There is no such thing as WOM

martes, agosto 31, 2004

Sangre verde 

    
Hice mi Servicio Militar obligado por mi circunstancia laboral durante 1999. Sí, ya estaba yo grandecito, me inscribí a tiempo en mi tiempo (1989), pero no fui a recoger mis "resultados del sorteo" cuando debí hacerlo. Hasta 2001, tener la Cartilla del Servicio Militar Nacional era requisito indispensable para obtener el pasaporte y salir del país. Yo necesitaba, desde 1998, salir del país por cuestiones de trabajo. Ya había tramitado un permiso especial en 1995 pero sólo se podía tramitar uno por persona.

En efecto, no quería hacer el Servicio Militar. Siempre me ha disgustado la milicia, todo lo que tenga que ver con el Ejército. He sido un pacifista practicante. Nunca me he agarrado "un trompo" con nadie y no recuerdo haber golpeado a alguien; sí en cambio haber recibido un par de golpes y luego ser ridiculizado por "abrirme". La cultura de los putazos nunca ha sido mi favorita.

Pero uno es uno y su circunstancia y al verme obligado a hacer el famoso Servicio Militar, descubrí el porqué de la debilidad de México como potencia militar: Por más que tengamos fama de "machos" y de que nos gusta echar bala, la verdad es que no tenemos vocación guerrera. Mi servicio militar consistió en dar clases a otros "conscriptos" de alfabetización y de primaria. De mis 8 ó 10 alumnos sólo dos sacaron el certificado. Fue tiempo muy bien invertido. De vez en cuando nos ponían a hacer ejercicio y ahí fue donde "sufrí" porque mi actividad como deportista es bien conocida como nula o por lo menos "tendiente a cero". Pero, dato curioso, los sardos se compadecían de mí. Sí, la disciplina militar, tan famosa por inflexible, me dispensó generosidad en el trato. Gordito chistoso y con pie plano (más tarde sabría que con presentar examen médico de pie plano estaba yo exento del trámite, damn!) los aceitunas justificaban mi mala actuación física con la buena onda que me tenían mis alumnos y compañeros.

El viernes que pasé por el Campo Militar no. 1 recordé ese sentimiento de solidaridad y mezcla de compasión y camaradería que terminé por tener con los soldados después de mi año de Servicio Militar. Nunca más, me dije, abjurar tan tajantemente de la vida militar y sobre todo, de los militares, que finalmente, son personas con un destino muy cruel: obedecer a idiotas y dar la vida por una bandera.

Armando Samano lo opinó a las 8:40 a.m.

viernes, agosto 27, 2004

La peor de... las vanidades 

    
El fondo gris es engañosísimo. El color siempre se prodigó en sus posts. Qué decir del título escogido, que para enlazarla me atreví a refritear a Borges con eso de que la falsa modestia es la peor de las vanidades (y que no estoy seguro si de verdad lo dijo él). Aunque su nota aclaratoria de "mentira", la delataba.

La Peor de Todas era uno de los rincones más elegantes de la blogósfera. Para mí, junto con memoria y not a pretty girl formaban un triángulo de elegancia tipo El Fashion Quadrilatero en Milán, del cual sólo quedará la que regala post a gotitas. Es sin duda triste que dejen sus blogs, puesto que para snobs incorregibles como su servidor, su dosis de clase y elegancia en el posteo eran un bálsamo entre tanto bloguero naco como yo comprenderé.

Alguna vez leí que las ratas eran un mal necesario en los blogs. Disiento. He tenido suerte o soy muy poco leído o escribo muy mal, el chiste es que aquí afortunadamente no han llegado. Si bien creo que este antro es resistente a las ratas (no es ni con mucho tan elegante como los referidos) no creo que las digeriría muy bien. Y si ese efecto producirían aquí, puedo entender perfectamente el mal efecto que producen en esos lugares tan bonitos de la blogósfera que, espero, puedan renacer y seguir regalando sus imágenes y palabras de tan buen gusto, eso que hace tanta falta.

Armando Samano lo opinó a las 2:14 p.m.

miércoles, agosto 25, 2004

La reina del barrio 

    
Cada gran ciudad, además de barrios elegantes, museos espectaculares, y grandes monumentos, tiene sus barrios bajos, que suelen ser tan populares como los otros atractivos turísticos. El Barrio chino de San Francisco (que apesta a madres), el Bronx y Harlem en NYC, el barrio negro en Filadelfia, una zona en Barcelona entre Montjuic y las Ramblas, son los barrios bajos de otras ciudades que me ha tocado recorrer. No muy profusamente, pero sí "wachando".

