, Yod-Je-Vau-Je), el tetragramatón sagrado de místicos y metafísicos, el nombre impronunciable que daban a Dios los antiguos rabbíes (o como chingados se escriba) fórmula mágica que desencadenaba todo su poder y que, no recuerdo gracias a qué lectura, creía yo que me daría el entendimiento de los misterios del mundo si lograba averiguar su correcta pronunciación. Y el otro, el que presumiblemente pronuncio el Cristo al morir, Elí, Elí; el llamado de un hijo a su padre. No puedo concebir algo sin nombre y "Dios", "Espíritu Santo" siempre me han sonado a nombres "genéricos intercambiables". Jesús, Cristo, Jesucristo, es uno más de nosotros, incluso según los cristianos, puesto que todos somos hijos de Dios, él también. Y sí, inevitablemente, a pesar de mi manifiesto y bien comprobado ateísmo, no pude hoy dejar de pensar en él, e incluso, querer escribir sobre eso.

Armando Samano lo opinó a las 5:15 p.m.

miércoles, abril 07, 2004

Ánimo 

    
Sí, aunque me esfuerzo por vivir bajo el "you are not your fucking job", la verdad es que siempre pega una mala racha. Se supone que uno de los atributos principales de los vendedores, principalmente de "vieja escuela" es que son automotivados. De ahí la repulsiva imagen que la gente tiene de ellos: Optimistas a muerte (estúpidamente optimistas), verborraicos hasta decir basta, completamente ignorantes y ajenos a la realidad, y operados exclusivamente por monedas. Desde hace algunos años, el ser vendedor ha requerido mucho menos de eso y mucho más de habilidades de comunicación, comprensión técnica, operativa y financiera de las implicaciones de cada transacción y sentido de pertenencia y trabajo de equipo. ¿Eso porqué?, pues porque sólo son ventas aquellas que garantizan una relación duradera de negocios. Porque ahora las leyes, aunque no lo parezca, son más severas con la gente que vende humo. Y por otra parte las empresas se manejan cada vez menos por decisiones individuales y suelen involucrar a muchas áreas en cada decisión que toman. Eso no es siempre, pero en la tecnología sí se da por ser algo de lo que no muchos entienden pero todos sufren.

Parte también del nuevo rol del vendedor es atender aquel sabio proverbio birmano (o biafrano o etíope o chino, sepa la boulé) que dice que tenemos dos oídos y sólo una boca para oír el doble de lo que se habla. Y en ese oír caben, sí, todos los datos que puedan dar los involucrados para entender cómo tomarán su decisión los compradores, pero también lo que atañe a sus personalísimos traumas y conflictos existenciales que pueden ser tan diversos como amplia es la psique humana.

Todo este rollo es para explicar que en estos tres meses que van del año no había podido enganchar en ningún proyecto serio de adquisición. Muchas puertas abiertas, gente preguntando, queriendo saber, pero nadie con intención genuina de comprar. Mejor dicho, nadie con una necesidad real que nosotros como empresa pudiéramos satisfacer mejor que nadie (que justo de eso se tratan mis ventas). Pero en el transcurso de estos últimos tres días la tortilla ha dado vuelta por completo y me encuentro en una posición mucho más optimista que hace apenas una semana. Vamos por las canicas (de momento, seis) y por lo menos ya tengo mis tiritos listos. Traigo mejor callo también y ya será cosa de a ver cómo nos va.

Esto me lleva directamente al valor del dinero. No al dinero por sí mismo sino a la forma de usarlo para sacar el máximo provecho. Así como yo procuro hacer que mis clientes estudien concienzudamente el uso que le darán a su dinero, debería yo hacerlo en mi particular economía familiar. Hay dos formas generales de gastar: la europea, que busca más la provisión de "placer" y la americana (gringa), enfocada al "confort". Hamletiano por herencia conyugal, creo que me balanceo entre ambos criterios de forma completamente anárquica. Edith es hamletiana por naturaleza, así que aunque siempre estamos de acuerdo, nunca estamos satisfechos por la forma en la que no nos rinde el dinero. Yo siempre he dicho que es un problema de "generación" y no de "administración", pero a últimas fechas empiezo a dudar... Como sea, un poquito de planeación en el gasto no debe sobrar, pero planear el gasto incluye necesariamente quitar el elemento de placer del presupuesto en busca del confort general, a mediano plazo. Luego vienen también las consideraciones de acumulación de riqueza: gasto o adquisición de activos?, cómo mantienes un activo?, cómo lo deprecias?

