There is no such thing as WOM

jueves, septiembre 30, 2004

Crédito y Cobranza 

    
Si yo fuera periodista estaría cocinando una súper noticia, un gran reportaje. Dicen que los blogs nacieron en parte para eso, para que las "noticias" no pasen por el filtro de la edición y de "la fuente" lleguen al lector sin intermediarios. Esa es otra discusión en la que no me voy a meter de momento, aunque sí tengo mi poco fundada opinión al respecto, no es que le saque al parche, pero no es el asunto de momento.

En virtud de mi trabajo actual he aprendido algo del funcionamiento de las áreas de cobranza de los bancos y otros otorgantes masivos de crédito. Cómo operan, qué procesos siguen y qué sistemas utilizan. Y como suele pasar, al que sabe algo, llegan y le preguntan los que no saben.

En el último mes he tenido juntas con personas de una instancia federal y otra estatal que se encargan de "recuperar" créditos ya muy vencidos otorgados con fondos del Gobierno. La instancia federal maneja 400 mil créditos y la estatal 120 mil (no son las únicas que gestionan esos créditos, son dos ejemplos que yo he conocido y revisado). Si se suman ambas "carteras crediticias" estamos hablando de recursos por más de 5 mil millones de dólares. Y son créditos, todos, de dificil gestión por haber sido mal otorgados, hace mucho tiempo, sin garantías de recuperación. Lo interesante es que ambas entidades nos contactaron para buscar solución a su problema de recuperación de créditos porque ahora, actualmente, nadie le cobra a esos deudores.

Lo más interesante de ambas reuniones fue el trasfondo operativo. En las empresas que he podido atender con esta situación, lo que les interesa es cobrar. Hay muchas opciones para cobrar y todas son examinadas con suma atención. En cambio, en estas dependencias, la intención de montar una operación similar a las de las empresas privadas es la de "contactar" al deudor pero no necesariamente "cobrarle" sino solamente invitarlo a pagar. ¿Qué cuál es la diferencia?, bueno, en las palabras de uno de ellos "si el acreditado no nos quiere pagar, yo no le puedo cobrar".

Sí, se me cayó la mandíbula al piso, como a Jim Carrey en The Mask. El argumento es que como son "créditos sociales", el cobrarlos implica un malestar social que el Gobierno no quiere afrontar. Así que si no quieren pagar, pues que no paguen. En la entidad estatal por lo menos se sabe que los créditos fueron otorgados para vivienda (mala, fea, mal hecha) de clases necesitadas, aunque también se sabe que el otorgamiento fue selectivo y amañado. En la otra, mucho peor, está ya detectado que el 90% del monto de la cartera fue a parar a manos del 10% de los acreditados...

Y esto es sólo una pequeña parte de un problema mucho mayor, que es dificil de cuantificar. Pero haciendo cuentas, 5 mil millones de dólares es la mitad de los ingresos por petróleo de un año (de los netos para el Gobierno, no las ventas de Pemex), la mitad de las remesas de dinero de los mexicanos trabajando en USA, el 20% del presupuesto total de Educación para todo el país. Y un largo etcétera.

Y mi opinión profesional es que ese dinero está destinado a perderse, a ser regalado sin que nadie se tome la molestia de recuperarlo. La legislación, la política y la burocracia están condenando a este país a esforzarse cada vez mejor en ser más pobre...

Armando Samano lo opinó a las 8:12 p.m.

martes, septiembre 28, 2004

Mandar o ser mandado 

    
Desde niño tuve mi epifanía con respecto a la autoridad. El capítulo de El Principito donde se encuentra con el Rey y éste le explica la naturaleza tan absurda de sus órdenes entendí que las cosas pasan porque sí y no porque uno las ordene.

El complemento vino con Big in Japan: Things will happen while they can. O sea las órdenes no se dan a toro pasado (los correctivos no corrigen nada) pero si entendemos los tiempos en los que las cosas ocurren podemos acomodarnos desde antes para quitarnos del camino de los acontecimientos o, si nos favorecen, acomodarnos mejor.

Cemex es la única empresa mexicana verdaderamente trasnacional (debo para otro post la explicación completa de porqué digo esto). Cervecería Modelo exporta a todo el mundo la cerveza Corona (o la coronita) pero toda la produce aquí en México. Platicando con ejecutivos de dicha empresa les escuché decir que no podían fabricarla en otros lugares porque es el agua la que le da el sabor a la cerveza. OK, entendido, pero eso quiere decir que sólo venden lo que aquí fabrican y no lidian con las cuestiones que tiene que lidiar una trasnacional que fabrica un poco de todo por todos lados.

La expansión es el destino de todo negocio. El negocio que no se expande, según los que saben de negocios, está destinado a morir. Cemex acaba de hacer una enorme adquisición de una empresa fabricante de concreto británica. Así su presencia en los dos mercados más grandes del mundo, el norteamericano y el europeo, se solidifica aún más. Pero más que la noticia en sí, lo que me llama poderosamente la atención fue el motivador de Zambrano (CEO y dueño de gran parte de Cemex) para expandirse: No puedo vivir con la idea de convertirme en empleado de una gran empresa europea.