El DF cuenta con varios de esos, uno de ellos conocido mundialmente por ser semillero de conocidos boxeadores: Tepito. Es un barrio bravo, de gente muy cabrona y lista siempre para el trompo, el madrazo y, últimamente, la fusca. De ninguna manera es un barrio de gente pobre. Todos son comerciantes (de artículos de contrabando, piratas, armas o hasta droga) y en general prósperos económicamente. Otro barrio mucho menos conocido para los de fuera, pero instantáneamente identificado (y asociado) con un barrio bravo y pobre para los chilangos, es Neza.

Nezahualcóyotl fue un Rey de Texcoco, un lugar cercano al Valle de México, no era azteca; conocido por sus dotes de poeta más que por sus conquistas militares, ha sido siempre venerado y adorado por el imaginario colectivo mexicano como un gobernante sabio y sensible. No lo fue tanto, pero es cierto que como poeta fue genial.

A finales de los 60's, cuando la Ciudad de México crecía a tasas del 15% anual en población (en 1965 eran 5 millones, en 1980 éramos 18 millones) se designó un lugar al oriente de la ciudad para asentamientos irregulares, de aproximadamente 50 kms. cuadrados. Era tierra de nadie, en teoría del Gobierno, donde se le permitía establecerse a la gente del campo. Hubo un cierto tipo de control sobre la propiedad y unos mínimos intentos de integrar algunos servicios, principalmente agua potable y electricidad. Algunas avenidas lo atravesaban y eran los únicos caminos bien definidos.

La familia Tapia López se estableció ahí en 1967, después de haber vivido 15 años en un barrio cercano, pero más céntrico, Iztapalapa. Consiguieron un terrenito de unos 100 m2 que fueron pagando con muchos problemas. Mi madre tenía 16 años cuando se establecieron, sólo vivió 3 años ahí, antes de casarse. Mi padre le decía polvolandia en invierno y lodolandia en verano. Contrario a la costumbre mexicana tradicional, al casarse no vivieron ni en casa de mi madre ni en la de mi padre, buscaron un lugar independiente, separados de ambas familias. La familia Tapia López, los que allá se quedaron y crecieron, todos mis tíos, son 100% nezayorkinos.

Cd. Neza ha desarrollado una fama de barrio bravo y pobre. Un "barrio" que bien es una ciudad en sí misma, con más de 2 millones de habitantes apiñonados en un espacio relativamente pequeño. De niño recuerdo esas calles polvosas y lodosas, sí, pero también espectaculares vistas de los volcanes. Un ambiente sin duda humilde. No eran mis visitas favoritas. Era yo un mamón creído.

Cuando más tarde a mi padre lo abandonó la suerte y nos quedamos sin un centavo para subsistir y mis padres se separaron, Cd. Neza, mis parientes de Neza, nos acogieron con gusto. Si bien es cierto que nosotros técnicamente vivíamos también en Neza (en Bosques de Aragón), el municipio en realidad está dividido geográficamente y entre la Neza tradicional y Bosques está en medio el aeropuerto y sólo nos comunicamos por una avenida (periférico norte). En fin, que obvio que la sangre llama y la familia de mi madre, especialmente su hermano, mi tío Miguel nos echaron una tremenda mano de ayuda. Mis tíos empezaban a "salir de pobres" vía los típicos changarros de la época: un microbús y un video club. Así empezó a salir de pobre mucha gente de Neza, y en general el municipio, de ser más parecido a una ciudad perdida, pasó a ser un barrio, pobre, sí, pero no pauperizado. Mis tíos eran gente "culta", que en lugar de las típicas salsas y rancheras escuchaban rock (desde metal hasta progresivo) pero que no perdían el arraigo al barrio, o sea, sin pretenciones. Leían a Marx y a Salvador Borrego por igual. Se emborrachaban religiosamente desde el viernes hasta el lunes... orgullosos coyotes, habitantes de Neza.

Belem Guerrero, ciclista mexicana que lleva rato compitiendo a buen nivel por todo el mundo, acaba de ganar una medalla de plata en los JO's. Si bien el impacto mediático es muy inferior al de Ana Guevara (y tiene su porqué, más allá de caprichos mercadológicos), el orgullo de que sea gente de barrio, de un barrio tan menospreciado y orgulloso como Neza, me ha ayudado a escupir estos recuerdos. Gracias Belem por eso.

Armando Samano lo opinó a las 11:38 a.m.

martes, agosto 24, 2004

Atestiguando 

    
Antenoche Edith me decía que si ella fuera hombre le gustaría andar con una mujer como Ana. Esa es la virtud del héroe, la capacidad de proyectar los deseos de los demás en su persona. Gracias Ana por darle un modelo a seguir a tantos mexicanos. Ojalá y de verdad siguiéramos tu ejemplo, sea que ganes al rato, o que no ganes.