Lo que tenemos claro es que, hasta ahora, nuestra billetera ha sido más un instrumento (de varios) para mantener nuestra felicidad, que para cualquier otra cosa. Así que nos seguiremos guiando por ese criterio y ya vendrá el tiempo a dictarnos su juicio.

Armando Samano lo opinó a las 12:09 p.m.

lunes, abril 05, 2004

Idolatría 

    
Jimena carece de "role models" de manera mucho mayor de lo que me imaginé. En una semana nos ha asestado dos severos golpes que nos han dejado noqueados, no hemos podido ni responder, ya no digamos meter las manos cuando nos los dio.

Primero en una sobremesa de la cena, le dijo a su mamá "pero yo nunca me voy a encontrar alguien así como papá como tú te lo encontraste". Yo me quedé de una pieza y, una semana después, sigo pensando qué diablos escuchó la niña para hacer un juicio semejante. Tengo pavor. No por su futuro sino por su presente. Por saber qué ideas está masticando (rumiando) y qué material estamos dándole nosotros mismos para que ella lo procese de tal forma. Fue con desesperanza como nos lo dijo. No quiero sobredimensionarlo pero tampoco subestimar ninguno de sus sentimientos. Y menos algo que parece tan significativo como su visión de sí misma.

Después, ayer, percibí algo que no había distinguido claramente: Nuestro ostracismo (de Edith y mío) la hace carecer de opciones. Una de mis hermanas, Patricia, es comunicóloga de la Ibero, y una chava con buen éxito profesional y nulo éxito en "relaciones". De los 9 tíos directos (más unos 8 indirectos y familiares muy cercanos), Patricia es quien, por alguna extraña razón, parece tener más influencia en ella. Y digo que me extraña porque, aunque le demuestra el cariño como todos, o sea, mucho cariño, mucha atención y mucha admiración por sus logros, mi hermana está enferma de yoísmo, es muy ególatra y "se quiere mucho a ella misma", por decir algo.

En realidad la patología es "me ha costado mucho esfuerzo lo mío y lo que tengo y me merezco todo por tanto que he trabajado por ello, de los demás, pues bien, gracias". De hecho a la hora de regañar a Jime es demasiado estricta y quisquillosa, y no pone mucha atención en las razones del comportamiento de mi hija (no lo hace ni con sus novios). Jimena es muy perceptiva con la gente así y suele darles enormes dosis de comprensión y paciencia, pero lo de Patricia va más allá, es genuino sufrimiento el que siente cuando mi hermana la regaña. Edith dice que justamente tiene que ver con lo diferente que ve a Paty de los demás (familias típicas, esposos e hijos) y aunque mis otras dos hermanas también son solteras, una, Guadalupe, la ve más como hermana (tiene 22 años) y la otra, Laura, de 31, que es educadora, tienen una relación mucho más de tía típica. Y Paty no, Jime la quiere hacer cómplice y quiere ser como ella, toda sofisticada y moderna (así la ve, no que así sea) y Paty la ve como una princesita a quien ella debe enseñarle todos los modales de la correcta conducta en sociedad, ya que sus padres (nosotros) no le proveemos suficiente disciplina y somos más bien medio cavernícolas. No en blanco y negro, tiene varios matices, pero en el fondo la disparidad de expectativas entre ambas es muy notoria.

Jime es pequeña y no quiero contaminarla con mis ideas iconoclastas. Tiene el legítimo derecho de armarse en su cabecita las idolatrías propias de cualquier niño pequeño que se precie de iluso, pero esas idolatrías suelen causar muchos dolores de cabeza o ya de plano fuertes sufrimientos si no se tratan a tiempo, y eso incluye la idolatría por sus padres y por su tía. Ya veré qué hago.