La mentalidad del empresariado es esa. No ser mandado. Sea un micro empresario o un poderoso industrial de abolengo, la obligación y el valor fundamental es "no tener jefe". Aunque cada vez los modelos de gestión empresarial actuales tienden más a la norma y al orden natural en lugar de a los mandos y las imposiciones, se puede decir que de cualquier forma el orden natural es una forma de mandato ya que una función subordinada impide actuar para prevenir o anticiar un cambio. Es como el peón en el ajedrez, nomás para adelante. Y suficiente tiene uno con ser mandado por los clientes como para también tener que soportar al jefe (o es al revés?)

Este paso ha sido criticado por los analistas que han bajado la calificación de Cemex y su precio de cotización en la Bolsa. Zambrano dice que eso no le importa, que la mentalidad de dividendos inmediatos que impera en el mundo bursátil ha probado ser errónea. El mundo siempre se ha regido por la ley de la selva, conquistar o ser conquistado. Me gusta observar a los conquistadores y en este caso, además, los admiro.

Armando Samano lo opinó a las 10:36 a.m.

lunes, septiembre 27, 2004

Alta fidelidad 

    
Llevo mucho tiempo rozando la idea. La fidelidad es un tópico agrio en el que nadie se pone de acuerdo. No pienso en términos de moral religiosa (cristiana principalmente), sino cómo vive uno sus relaciones y lo que siente con la infidelidad.

Mi experiencia es mínima. He provocado más infidelidades de las que he sufrido y también cometí alguna. En ninguno de los casos tuve conflicto moral. Pero en todos tuve conflicto sentimental. Desencadené sentimientos muy complicados de trenzar. No compaginan, pues. La relación de amor siempre determina pertenencia.

Ahora entre las parejas se puso de moda sustituir o remplazar fidelidad con lealtad. Buscando en el diccionario, resulta que una refiere a la otra. O sea, son lo mismo y ni al caso hacerse patos, a la pareja hay que serle fiel porque lo contrario no nos gustaría nadita. Pero la tercera definición de lealtad es harto interesante: "Legalidad, realidad, verdad"

Si se puede hablar de que la lealtad es legalidad, entonces sí entramos en una cuestión ontológica, argumento que los infieles rechazamos de entrada. La infidelidad sería, pues, la ilegalidad. Quién puede decir que no?, hasta el más recalcitrante de los infieles reconoce la ilegalidad de sus actos.

Pero la lealtad como realidad es aún más interesante. Si la realidad es "lo que de verdad existe", entonces la lealtad en una relación es existir para otro?. Ah!, el anhelado pretexto!, en efecto, uno existe para la persona que ama (cualquiera que haya amado sabe de lo que hablo).

Yo quisiera ser completamente fiel. Quisiera que no mo gustaran las arrobas de mujeres que me gustan. Quisiera ser monógamo en intenciones, no sólo en falta de oportunidades. Quisiera quitarme la idea de las opciones, de las posibilidades, de los antojos. Pero de momento, y durante los últimos 10 años, puedo presumir honrosamente que Edith siempre ha existido para mí de forma completa y absoluta y que no he dejado de amarla un sólo segundo. No me conformo, pero ya es un avance.

Armando Samano lo opinó a las 11:22 a.m.

jueves, septiembre 23, 2004

Justificación 

    
He leído (es un decir) las justificaciones de los colegas bloguitas a sus vicios. Las recomendaciones, reglas, leyes y códigos son bases del concurso sobre el cual nos juzgamos y juzgamos a los demás. Es un ejercicio de profundo narcisismo el poner parámetros a esta actividad. Y obvio, más que las reinas de belleza o los actores de Hollywood, los escritores son los narcisos por excelencia. Así, dejando un poco mi afán opinatorio, trataré de poner las reglas de mi concurso personal. Llegué tarde a la convocatoria y no pude enviar esto a tiempo, lo redacto a toro pasado y con la oportunidad de haber visto las desgracias ajenas, por lo que tengo suerte de vestir las mías:

  • Escribo porque puedo, porque alguien me enseñó ciertos usos básicos del idioma (no todos, no muy bien, pero mejor que el promedio humano).
  • Articulo y vacío. Mi cerebro es una coca-cola que necesita ser agitada porque tiene un mecanismo autogenerador de gas. Escribir es mi forma de compensar esa generación. Es la más cómoda y, relativamente, la más fácil. Uno escoge su forma de vaciar, creo que los que escribimos somos los más flojos de todos (seguidos de cerca por los fotógrafos).
  • Me gusta más el humor que la belleza, a la hora del orgasmo siempre prefiero que me envuelvan piernas hermosas que escuchar un buen chiste pero, aunque quisiera, no puedo vivir en orgasmo permanente.
  • Desde que nació Jimena entiendo que cuando das amor es casi automático que lo recibas. Estoy tan necesitado de afecto que me desvivo por envolver con amor mis palabras.
  • No sé no pensar, no sé no sentir. Escribir sin saber eso es artesanía. Mientras todos son artistas, yo soy artesano.
  • Voy a vender mis artesanías. En el extranjero siempre están viendo qué artesanías mexicanas se venden para comprarlas. Finalmente, a eso me dedico, a vender.

Armando Samano lo opinó a las 9:02 a.m.

miércoles, septiembre 22, 2004

Blogaño 

    
There is no such thing as WOM cumple un año de haber nacido. Pensé en organizarle su pastel e invitar a los arrobas de amigos y conocidos que he podido hacer y mantener durante este año, pero el tiempo corre mucho más rápido que yo y no pude conseguir ni el pastel ni los pomos (alcoholes, pistos) ni nada por el estilo. Pensé en organizarme una sesuda exposición de motivos, una larga lista de los bienes que me ha traído, una obsequiosa y apologética reseña de lo que más me ha gustado escribir este tiempo.