Armando Samano lo opinó a las 10:33 a.m.

lunes, agosto 23, 2004

American Standard 

    
Hay un espectacular en Circuito Interior (una avenida del DF) bastante chistoso: Siemens, conglomerado empresarial alemán que se dedica a chorropotomil negocios, presume sus 110 años en México. Como se dedican a mil cosas (industria química, de manufactura, tecnológica), ponen la foto de una "ingeniera", con bata blanquísima, caso y lentes, pero más guapa que cualquiera de las diseñadoras de la Ibero (conocidas como las universitarias más guapas de México), y un collage de imágenes de diferentes actividades industriales. Cosa más chistosa y un muy burdo intento de "llamar la atención".

Alguna vez intenté postularme para trabajar ahí pero uno de los problemas era el sueldo. Los alemanes pagan poco, comparado con los norteamericanos. Las oficinas de Siemens, si bien no son feas por dentro, están ubicadas en una zona industrial del DF y son cero "classy". Venden mil quinientos millones de dólares en México. Y sin embargo, son marros, codos, amarrados como ellos solos. Su oficina está lejos de todos los "barrios" de oficinas corporativas del área metropolitana y más que austeros, parecen militarizados. Las oficinas de Bayer, la famosa farmacéutica de antecedentes semi-nazis, tiene ese mismo estilo. Las empresas japonesas, en su mayoría, comparten ese sentido de austeridad.

American Standard, según entiendo, es una empresa que se dedica a fabricar insumos para sanitarios industriales, o sea, baños. Mingitorios, excusados, etc. Siempre me ha dado curiosidad, puesto que a eso me dedico, cómo le harán sus vendedores para colocar sus productos, habiendo como hay, muchas otras marcas mucho más baratas.

¿Qué beneficio compra el que tiene un mingitorio más bonito en su oficina?. ¿Qué es "más bonito"?. La mayoría de las empresas norteamericanas que conozco tienen sus oficinas en México en zonas y edificios "bonitos", amuebladas con alto nivel de confort (nunca demasiado lujosas, eso sí), sí, con mingitorios "American Standard". ¿Cómo se reparte, se difunde, se expande el confort y la idea de que es necesario? Y no me refiero a lujo desbocado como en las oficinas centrales de Banco Santander Serfín me tocó atestiguar, en donde las chapas de las cerraduras de las puertas de las oficinas de altos ejecutivos del banco son de oro. Me refiero al equilibrio entre "good looking", "confort" y "ambiente agradable de explotación" (de trabajo, pues).

Los gringos tienen esa virtud, construyen como desaforados y en cuanto lo que construyen "se pone feo", lo tiran y lo vuelven a construir. Ejemplo típico es el Estadio de los ex-Astros de Houston, el Astrodome. Construido como maravilla arquitectónica en los 70's, fue demolido hace 4 años y vuelto a levantar. Una vez "depreciado" el bien, hay que volver a construir. Se les critica su falta de pasado, pero no entiendo cómo mantener ocupada a tanta gente sin esa mentalidad. Con 14 años de carrera laboral, puedo decir eso, que gracias a la "renovación constante" puedo seguir teniendo trabajo. Obvio que necesito que un economista me explique con más detalle qué significa eso. Pero entiendo que el "estandar americano" es un motor importante de la ocupación constante.

Armando Samano lo opinó a las 1:34 p.m.

viernes, agosto 20, 2004

Bolivariana reloaded 

    
Con cierta distancia y, lo reconozco, muchas tripas, siento necesidad de opinar sobre Chávez. El referéndum, creo yo, nunca debió ocurrir. Los opositores venezolanos son los inexpertos políticos más estúpidos de los que tengo noticia, y eso, viviendo en México bajo el gobierno de Fox, ya es decir mucho. Chávez no es, ni con mucho sujeto de mi devoción, pero debo reconocer que, en tierra de ciegos, el tuerto no es visto con buenos ojos (Semidios dijo por ahí). Y Chávez es tuerto y con el ojo "sano" lleno de cataratas.

No soy lector asiduo de ningún veneblog, pero si tiene tiempo que tengo una venezolana en el exilio en mis links, Sikanda. Justo ella acaba de postear una serie de ideas de las que discrepo de sobremanera (la teoría conspiratoria de que Bush y Chávez están coludidos para armar al terrorismo internacional me parece, por decir lo menos, fantasía en estado puro), pero cuyo sentimiento de fondo comparto: frustración.