Armando Samano lo opinó a las 6:15 p.m.

viernes, abril 02, 2004

Confrontando 

    
Conflictiva me pasó el dato del origen de "One night in Bangkok", que es parte de un musical de Broadway, Chess, que a su vez es una dramatización de la rivalidad más importante de la historia del ajedrez (y que se cague Kasparov): Bobby Fischer vs. Boris Spasskij. Todo lo que rodeó esa rivalidad es tufo 100% nuclear. Cada peón que movían era una cabeza nuclear que cambiaba de posición. Fue, es, el epítome de la rivalidad soviético-norteamericana, más allá de los Juegos Olímpicos o de otros deportes.

José Arcadio Buendía, en Cien Años de Soledad, no quiso aprender a jugar ajedrez porque dijo que no entendía una confrontación en la que los contrincantes estuvieran de acuerdo con las reglas. Por eso es que el ajedrez es un deporte (juego-ciencia, le llaman pomposamente), los deportes son competencias, no confrontaciones. Incluso el box, salvaje y animalesco, es una competencia.

Así pues, con esa rivalidad vinieron otros grandes encuentros. No había hecho muchas listas hasta ahora, pero no me pude resistir:

Fútbol: Mi deporte favorito. Tengo dos partidos que me son particularmente gratos de recordar. Mejor dicho, los recuerdo como los mejores que he presenciado: Francia-Alemania en Sevilla, en el Sánchez Pizjuan, en 1982, semifinales de la copa del mundo. Francia asombraba al mundo con la triangulaciones entre Platini, Giresse y Tiganá. Tenía el mediocampo más artístico que se haya visto desde el mítico Brasil de Pelé (y que me reclamen los fans de la Holanda de Cryuff) y con ese equipo aprendí a disfrutar del buen futbol. Pero hay un dicho en el futbol (presumiblemente inglés) que dice que "en el futbol son once contra once y siempre gana Alemania". No es Alemania el equipo con más campeonatos en la historia, pero gracias al desinfle que han tenido los últimos 8 años no alcanzaron a Brasil. Harold Schumaher, Hans Peter Briegel, Pierre Michel Littbarski y Karl Heinz Rumenigge le dieron a los franceses una lección de cómo ganar, y Briegel, emulando al Beckenbauer del juego del siglo en México 70, jugó encabestrillado. Es el mejor partido de futbol que me ha tocado ver (aunque el Francia-Brasil en México 86 sí se acerca). Y de mis Chivas, el campeonato 86-87, cuando le ganaron al Cruz Azul 4-2 la final, con un estilo de juego que, por cierto, me recordó bastante el francés.

Tenis: Björn Borg vs, John Patrick McEnroe, Wimbledon 1980. A cómo me caía gordo el panchero de McEnroe, pero era un diablo jugando. Se movía como mono trepador por toda la cancha. Siempre me gustó más "Ice" Borg, que ni siquiera pestañeaba en los partidos. Pero el desgaste de esa final fue tal que, al final, cuando ganó el match point, Borg miró al cielo, luego se hincó y demostró que era ser humano. Tan humano que el año siguiente, McEnroe le rompió la marca de ganar Wimbledon consecutivamente.

Atletismo: Ben Johnson vs Carl Lewis, Seúl 1988. Después de su comprobado dopaje Johnson pasó a ser el malo de la película, pero los aficionados a los deportes recordamos claramente que en ese duelo Lewis era "el malo". Hiperlactante como él solo, Lewis era una diva star disfrazada de deportista. Ok, en LA 84 había barrido con el medallero, pero fue también el hecho de que había poca competencia y que, ejem, la URSS no asistió para meterle aunque sea un poco de susto. El gesto de Johnson de voltear antes de llegar a la meta para ver dónde venía Lewis (que a su vez iba sacando el bofe) y la firmeza con la que levantó el brazo y el dedo índice de número uno se convirtió en otro momento histórico.