No me ha dado tiempo de nada de eso. Pero es justo y necesario mencionarlo. Me ha dado muchas satisfacciones mi blog para no mencionarlo. Le agradezco a mi blog por existir.

Armando Samano lo opinó a las 7:54 p.m.

martes, septiembre 21, 2004

Inseguridad Social 

    
Uno de los pilares fundamentales con los que fue construído el México del siglo XX fue la Seguridad Social. No en términos de "public welfare" como se le conoce ahora sino en términos de apaciguar a una sociedad tendiente a "soltar bala" a la menos provocación (paz social, le llamaban eufemísticamente). Hasta bien entrada la década de los 60's las pistolas eran de uso común en pueblos, campo y ciudades. Mi abuela huyó de su pueblo natal justo por un diferendo que su padre arregló a balazos hace unos 60 años. Así, el PRI, el partido en el poder, construyó un tejido social harto complicado donde sí había una forma para los ambiciosos de sobresalir, otra forma para los ricos de seguir siendo ricos, otra forma para subsistir con lo mínimo indispensable si esas eran las aspiraciones. Pero todo dentro del "partido". Así, el Partido debía repartir, alternativamente, pan y palo (teoría que puede parecer funesta, por que su creador no es muy popular pero no por ello es menos cierta). En la repartición de los panes y los palos, al igual que Chucho, el PRI puso más énfasis en la canasta que en el proceso de distribución y por lo tanto tenemos el país que tenemos, con una riqueza razonablemente grande y un nivel de vida irracionalmente jodido. El peor defecto del PRI es que giraba cheques sin fondo, en lo político y en lo económico. Uno de esos cheques fue el que le giró a los trabajadores de una institución a la que en lo personal aborrezco pero que creo que es, al menos en concepto, una gran idea del sistema mexicano: El IMSS.

La salud es, junto con la educación, uno de los dos grandes temas sobre los que nadie discute y todos hablan. Todos dicen que son fines básicos de cualquier sociedad (y lo son), pero curiosamente, el dinero, que nunca alcanza, tampoco alcanza para la salud y la educación. El IMSS fue creado con un razonable espíritu liberal y al mismo tiempo una importante ideología social(ista): El Estado tendrá como misión cuidar de la salud. Se crearon dos órganos, uno completamente público (la Secretaría de Salud) y otro, si bien público, se sostendría de forma mixta con aportaciones de los trabajadores, los patrones y el propio Gobierno (el IMSS).

La fórmula del "todos ponen" no tiene vuelta de hoja, es buena por donde se le vea. El problema cuando todos ponen es que todos quieren sacar más de lo que ponen. Los trabajadores, más calidad de servicio de la que están pagando (porque se supone que para eso el Gobierno y los patrones pagan otro cacho). Los patrones quieren que el Gobierno ponga más que ellos o de plano no poner (que es otra forma de "sacar"). El Gobierno quiere que, con lo que ponen los demás, lo que él tenga que poner sea en forma de "administración de recursos" y no tanto en recursos. Obvio, todo es un desmadre.

Desde hace un año, aproximadamente, el gobierno de Fox se dio cuenta que hay varias cuentas que no salen. Los políticos son los cortoplacistas por excelencia, pero el PRI de los últimos 30 años fue el epítome del cortoplacismo. En la hora de repartir pan, fue fácil ofrecer a los trabajadores del IMSS una serie de "prestaciones" que no representaban un gasto inmediato. Así nació el problema de las pensiones que desde hace un año trae en jaque a la opinión pública y no es para menos, porque no es un problema sencillo:

1.- No hay dinero para las pensiones: Cuando se ofreció la prestación se debió acompañar de una medida contable básica, la creación de reservas para garantizar el pago de dicha prestación cuando venciera. Es decir, si actualmente tengo 100 trabajadores que les toca jubilarse en 10 años, tengo que apartar el dinero que les debo pagar cuando se jubilen. No se hizo así, se les ofreció por contrato la prestación pero no se apartó nunca el dinero.

2.- Obvio, se están jubilando los trabajadores, no hay dinero apartado, etiquetado para eso, pero se tiene que pagar, pues en lugar de comprar medicinas que nadie me demanda si no tengo, tomo ese dinero y pago lo que sí me demandan si no pago.

3.- Si no compro medicinas y soy una institución dedicada a la salud, pues entonces no tiene caso que exista.

En este problema todos tienen razón. No es justo que si se les prometió a los trabajadores ciertas prestaciones no se les paguen, pero tampoco se puede dejar de dar atención médica!, hay que encontrar el dinero para cumplir con las dos obligaciones. Si bien es cierto que "suena" injusto que los trabajadores del IMSS se jubilen con mayores privilegios que el resto de los mexicanos también ha sido injusto el sueldo con el que han trabajado durante esos años. Su labor es muy importante y su salario una verdadera mentada de madre. Si no se les pudo ofrecer una remuneración digna durante su vida laboral, pues por lo menos la opción de jubilarse antes y buscar otra forma de trabajar y conseguir dinero teniendo ya cierta base asegurada. Pero el costo de "pagarles" lo que no se les pagó antes resulta ser tan alto que puede llevar a la quiebra al Gobierno completo.