Chávez es un matarife de segunda con algo de suerte en su perra vida y Venezuela un país, ya lo dije antes, tremendamente injusto. El resultado del referéndum era lógico y previsible. Si en lugar de promoverlo, de gastar todas y cada una de sus fichas promoviéndolo, la oposición venezolana se hubiera organizado, buscado un líder con un mínimo sentido político y esperar a que Chávez siguiera desbarrancando el país, en 2006 la cosa hubiera sido facilísima. No, se ha elegido, torpemente, el camino de golpear al mártir. Porque cualquiera con un mínimo sentido político sabría que esto no es una telenovela, que la realidad es que las desigualdades venezolanas son intolerables en un país tan estúpidamente rico en recursos naturales. Que la historia de la mitad pobre de Venezuela es oprobiosa y terrible, más que cualquiera de las varias que hay en Latinoamérica, y que son muchas.

Sólo por eso, por la natural "causa y efecto", creo que es lógico lo que pasó en Venezuela. Lógico, sí, y también muy trágico.

Armando Samano lo opinó a las 2:16 a.m.

jueves, agosto 19, 2004

Caminante no hay camino 

    
Desde el Sargento Pedraza, en las olimpiadas de México 1968, la caminata ha sido el único deporte que, de manera consistente, nos ha dado alguna presencia en el tablero de medallas de los Juegos Olímpicos. Tal presencia alcanzó su cenit en las olimpiadas de Los Ángeles 1984, cuando se obtuvo el 1-2 en 20 kilómetros (Ernesto Canto y Raúl González) y el oro en 50 kilómetros. Aunque para ese tiempo Los Ángeles no era lo que es ahora (la segunda ciudad hispanoparlante del mundo, más grande que Buenos Aires y sólo menor que el DF), México encontró en la vecindad losangelina una buena oportunidad de hacer un papel medianamente decoroso. El mejor, de hecho, fuera de casa. Ya la "hospitalidad sureña" de Atlanta 96 (ese hermoso lugar donde el racismo es religión) se encargó de volvernos a nuestra realidad, pero esa es otra historia.

En un rato más es la competencia en la que los mexicanos tienen alguna posibilidad (la más baja en varios años, por cierto) de conseguir alguna medalla, la caminata de 20 kilómetros. Nuestra participación ha sido, hasta ahora, normal, la de siempre, completamente perdedora. Dicen (no sin razón) que nuestras cartas fuertes están por venir, que Fernando Platas en clavados, Víctor Estrada en Tae kwon Do, Anita Guevara en 400 mts y algún otro, tienen posibilidades de traer algo de alegría a la masa de ociosos que somos todos los que vemos los JO's, pero la verdad, yo estimo que salvo Ana Guevara (que no ganará oro, sino plata o bronce) nos vamos a regresar como siempre, con todos los honores de haber competido como nunca y perdido como siempre. Ver a Corea del Sur hacer un súper papel en gimnasia masculina por equipos, Argentina jugando a la magia en Basquet, Chile calificando tenistas y Japón en tercer lugar del medallero son signos de un pequeño cambio, de un ascenso de la clase popular mundial (Orsai dixit) por lo menos en competencias deportivas. Pero para variar, México no está subido en ese barco.

En lo que sí calificamos, a pesar de que he leído muchísimos comentarios en la blogósfera opinando lo contrario, es en montar un súper show televisivo. Las televisoras mexicanas aprovechan estos eventos para hacer todo tipo de experimentos con los robotizados aficionados y nos dejan saber de toda la parafernalia con la que cuentan para "producir entretenimiento". Debo reconocer que la que me tiene atónito es Angélica Vale, esa niña siempre me dio lástima porque al contrario de su madre, que tiene mucho "ángel" ella tiene mucho "diablo" y no sacó ni pizquita de la infinita belleza que en sus años mozos tuvo su progenitora. Pero la verdad que el talento de imitadora que tiene es una salvajada, no se le va un detalle de sus imitadas y la ejecución de cada personaje es, simplemente, perfecta. Y no es dificil imitar a gente como Celia Cruz o María Félix, con una personalidad muy identificable, pero imitar a las patéticas estrellitas y/o conductoras de los programas de Televisa, que con trabajos puedes distinguir entre sus abultados senos, éso sí que es un enorme logro. Por cierto que ya es tardecito y me tengo que ir a ver perder a nuestros marchistas.