NFL: Miami Dolphins vs San Diego Chargers, Miami, 1984. No recuerdo incidencias del partido mas que una patada de gol de campo que bloqueó Kellen Winslow de los Chargers, pero sí recuerdo el sentimiento de intensidad con la que se disputaron cada yarda, a sangre y fuego literalmente, con varios jugadores vendados, el mismo Winslow jugando con una costilla rota. Tiempo extra y nadie pedía ni daba cuartel. Los Chargers tenían como QB al inmenso Dan Foust, el montañés, le decían en México, que era una nulidad conduciendo ofensivas, pero un maestro de las grandes bombas, las jugadas de 3a. y 10 donde arriesgaba partidos. También ese partido lo ví en vivo.

Box: Salvador Sánchez vs. Wilfrido Gómez. El orgullo nacional estaba en juego. Habíamos perdido todos los campeones mundiales de boxeo, "deporte" en el que México siempre tuvo a algún destacado (en pesos bajos, no somos genéticamente heavyweights) y Lupe Pintor y Pipino Cuevas, malísimos técnicos pero con buena pegada, habían recién caído. Sal Sánchez era una gran promesa y ya era un gran campeón, pero antes debía cerrarle la boca al hablantín boricua que despreciaba a los mexicanos en cada declaración. Así calentaron el espectáculo y en el cuarto round se escribió la historia, tremenda combinación de Sánchez y Gómez contra las cuerdas y luego contra la lona. Más que exhibición técnica, fue un despliegue de coraje.

Aunque recuerdo algunas buenas Series Mundiales, sin duda excelentes campeonatos de F1 (Senna-Prost), Mundiales de Futbol, Juegos Olímpicos (las gimnastas rumanas!, wow!), Jordan-Magic... ok, Jordan sí merece un recuerdo, su última canasta, en el último segundo antes de su primer retiro para ganar el campeonato de la NBA para los Bulls... la sangre fría que se necesita para no fallar en un momento histórico. Pero creo que esos son los mejores espectáculos deportivos que he visto en mi vida. Y llevo horas, muchas horas frente a la TV mirando deportes...

Armando Samano lo opinó a las 8:12 p.m.

jueves, abril 01, 2004

Hablando de mujeres y traiciones 

    
Don Oruga y Conflictiva están dirigiendo mi atención dos memes que en realidad son uno: la música de nuestros días. No, no de los días actuales, sino los días de uno, de cada uno de nosotros. Tiene bastante poco que yo postee sobre eso, pero se me antoja, por lo que les leo y por mi particular azar, seguir posteando al respecto.

Sí, resulta que en un coche prestado (de mi hermana) encontré un viejo recuerdo, (ya me parezco a Yorsh!, todo son recuerdos conmigo!) un kct que me salvó la vida.

Corría el ya muy oscuro y lejano 1986, debió ser julio, pero puede ser que haya sido agosto. Era el verano de mi fin de secundaria y yo, muy responsable y chambiador, tenía mi primer trabajo formal, un trabajo de asistonto administrativo que mi padre me consiguió en una fabrica de zapatos, Fábrica de Calzado Tammy, en Tlalnepantla, o sea, lejísimos de donde entonces yo vivía. Me lo consiguieron para hacerme responsable y hombrecito, y por lo tanto, la mitad de mi sueldo era para mi madre, como "gasto" (así le decimos en México) y el resto, para lo que se me antojase. En un día de esos, regreso a casa y encuentro a mi madre deshecha, ya los ojos secos de las lágrimas que no tenía. Fue el día que descubrió la doble vida de mi padre.