El punto toral del asunto es lo que siempre dice la ideología liberal: El Gobierno es, por naturaleza, mal administrador. Y eso es siempre cierto porque los políticos funcionan por periodos, cuando quieren alcanzar el poder y cuando lo tienen. Lo demás, el futuro, ya no les toca a ellos. Muchos países del mundo han resuelto ese problema haciendo que cierta parte del Gobierno, la Administración Pública, funcione separadamente de los vaivenes políticos de partidos de izquierda, derecha, nazis o stalinistas que puedan llegar. Es hora de que hagamos eso en México, antes de que nos lleve el diablo de la Inseguridad Social.

Armando Samano lo opinó a las 1:53 p.m.

lunes, septiembre 20, 2004

The young aprentice 

    
Viejo, gordo, abotagado y canoso como soy ahora, alguna vez fui joven, algún día fuí el joven aprendiz, el pequeño saltamontes. Disfruté mucho mi etapa de alumno, de alma hambrienta buscando alimento. Sigo siendo un glotón y un alma hambrienta, pero disimulo mis ansias vestido de larga barba blanca.

No pasé por la edad del águila, del que elige (o se ilusiona con la elección) sus siguientes pasos. Brinqué directamente de ansioso niño caguengue a reposado whisky de 20 años. Pero en verdad que extraño mucho sorprenderme con una frase, con un acorde. De un par de años para acá sólo el cine me mueve las entrañas. Los libros me cuestan trabajo y siento a la música como una puta, puro placer momentáneo, no me deja huellas. Hice mi repaso mental y hubo tres películas los últimos 12 meses que me dejaron el tipo de huella que me dejaron mis WOM en su tiempo: Big Fish, de Tim Burton, por reflejar lo que yo creo que puede ser la relación ideal (siempre dificil, necesariamente competitiva, toda una tara de la civilización) entre el padre y el hijo varón. A diferencia de la relación madre-hija, la nuestra sana, y llega un momento, después de pasar por un distanciamiento en apariencia total, que entendemos que nos define. La relación madre-hija, en cambio, nunca reposa, es una guerra abierta y una dependencia enfermiza que nunca se alivia. Obvio que hay excepciones. Pocas, muy pocas.

Lost in translation fue otra de la que ya hablé elogiosamente antes y Eternal Sunshine of the Spotless Mind, cuyo ligero aroma a Memento pude digerir mejor que el concentrado original. Kate Winslet (siempre digo que se parece a Edith) me encanta y verla en la pantalla me apendeja (sí, más). La forma en la que caen enamorados aparentemente desde cero, pero después de haber recorrido el círculo de la relación (conocimiento.encantamiento.convivencia.desencanto) me parece la forma más realista de acercarse al "amor eterno".

Algo raro me debe estar pasando donde lo que más me gusta ya no es la ciencia ficción ni los desastres naturales sino las comedias románticas (casi tanto como esas me gustaron Something's gotta give y Love Actually) y si bien es cierto que siguen gustándome las películas de poder ya no tengo la fascinación por la épica que tuve de joven.

Edith y yo hemos cumplido, en todos los aspectos, 10 años de relación al fin en estos días (nuestras celebraciones de aniversario duran de abril a septiembre). Cuando empezamos era yo, según Wrapped around your finger, el joven aprendiz, el sirviente. No soy ahora el amo. Pero así me enamoraba, rabiosamente, furiosamente. Me envolví alrededor suyo. Ahora la amo con menos adjetivos, pero habiendo recorrido varios. Le miro las piernas como niño chiquito, buscando lo que hay más arriba y puedo abrazarla cuando tiene frío (que afortunadamente para mí, es seguido). Me gusta eso, me gusta verme en las diferentes creaciones.

Me gusta saber que mi historia ya fue contada en pedazos muchas veces, en muchos lugares.

Armando Samano lo opinó a las 1:40 p.m.

Deudas de juego 

    
Daniel Salinas, maese periodista y bloguita de peculiares y acendradas pasiones, tuvo a bien pagar una pequeña apuesta que hicimos el miércoles pasado. Gracias por su pago maese, ha sido un gusto hacer negocios con usted. Arriba las Chivas!!!

Armando Samano lo opinó a las 10:49 a.m.

martes, septiembre 14, 2004

Young man says you are what you eat, eat well 

    
El aceite de olivo llegó a mi vida junto con Edith, hace diez años. Antes de eso yo era el mejor devorador de grasas saturadas de México. Longaniza, chorizo, jamón, suadero y todo tipo de proteínas acompañadas de grasas animales eran la base de mi alimentación. Y no era gordo, pesaba 10 kilos menos de lo que peso ahora (y eso que ya bajé 7). Pero es que en realidad comía muy poco.

Cuando Manuel y Ju vinieron al DF les recomendé que, por encima de visitar cuanto monumento y lugar histórico hay (que hay muchos), comieran. Que el festival gastronómico que ofrece el DF no tiene comparación con ninguna parte del mundo. Los tacos de la esquina, de guisados variadísimos, los tacos de menudencias (suadero, tripa, nana, buche), los infalibles tacos al pastor, los tacos de (y cómo no!) hígado encebollado (Semidios TM). Las tortas de ingredientes y combinaciones infinitas. Pambazos, sopes, tamales, quesadillas y huaraches. Las fondas de comidas caseras, las fondas de comidas regionales (poblanas, yucatecas, oaxaqueñas). Chilaquiles, pozole, menudo, birria, sopa azteca. Los restos franceses e italianos, los restos condechi. Las infinitas parrillas argentinas que pululan por todos lados de la ciudad con la nueva ola de chés que huyeron de De la Rúa. Las cocinas cubanas con sabor muy costeño.