Armando Samano lo opinó a las 7:49 p.m.

martes, agosto 17, 2004

Tener un hijo 

    
N- Y ¿Por qué estaba muy contenta? ¿Por qué? ¿Por qué? ¡¡¡¿Por qué?!!!
P- La gallinita estaba muy contenta, querido, porque iba a tener un hijito
N- Uh...
P- Y eso la hacía muy feliz
N- ¿Sí?
P- Claro,
N- Uh
P- Es tan hermoso poner un hijo...
N- Mm
P- Tener un huevo...
N- Ah
P- Tener un hijo


Les Luthiers, La Gallina dijo Eureka

LPDT hizo un post interesante sobre cierta estadística. Ylek replicó en los comentarios con mucha "sensatez social". Digo, hubo muchos comentarios, pero ese me llamó particularmente la atención (no hay forma de enlazar directamente ese comentario). Me gustó el tono de hartazgo, de fastidio por el descubrimiento del caldo blanco y el hilo negro. Pero lo que me revolvió las entrañas fue ver citado a Marx (muy tangencialmente) en un tema que me es tan caro como el hecho de "tener un hijo".

En 1991 descubrí el término "planear". "Hacer planes", "hacer planning", "hacer planeación". Me fascinó el concepto y su aplicación en el trabajo. Yo estudiaba Ing. Física pero trabajaba durante el día y de ser el típico ingeniero mamón que despreciaba a morir a los administradores pasé a ser el seguidor más aferrado de la religión "management". Hubo en ese entonces una revolución en el campo de la administración que fue la "reingeniería de procesos" y el orden (y las oportunidades mentales) que encontraba yo en tal concepto me fascinaron. Todas mis actividades de vida diaria (no vida personal, pero sí profesional) cargaban con un sello de management, sobre el cual yo podía abundar sin problemas durante horas, explicando y evangelizando las bondades del control y la planeación. Por otro lado, ese fanatismo religioso fue reacción al descubrimiento, en edad adolescente, que las cosas más importantes de mi vida no las decidía yo: Mi lugar de nacimiento, quienes serían mis padres, conocer a mi pareja ideal, etc. El management me daba las herramientas mentales para contrarrestar la entropía, el desorden, la impredicibilidad de la vida. Herramientas racionales, que eran las únicas que consideraba yo válidas. Era yo joven...

No creo en el espíritu, pero las emociones son incontestables. Nuestros deseos están hechos de emociones. Ya establecí, hace mucho tiempo, que el rebaño en general, la masa de gente, me parecen torpes. No que me parezcan, es que lo son, y no se puede hacer nada al respecto. Todos los buenos deseos, ideas, intenciones, planes y programas para contrarrestar la torpeza general del rebaño son balas de azúcar en un hoyo negro. Nuestra especie, nuestra raza, vive en su conjunto gobernada por emociones.

El tema de la reproducción, de la continuidad de la especie, no es, pues, un tema que deba analizarse desde la perspectiva racional de la estadística. Y en el plano personal, habiendo llegado como llegó mi hija, sin ninguna planeación, y considerando el muy buen resultado (modestia aparte) que tenemos con ella, creo que el asunto de "hijos planeados" es una reverenda tontería. Mis suegros eran de la mentalidad de "los hijos que Dios me dé" y tanto Edith como sus hermanos, los cinco, son gente de bien, extraordinariamente buena, me atrevería a decir. Mis padres se casaron por mero capricho, nunca fueron una pareja en el sentido estricto de la palabra (ni siquiera en el sentido laxo de la palabra) y creo que tanto mis hermanas como yo no salimos tan jodidos. ¿Que se puede ser mejor, nacer mejor, tener más preparación, más solidez económica, más madurez emocional? todo eso seguro que sí, pero ninguna de esas son requisito sine qua non y por otra parte, ninguna, ni todas en conjunto, garantizan que los padres, o la madre o el padre por separado puedan criar bien un hijo:

N-Y ¿Por qué es tan hermoso tener un hijo? Eh...
P- Porque los hijos son la alegría de la vida, querido, con sus risas, con sus juegos, con sus preguntas, cada hijo es como una rosa que florece.
N- Una rosa que florece...
P- Sí
N- ¡Qué lindo!
P- ¿Te gusta el cantito?
N- Sí
P- Entonces ¡¡callate!!


Les Luthiers, op. cit. ( ;) )

No digo que esos casos sean la norma. De hecho son la excepción. Lo que digo es que la educación, la crianza de los niños no es un asunto de formación de los padres, ni de planeación. Vaya, digo que el management es para la vida laboral, pero no para la vida diaria. Me lo preguntaron en el Sensacional de blogs (que por cierto, se está agotando, corran a comprarlo!) y opino lo mismo para este caso, la vida no es para "planeación de calidad", sino para vivirla y dejarla que la vivan. Que la reproducción no es "big deal" y que la crianza está predestinada a ser bastante mala. Que así como puse ejemplos que no tenían visos de ser "casos de éxito" puedo hablar, y mucho más, de gente en teoría MUY preparada para ser padres y que a la hora de la verdad son un fracaso absoluto. No es cierto que es una cosa "más probable" que otra. La vida no viene en ecuaciones de probabilidad.