Todos en la familia sabían que mi padre tenía una "casa chica" excepto nosotros. Nosotros me refiero a mis hermanas, mi madre y yo, y con "todos en la familia" me refiero, incluso, a la familia de mi madre!, eso último fue sal en la herida y por supuesto, ha impedido que cicatrice bien (o la sal cicatriza?, sepa!). Yo admiraba a mi padre creo que incluso más de lo que Jime me admira a mí. Mi padre es un tipo muy inteligente y que tuvo un buen golpe de suerte en 1976, cuando por azar del destino sus patrones le encomendaron la dificil tarea de salvar su negocio. Ayudado por la que entonces era su amante y después se convirtió en su segunda esposa, mi padre sacó adelante la fábrica de ropa "Creaciones Dagmar" cuyos accionistas principales eran, oh combinación antijudaica, un alemán y un sirio, y dicho esfuerzo le valió una posición relativamente privilegiada e incluso algunas acciones en la empresa. Para haber estudiado solamente la primaria era (es) un tipo con excelente verbo, plática, conversación, visión. Además, una aún más extraña combinación de azares lo hizo compañero de trabajo de un economista sueco que venía de "intercambio" y que terminó quedándose 8 años en México y que le instruyó (a mi padre) sobre las cosas del mundo (negocios, economía, política) y que a su vez mi padre disfrutaba sambutiéndoselas a su primogénito (osease yo)

Ok, creo que ya dejé suficientemente claro que yo adoraba a mi padre y que esa desilusión fue un golpe tan fuerte para mí como para mi madre. Fue un dolor muy intenso ver a tu ídolo caer, y ahí fue cuando "I am your father" (Darth Vader a Luke Skywalker) adquirió toda su destructiva dimensión. Yo no tenía teléfono en casa en ésa época (vivíamos en un fraccionamiento "nuevo" y poner teléfono fue un "act of God") y tuve que esperar hasta el día siguiente para llamarle al que era entonces mi mejor amigo, Kandú Tapia (sí, el mismo que me bajó a mi Winnie Cooper) y contarle mi desgracia. Mi jefe me disculpó ese día del trabajo y me lancé con mi cuate. Hice mi drama y me ayudó a curar mis heridas grabándome un kct con una selección de sus últimas adquisiciones discográficas (sí, discos de vinil, no se burlen).

Las rolas, en retrospectiva, son de una fresez insoportable, pero esos éramos nosotros, sin orden particular: Twist of fate (tema de la película Two of a Kind) de Olivia Bubble Gum; Night Music, David Foster, de la misma película, esa melodía se hizo famosa en México porque era la música de fondo de un comercial del Ford Taurus donde también se hizo famosa Claudia Ramírez (pero por supuesto que de Sámano!)

Luego venía Body Rock, que cantaba una tal Maria Vidal y que fue el único éxito de su vida. Wild Boys, de Duran Duran, The Moment of Truth, de Survivor, que venía en el soundtrack de Karate Kid, película arquetípicamente ochentera, orgullo de mi cultura pop; One Night in Bangkok, de Murray Head, misteriosísima rola que todo mundo tarareaba y que siempre me pareció poco comprendida. You are the best, igual de Survivor, del mismo soundtrack y obvio, para levantar ánimos adolescentes con vocación de trapeador.

Tenía también dos rolas de Heart, Never y Nobody Home, olvidables, completamente olvidables, pero el pianito nostálgico me ayudaba a cortar mejor la vena. The Power of love, otro ícono de la industria de entretenimiento ochentero (recuérdese el elaborado discurso explicativo en "American Psycho" acerca de Huey Lewis and the News"), tema de la película Back to the Future en la que el Elijah Wood de los 80's, Michael J. Fox, perpetuaría su imagen de "Forever Young".

Estaba también Steve Wonder con Part time lover y Over you, que nunca entendí porqué mi cuate las puso ahí, ni me gustaban ni me gustaron nunca. Y cerraba el kct con "That's what friends are for" que entonaban en coro Elton John, Steve Wonder, Dionne Warwick y Gladys Knight. A esta última yo no la conocía y cuando ví el video, poco tiempo después, me llevé el susto de mi vida: Semejante vozarrón en una persona tan menudita. Tipo Rick Astley, pero a lo bestia. Ese kct que redescubrí y que me salvó la vida tiene un día menos que el dolor de mi madre. Nadie recordamos cuánto tiempo es ese exactamente, pero tengo un testimonio material del hecho que envejece con mi dolor.

Armando Samano lo opinó a las 6:35 p.m.