Un migrante que conocí por negocios hace dos semanas me dijo justo eso: "cómo pueden ustedes irse al burger king?, mil veces unos tacos al pastor!".

Desde que conocí a Edith mi gusto se refinó. En realidad sigo comiendo antojitos y garnachas con mucha frecuencia pero también he aprendido a saborear, a distinguir. Incluso entre tacos al pastor hay diferencias, entre carne bien escogida y carne con demasiado "gordo" (grasa). Combinar y balancear, unas hierbitas (cilantro, pápalo) acompañando cualquier antojito. El boing de mango o de fresa para bajarlos es también básico.

Y cocinar. Desde hace 6 años en casa sólo se cocina con aceite de olivo. A los lectores españoles esto no les sorprenderá nada, pero en México lo típico es el aceite de girasol, de cártamo o de maíz. El aceite de olivo tiene costos prohibitivos (seis u ocho veces más que los otros) así que el caprichito sale caro, pero se paga bien porque, gracias a las pocas veces que como en casa y a cuidar solamente tres de cada siete días lo que como puedo darme el lujo de esos otros cuatro días comer lo que se me pegue la gana sin mayor afectación de mi nivel de colesterol ni de triglicéridos. Nuestro acercamiento a la cocina mediterránea por la adopción del cuñado catalán ha dado una interesante mezcla donde igual puedo hacerme un pan amb tomaquet con rajas de jalapeño (qué horror!) que una ensalada mediterránea que acompañe algún pollito guisado con mole o salsa de chipotle.

Me he puesto a escribir de comida porque me he enfermado del estómago por primera vez en mucho tiempo (pueden ser años) , porque esto igual puede ser una señal del fin del mundo y le debía a mi ciudad una mínima enumeración de su más grande poder: la delicia del paladar.

Armando Samano lo opinó a las 1:39 p.m.

lunes, septiembre 13, 2004

¿A que aspiramos nosotros los pequeños? 

    
No, no me he convertido en filozapatista de repente (mi filiación política liberal es de sobra conocida). No creo en la minimización de uno para derivar lástima en la desigual lucha frente al poder. Pero sí quiero tener en cuenta el microdestino de mi vida.

Viendo anoche El Baño escuché el mejor discurso de un viejo de mi vida, que casi contradice el espíritu de este blog (parece que sí hay algún viejo sabio, después de todo): "Vete, no te necesitamos, Erming y yo estamos bien aquí, tú ya decidiste tu vida. Sé que no respetas lo que hago pero soy bueno haciéndolo, lo he hecho toda mi vida y lo hago bien. Y mi mayor satisfacción es encontrarme en la calle con algún cliente que me recuerde por el buen servicio que presto."

No haré spoilers de la película, a quien la interese que no la haya visto le recomiendo sobremanera conseguirla. Todas las críticas que encontré en internet la refieren como una apología de las tradiciones que confrontan el avance del mundo moderno. Creo que es lo de menos. El conflicto padre-hijo, el trauma y síndrome Skywalker parece repetirse en todo el mundo sin distinción del tipo de civilización.

Antes, en la tarde, había leído el diario del domingo. En el suplemento de viajes venía un artículo en primera página que comparaba los precios y servicios de los vuelos intercontinentales en primera clase de las cuatro aerolíneas europeas más importantes. La tarifa más baja, según el artículo, era por Air France, L'Espace, 6,345.00 dólares viaje redondo. Las 20 horas más caras de mi vida, si lo comprara. Entiendo que una operación a corazón abierto puede costar más que eso. Pero pocas cosas intengibles imagino más caras (las suites presidenciales en hoteles de lujo quizá, pero ahí caben 4 ó 5 ó 15 personas, aquí es costo individual y mi familia de tres representaría 20 mil dólares) y sin embargo me invadió un fuerte sentimiento de consumo. Se me antoja muchísimo poderme gastar ese dinero en eso.

¿A eso aspiramos nosotros los pequeños?, ¿a una segunda luna de miel en un crucero en los fiordos noruegos, las islas griegas o los icebergs de Alaska? ¿Ir a un Mundial o a unos Juegos Olímpicos?, ¿Vivir una cultura diferente?, ¿Tener una vejez plácida y una muerte tranquila?

Siempre creí, cuando me sonrió un poco más la fortuna, que el bienestar era una actitud. Desde que perdí mi actitud hacia el bienestar, perdí el bienestar a pesar de que sigo siendo muy afortunado en mi vida (y gozo de relativo bienestar). Hace tres años sentí que estaba perdiendo control de mi vida, de las cosas a las que aspiraba. No lo he manifestado hacia afuera, sólo Edith que me conoce a la perfección, lo siente y lo sufre. Pero hoy me siento diferente, hoy sé que aspiro a un poco de amor de parte de mi hija y de Edith, y que ganármelo es sólo cuestión de seguir dándoles amor. Sé que quiero, en efecto, una vejez y una muerte tranquila. Y eso quizá incluya haberme botado 10 mil dólares en 20 horas, pero quizá no. Y que no es importante, de momento, definir ese capricho.