(Dedicado a Semidios, Manuel y Ju, que dicen que ya perdí mi pasión por el blogueo)

Armando Samano lo opinó a las 4:35 p.m.

viernes, agosto 13, 2004

Dale Carnegie 

    
Abuelito "ideológico" de Miguel Ángel Cornejo (especialista mexicano en superación personal, aka lavado de... "cerebros"), escribió un libro que se hizo famoso en los 20's, "Cómo ganar amigos e influir en los demás".

Tan influenciable (creo que esa plabra no existe, pero séame permitido su uso) como cualquiera de sus partes, el inconsciente colectivo es todo el objeto de deseo de la civilización, es su gasolina. Por obvio y reiterado tal hecho no resulta menos cierto. Mi interpretación sin embargo es siempre optimista.

San José Costa Rica cuenta con un "Barrio México", en el que, según palabras del taxista que nos llevó del hotel al aeropuerto, "todo tiene nombre mexicano". Yo sólo ví una cantina (tenía que ser, obvio) y una tienda de "carnes mexicanas" en las cinco o seis cuadras por las que pasamos del famoso barrio. Pero lo que me gustó del taxista fue la identifcación que hizo (que buscó y que finalmente obtuvo) al notar por nuestro acento que éramos mexicanos.

La plática con los ticos siempre puede ir por el lado del futbol. Ellos saben no sólo de nuestra afición sino de nuestros equipos. Les gusta recordar que son los únicos que nos han ganado un partido oficial en el Estadio Azteca. Así que si quiero echarme a un tico a la bolsa, sólo tengo que preguntarle si es Liguista (La Liga Deportiva Alajuelense) o le va al Saprissa. Si es del Saprissa, más fácil aún, porque ahora somos primos con las Chivas y están muy contentos con el trabajo que está haciendo Jorge Vergara con su equipo. Claro, también debo afrontar las consecuencias de tal atrevimiento, que suelen ser discusiones eternas y que me nombres como 50 futbolistas técnicos que han jugado en México y que yo solamente identifique a Hernán Medford.

El Hospital México, en las afueras de San José, es uno de los mejores del país. Ahí llegan reconocidos especialistas a capacitar a los doctores ticos en las más modernas técnicas médicas. La clase popular mira "El Chavo del Ocho" y las telenovelas, la clase media, que arruga la nariz con esos programas, no se pierde "Otro Rollo".

El Espinazo del Diablo fue una producción hispano-argentino-mexicana, dirigida por un mexicano, con un guión mexico-español y un protagonista argentino. La industria "del copyright" (software, literatura, cultura y entretenimiento) equivale a más del 5% del PIB de USA, es decir, 500 mil millones de dólares, y según algunas estimaciones es el segmento "vertical" de la industria que más aporta al PIB (más que los autos, más que el petróleo).

¿A dónde quiero llegar? no tengo la menor idea, pero sé que, en idioma español (castellano, o como sea), hay mucho, muchísimo pendiente por decir. Que los que decimos algo somos escuchados, pero que muchos, muchísimos, nos atrevemos a decir poco. El mantra de Dale Carnegie era que "había que hablar y hablar mejor". Que esa era la forma como se podía influir en la gente y ganar amigos. En la era de internet, eso se conoce como "contenidos". Es necesario seguir generando contenidos, más cantidad, porque el hambre de conocimiento, de identificación y de sentimiento no se satisface nunca. O sea, hay que seguir posteando!

Armando Samano lo opinó a las 12:13 a.m.

martes, agosto 10, 2004

Nadie como Nadia 

    
Los niños no han ocupado mucho lugar en La Historia, así, cuando es ñora gorda y respetable y escribe su nombre con mayúsculas y sangre. La aparición como "especie" más importante que han tenido fue en la Cruzada de los Niños, aventura medieval en la un grupo de 10 mil niños pretendió formar un ejército que reconquistaría Tierra Santa de mano de los infieles islámicos. No pasaron de Italia y los vendieron como esclavos.

Como individuos, el niño prodigio "prototipo" fue W. A. Mozart. Pero su imagen histórica no es tanto la del niño genio que tocaba maravillosamente el clavicordio a los seis años, sino la del adulto inadaptado y genial cuya inspiración parecía cosa de magia, si no de plano satánica.