Armando Samano lo opinó a las 1:40 p.m.

jueves, septiembre 09, 2004

Sesgo 

    
Siempre le busco el perfil al frente. Me gusta verla de lado, tipo José Agustín. Pero el corte oblicuo me da siempre su mejor ángulo.

Edith no es para verla de frente. Engaña, parece vacía. Es el anti-holograma. Toda ella es dimensiones, no hay planos. En ese sentido es la mujer quintaescencial. Solo a través de un corte es identificable.

Su destino parece siempre torcido, sesgado. Me gusta seguir su línea, no lo hemos podido evitar, ni estoy seguro que queramos hacerlo.

Pero sesgo también es un participio irregular de sosegado.

Torcida, oblicua, pacífica. Gracias Edith por darme camino

Armando Samano lo opinó a las 7:00 p.m.

miércoles, septiembre 08, 2004

Exigencias 

    
No me decido a exigirle a Jimena. No nos decidimos, porque Edith está igual de indecisa que yo (un poco menos, ella es más consentidora). Poniéndolo en blanco y negro, le hemos dicho a Jime que hay la posibilidad de adelantarla un año más (o sea, inscribirla en tercero de primaria a su edad, los seis años cumplidos, lo cual es mucho adelanto) pero que si eso fuera ya tendría que hacer un buen esfuerzo escolar.

El origen del cuestionamiento fue que a ella no le está representando ningún esfuerzo la escuela y no nos parece justo que se lleve su vida taaan tranquila. Anda medio enviciada por Zapping zone y en general casi todos los programas de Disney Channel (tampoco ve tanta TV diaria, una hora o dos por día) y sigue con su ritual de tardarse dos horas de comida diara (para tres hojitas de lechuga). O sea, deja pasar el tiempo con una facilidad pasmosa.

Muchos de sus amigos notan y envidian su evidente despreocupación. Uno de ellos le puso de apodo, al escuchar que yo le digo "hueso", "hueso con cerebro". Si bien sí se toma la molestia de hacer su tarea y tratar de mantener el paso en cuanto a "trabajo", el aprendizaje no le es para nada "retador" aunque sin que llegue a resultarle aburrido. En lo que ella encuentra más satisfacción es en compartir las horas y los momentos con sus amigos.

Una parte de mí me dice que es aún pequeña y que no tiene sentido forzar la máquina. Otra parte me dice que la vida es bastante cabrona por más genio que seas y que entre más pronto se aplique a dar su máximo esfuerzo en su actividad primordial (en este caso la escuela) más pronto adquirirá buenos hábitos que le pueden ser muy útiles en la vida de adulto.

Además está el drama Parker-Spider de que un gran poder implica una gran responsabilidad. Planteó el asunto del chocolate (ganamos el debate!, ya tiene permiso!) con sus amigos, Jimena les dijo que de todos modos no lo va a llevar porque no es justo que la regla exista para los demás y no para ella. Aldo, un muy buen amigo suyo, le dijo: "No Jimena, tú luchaste por ese derecho y ganaste, así que tienes que disfrutarlo".

Viéndola así, vivir la vida en cada filón y con tiempo para irla aprehendiendo sin la presión de correr a acumular, me convenzo de que estamos haciendo bien en no forzarla. Pero no quiero que no esté preparada para cuando la misma vida le quiera cobrar peaje por los dones que le dio. No es una decisión fácil.

And we are running out of time.

Armando Samano lo opinó a las 1:03 p.m.

lunes, septiembre 06, 2004

La guerra al terror 

    
Sting declaró hace poco a una revista que la guerra contra el terror era un contrasentido: el terror es guerra y la guerra es terror. Los acontecimientos en Beslan de la semana pasada demuestran el absurdo de esa guerra.

Pero más que golpes de pecho y gritos de ira, lo que necesitamos es creatividad para solucionar los problemas que dan origen al terror. Yo no me imagino qué grado de fanatismo puede llevar a un terrorista a atacar una escuela, pero es necesario intentarlo. Es necesario entender los móviles y los mecanismos racionales y emocionales que llevan a las personas a cometer semejantes barbaries.

Creo también que es importante separar la gimnasia de la magnesia. El terror es el terror y la justicia de las causas es otra cosa. Hay gente que consigue sentar a su contraparte por esa vía. El mismo líder terrorista checheno Shamil Basáyev lo consiguió, por ese mismo camino, hace 5 años, cuando Boris Yeltsin amanecía todos los días en un charco de vodka y no estaba muy consciente de lo que hacía. Pero en esa ocasión no hubo lamentos, y la guerra continuó. Hoy la historia fue diferente. Más de 400 muertos, la mitad de ellos niños y jóvenes estudiantes, reclaman un nuevo examen de las políticas anti-terroristas.

Nadie duda del endurecimiento de la élite gobernante mundial, pero el sistema de fuerzas siempre tiende a equilibrarse. A mayor endurecimiento, mayor vigor y energía tendrá la reacción de resistencia. De hecho me pregunto si las acciones militares en Irak y Afganistán no serán más bien una válvula de escape a la ira puesto que muy efectivas acciones contra el terrorismo no han resultado ser ninguna de ellas.