Ahora que los Juegos Olímpicos acaparan las marquesinas reales y virtuales, muchos de mi generación no podemos olvidarnos de la más grande heroína olímpica que nos ha tocado ver. Yo tenía cinco años cuando Nadia Comaneci conquistó el mundo en Montreal 76, mi barrio era uno más en la ya muy grande Ciudad de México (que aún guardaba cierto calor olímpico de ocho años antes) pero la repercusión social de Nadia fue enorme. Niñas con colas de caballo, haciendo "ruedas de carro" y todo tipo de maromas, queriendo ser como ella. Ya Jordi Soler, ex-dj y escritor mexicano, publicó en Letras Libres en Octubre de 2000 (no hay link, el f* site es de paga) un artículo donde narraba cómo su generación la convirtió en musa onanista. Yo era muy inocente para eso, pero recuerdo que aprendí a odiar a los soviets y todo lo que oliera a comunismo de la mano del robo que le hicieron a mi ídolo en la prueba de viga de equilibrio, cuando le tardaron media hora en publicar su calificación y que fue, misteriosamente, 5 centésimas de punto inferior a la que necesitaba para quedarse con la medalla de oro. A los casi 9 años, ya sabía lo necesario para idolatrar y odiar.

Los JO's de Moscú 80, de hecho, no se caracterizaron por su limpieza, a los marchistas mexicanos los eliminaron en un tunel oscuro y sin cámaras a 600 metros de la entrada al estadio olímpico. El colectivo popular tenochca, siempre proclive a cobijar a ídolos caídos, o en desgracia, hizo toda una telenovela de la historia de Nadia, tema musical incluído (una tonadita de piano simple y cursilérrima que si alguien la tiene en mp3 y me la puede enviar, le estaré eternamente agradecido). Y no era para menos, la historia de Nadia, de gran trascendencia popular, escondía, lógicamente, un lado oscuro bastante terrible. No olvidar que en ese tiempo gobernaba su país el HP de Nicolás Ceausescu, de nefasta memoria.

Así, más que por su vida de adulta, Nadia ha pasado a La Historia como la niña pequeña y delgada que conquistó al mundo sin otra cosa que su talento deportivo. Han ido y venido muchas más. Pero para nostros, la Gen X, nadie, nadie como Nadia

Armando Samano lo opinó a las 12:07 a.m.

lunes, agosto 09, 2004

¿Cuánto pesa tu ego? 

    
Ayer los Pumas de la UNAM le dieron una barrida y trapeada a los Tuzos del Pachuca en la final de un "torneo inventado", el de "campeonísimo" que no es otra cosa sino un partido más para sacar más dinero.

Últimamente los Pumas traen mucho filo. Fueron campeones la temporada pasada, acaban de anunciar un partido contra el Real Madrid y ayer le ganaron al Pachuca. El que en un equipo normal sería el Presidente del equipo (los pumas son patrimonio de la Universidad, administrados por un patronato "no lucrativo"), Arturo Elías Ayub (el yerno de México, casado con la hija menor de Carlos Slim), anda también bastante "sacalepunta", declarando que Hugo Sánchez debería ser el entrenador de la Selección Mexicana, etc.

En México la fama de Hugo Sánchez es enorme. Entiendo que fuera de México también es conocido y que es, todos lo saben, el futbolista mexicano más exitoso de todos los tiempos. Su personalidad es repulsiva pero sus éxitos profesionales son inobjetables. Y la pregunta del millón es justamente esa: ¿se necesita ser un hijo de la chingada como lo es Hugo para tener el éxito que tiene el tipo?

Y con "hijo de la chingada" quiero decir un mamón insufrible que siente que, dado su éxito profesional, merece todo en el mundo. Incluyendo, porqué no, la Presidencia del país, por ejemplo. La soberbia no conoce límites.

Pero por otro lado, en mi visión pragmática de la vida, soy un resultadista. Si hay resultados, y los medios fueron "lícitos" (sí, no importa su calidad moral) el único juicio válido es sobre los resultados. Hugo ha dado resultados. Pero pocos han sido los que le señalen sus fallos en México. Cuando triunfaba al máximo en el Real Madrid, quedó en evidencia su verdadera capacidad al ser maniatado por aquél magnífico Milán de Arrigo Sacchi, de los Gullit y Van Basten, el verdadero gran goleador de esa generación. Igual pasó en los Mundiales de futbol del 86 y del 94, cuando más lo necesitaba la Selección Mexicana, falló penales y no anotó goles. En España se sabe que los muchos goles que metía los metía a los equipos más o menos malos y que tenía detrás de él a un muy buen mediocampista como lo era Emilio Butrageño.