Algún comentarista dijo que lo que hay que hacer es controlar al gobierno emanado del capital financiero internacional, como si dicho capital constituyera un bloque único. Umberto Eco, en un ilustrador ensayo sobre la guerra en su libro "Cinco escritos morales" (del que no encontré sino extractos filozapatistas que no me encanta enlazar) explica cómo los hilos del control del capital están finamente tejidos y que lo que beneficia a algunos poderosos no necesariamente beneficia a otros en teoría igual de poderosos. Un petróleo barato y un ambiente global seguro estimula el comercio global, la industra de viajes, turismo y aviación y a la industria automotriz. Nadie en su sano juicio puede dudar de la influencia y poder de semejantes industrias. El escenario contrario beneficia a las grandes empresas petroleras y a los constructores de armamento, poderosos igual, y perjudica a los otros. Así pues, la explicación del beneficio del "gran capital" cae por su propio peso.

Los que abogan por un proceso de culturización mundial creo que tampoco ofrecen una solución viable. No creo que los terroristas chechenos sean ignorantes muertos de hambre. Son gente con formación (deformación) educativa que no es menor. Por eso insisto que, cuando se enfrenta una agresión así, a nivel micro, lo único que cuenta es entender al individuo y su motivación. Yo por lo pronto intentaré hacerlo.

Armando Samano lo opinó a las 7:15 p.m.

La cura de todos los males 

    
Ayer estuvo por primera vez en la ciudad en la que, estoy seguro, tienen más fanáticos en el mundo, The Cure. Es un fenómeno sumamente extraño ya que si bien son parte del star system del rock and roll mundial, en general son un grupo "de segunda división", sin estar a la altura de cualquiera de los mitos rock y pop. México les dedica, sin embargo, una veneración muy superior. Ya desde que yo era joven (y de eso ya tiene 20 años), The Cure era un símbolo de una cultura, los wavers (seguidores del New Wave) los adoraban ciegamente e incluso el mejor grupo de rock pop mexicano de todos los tiempos, Los Caifanes, surgieron como grupo a la sombra e influencia de La Cura. Poco a poco nos fuimos documentando y para cuando The Cure produjo Disintegration había una buena cantidad de bien informados y documentados "darkies" que fueron los abuelitos de los actuales "darketos".

No me atrevo a generar ninguna interpretación del éxito de The Cure en México y su permanencia entre los nuevos escuchas (me dicen que hubo de todo tipo y edad en el concierto), hecho quizá más misterioso y sólo igualado por U2, pero en ese caso sí estamos hablando de Primera División. Su música, sin ser genial, es bastante decente. No hay, sin embargo, un sello distintivo que no sea la voz de Smith. Sí, las greñas paradas y las caras pintadas, y una forma de pesimismo (ese sí, acorde al subconsciente tenochca) sin drama, pero sin remedio.

No pude ir, mi economía no aguantó bien los embates del regreso a clases y los boletos volaron antes de que pudiera llegar la salvadora "próxima quincena", pero mi hermana me llamó cuando tocaron mis rolas favoritas. De hecho yo creía que no tocarían Disintegration, mi top absoluta del álbum homónimo, pero sí, sí se la echaron y con particular enjundia. Esos toquines, el encuentro de un colectivo rabioso, furioso, anhelante y un agrupación creativa y con personalidad han resultado, según todas mis experiencias, la cura de todos los males. No he de tener tantos, que no maté por tenerla. Mentira, si a algún concierto me duele haber faltado fue a ese. Salud por los que sí pudieron ir.

Armando Samano lo opinó a las 9:00 a.m.

viernes, septiembre 03, 2004

La definición de "coolness" 

    
Con sus últimos dos posts mi carnal Semidios se ha pasado, oficialmente, de veras.

Christian Aranda, como también se le conoce (mucho menos, pero también), es un abogado que vive, en el sentido más amplio de la palabra, en la sociedad urbana ideal. Una ciudad pequeña, pero ya ciudad puesto que hasta Gobierno del Estado aloja. Para mayor dicha, la ciudad da al Mar de Cortés y aunque no tiene ninguna playa arrebatadora, ya el hecho de tener semejante "maresote" (aumentativo de mar?, cuál es?) como patio trasero para jugar, tan inexplorado y poco transitado, indica que uno se puede dar buena vida.

Semidios se apoya en su galanura (de sobra comentada) para aumentar su raiting, pero como le pasa a muchas mujeres, es necesario reconocer que no todo en él es belleza. En realidad, si alguien me pidiera definir un carácter "cool", de inmediato le apuntaría a su blog.

No tiene pedos en la cabeza, pero eso no quiere decir que tenga la cabeza vacía. Sus reflexiones son más profundas de lo que cualquiera de los que lo leemos podemos aceptar. Es la viva imagen del glorificado (y no tan común) "ingenio del mexicano", agilidad mental para la risa, para desacralizar y para echar desmadre y bajarle lo serio a la vida. Pero lo fascinante es la combinación de desmadre con responsabilidad. Como mal intentó plasmarlo en su entrevista el Jebús de Jesus Mata (por cierto, qué ceba les salió), Christian es un tipo que vive sí, en el desmadre y desparpajo, pero productivo para su sociedad, taloneándole duro, porque hasta tres chambas, incluído su extinto grupo, llegó a tener.

Galán al fin y al cabo, vive también para pregonar que su amor a la vida se concentra en su amor por todas las mujeres. Semidiosa en particular, sí, la muy envidiada novia, pero en general Semidiosito se las arregla para dejarles saber a las groupies blogueras que siempre pueden aspirar a un pedacito de él (de su corazón, no sean mal pensados). Casi casi como Kalimán: galante con las mujeres, tierno con los niños e implacable con los culturosos, Semidios es sin duda el súper héroe mexicano de la blogósfera.

Y me siento muy honrado de ser su carnal.

Armando Samano lo opinó a las 10:24 a.m.

jueves, septiembre 02, 2004

To eat or not to eat 

    
Acabo de perder toda objetividad, si es que tuve alguna. Ayer a Jimena le prohibieron en su escuela comer chocolate, mismo que le habíamos puesto nosotros en su almuerzo como postre. El chocolate sólo se permite comer en la escuela en invierno para proporcionar calorías. Sí, en la misma escuela en la que Jimena ha estudiado por cuatro años, Nenet Calli Montessori, ahora le dicen (hasta ahora) que esa regla ha existido siempre.

Manuel describió este rincón como un lugar de "estructuras que buscan el orden sin moralina". Me sentí sumamente halagado por ello. En efecto, soy un fanático del orden, pero soy tan fanático que sé que sólo puede haber un orden perdurable (el único válido) basado en el equilibrio natural y no en reglas impuestas sin fondo ni razón. Y Jimena lo sabe aún mejor que yo. Por ello la regla de no comer chocolate se convirtió en un shock fuerte. Ayer se lo platicó a Edith, y a su vez Edith lo comentó conmigo. Me salí de mis casillas. Si por algo nos gustaba esa escuela es por el valor que se le da a la libertad de elección, característica del método Montessori tal como se ha aplicado en México. Jimena le explicó a sus maestras que si ella tenía chocolate en su almuerzo es porque sus papás aprobaban que lo comiera. Mucho gusto, los papás podrán aprobarlo pero nosotros no.

Las reglas impuestas a partir de criterios tan debatibles no deberían existir, pero no es esa la mentalidad de sus nuevas maestras. La regla existe porque se creó basada en cierta información creíble (que no es lo mismo que definitiva). Al que no le guste bien puede debatirla que su voz no será atendida, sino cortesmente "escuchada". Lo mismo me pasó hace rato cuando pedí hablar con la maestra de semejante asunto. El punto en sí puede resultar bizantino, total, si se nos pega la gana la niña comerá chocolate en la mañana y en la noche.

Lo que yo les traté de explicar a las maestras es el entredicho en el que queda su autoridad moral al poner reglas tan discutibles (o francamente absurdas). No debí esperar que lo reconocieran de inmediato. No lo hicieron. Lo terrible fue tener que "ponerme duro" para ser escuchado. Lo que ellas perciben como un "capricho" se trata de un principio fundamental de nuestra familia: Puesto que eres responsable, eres libre de elegir, y tu libertad debes pelearla. Tan simple como eso.

Armando Samano lo opinó a las 9:34 a.m.

miércoles, septiembre 01, 2004

Be afraid, be VERY afraid 

    
Andrés Manuel López Obrador será Presidente de México a partir del 1 de diciembre de 2006. Con-su-mentholatum est.

La Pejemarcha del domingo pasado fue un modelo 100% mexicano. Denisse Maerker (de Sámano) estrenó programa de TV anoche con una entrevista-reportaje con el Pejeman. El reportaje ilustraba la conocida práctica del "acarreo", trayendo 250 autobuses desde el estado de Michoacán (cerca, a 400 kms del DF) con gente para la marcha. Un niño de unos 12 años venía sólo, a "conocer al del PRI". Bajándose del camión, después de 6 horas de autobús, la "lideresa" entrega a los "acarreados" a los "organizadores", 40 personas. No apareció el momento en el que se le paga a la lideresa por su número de borregos entregados.

El aparato no es menor, 300 mil personas. No todas llegaron así, estoy muy de acuerdo. Pero por lo menos 40 sí llegaron así. Y allá en el rancho de Michoacán al patriarca familiar de la lideresa, Lázaro (el gobernador del estado, nieto del ex-presidente Lázaro Cárdenas) le mandó su despensa: "Andrés Manuel les da tarjetas allá en el DF porque en todos lados tienen cajeros, pero acá no se puede, por eso acá Lázaro le manda su despensa en lugar de dinero". Lo entregan las personas, Andrés Manuel, Lázaro, no la sociedad que los eligió ni que paga con sus impuestos el trabajo que ellos se adjudican.

Después, en la entrevista, la misma demagogia: "yo no negocio principios", "hace falta honestidad" ("Andrés Manuel, nadie puede garantizar que la gente sea honesta, ya te pasó con tus colaboradores", no hubo respuesta)

Cada cuestionamiento serio se contesta con una evasiva. No hay respuesta, pero peor aún, no hay propuesta. Y mientras tanto La Jornada se regodea de su demostración de poder diciendo que el de Andrés Manuel es el único "cambio real". Sus 20 puntos "fundacionales" suenan a vacilada, más vacíos de los que Fox hizo como promesa (y que no cumplió). Andrés Manuel llegará a la presidencia sin el respaldo pleno del Poder Legislativo que le hará la vida tan o más dificil de lo que se la ha hecho a Fox. La elección será dividida y es posible que tenga aún menos diputados que los que el PAN ha conseguido.

Pero en su afán de guiarse por "principios" Andrés Manuel intentará brincarse las trancas. Esa historia ya la vimos en Venezuela con Chávez. ¿Quién nos defenderá de tí Andrés Manuel? le preguntó anoche Denisse.

Tengan miedo, tengan mucho miedo. Yo no veo que nadie nos pueda defender.

Armando Samano lo opinó a las 10:29 a.m.