Es la estimación precisa de los resultados la que suele resultar muy difícil. Siempre se asigna demasiada gloria al vencedor y demasiada humillación al vencido. El que gana se lleva más de lo que ganó. Crédito, mérito, fama y reconocimiento. El problema es que no se sabe manejar lo que se ha ganado. Sólo algunos cuantos, los que dijo Brecht que luchan toda la vida, son los que no se detienen a manejar lo que han ganado. Resulta ser que el máximo ego es seguir sacrificándose...

Armando Samano lo opinó a las 11:08 a.m.

viernes, agosto 06, 2004

No queda error por cometer 

    
Entiendo que esa frase la dijo Thiers a la Asamblea Francesa cuando Bismarck empezaba a dominar la política europea a mediados del S. XIX. Leyendo las últimas declaraciones de Bush respecto a la forma en la que los terroristas buscan dañar al pueblo norteamericano son la cereza del pastel de un fenómeno que ya tiene rato que alcanzó su cenit. Tenemos una clase política dirigente en permanente degradación (México también, claro que sí!). Hay una gran masa de Homeros Simpson que no están dispuestos a que arrogantes superdotados (Clinton tiene un IQ de más de 160, según sé) los gobiernen, y prefieren a "gente como uno" sin importar las evidentes barrabasadas que cometen.

Pero las opciones no son tan alentadoras. JF Kerry ha llevado su campaña con espectacular tibieza. Es cierto que ha atacado duramente a Bush (cosa nada dificil) pero no veo un mantra como el famoso "It's the economy, stupid" que hace 12 años llevó a Bill Clinton a la Casa Blanca. No se decide a fondo a opinar sober ciertos temas, arriba de los mínimos ideológicos (de alguna forma hay que llamarlos) de los demócratas: Medicare, apoyo a los sindicatos, apoyo a las minorías, cierto ecologismo, todo eso por lo menos en el discurso. Me preocupa que Kerry haga demasiado énfasis en la política internacional de Bush, porque eso no le da votos. Al norteamericano medio lo que pase fuera de sus fronteras no le importa nada. Sólo una minoría ilustrada e incluyente, que siempre vota demócrata, sabe un poco de lo que pasa en el mundo.

En las entrevistas que he visto Kerry se empeña en demostrar que "él es diferente" en diferentes tópicos, para romper el estigma que circula diciendo que si él gana, la presidencia tendrá estilo "George W. Kerry" puesto que las similitudes con Bush son muchas e importantes. Kerry es un "patricio", un norteamericano con cultura, con vocabulario, con tradición y abolengo familiar, es decir, alguien completamente atípico para el común de los norteamericanos. Tan distante del "pueblo" como el millonario texano. Sin importartar que en apariencia sean tan diferentes entre sí, los dos son "privilegiados". Casi un conservador con ropajes demócratas.

Tenía confianza en que la estupidez de Bush le costara la presidencia. No más, no después de esas reiteradas odas a la estulticia que son sus discursos. Es la impudicia completa, la búsqueda de la mención. Eyeballs, la moneda del siglo XXI.

Armando Samano lo opinó a las 10:44 a.m.

jueves, agosto 05, 2004

The Boys of Summer 

    
Daniluchas es un niño de 9 años que vive enfrente de la casa de mi mamá. su historia personal es, hasta cierto punto, trágica. Su mamá fue madre soltera que desarrolló un cáncer poco después de haber nacido el niño y murió cuando Dani tenía tres años de edad. Ella era una ejecutiva bien remunerada que durante esos dos años trató a Dani como principito. El último de esos dos años, ella en medio de tanto tratamiento, se lo dejó a su hermana, la vecina de mi mamá. Mi hermana Laura en ese tiempo estaba terminando sus estudios como educadora y "cuidaba" a los niños de la calle por una cuota estúpidamente baja. Junto con otros dos niños bebés, Daniluchas fue de sus primeros clientes. En casa de mi mamá se sorprendían con los finos modales del niño: "mira cómo toma los cubiertos", o sus comentarios "esto (un guiso con huevo, creo) parece lagosta".

Pero cuando una maestra empieza, los primeros clientes en realidad son casi hijos. Laura cuidó de Dani cuando murió su mamá y los siguientes dos o tres años. En realidad, es lo más cercano a un hijo que ha tenido mi hermana. Siendo vecinos, lo ha visto crecer y crecer.

Lina, la tía/mamá de Dani, la vecina de mi madre, siempre quiso emparentar con nosotros (entiendo que suena ridículo, pero así fue), a mí me quería bastante porque me consideraba "hijo modelo" (si hubiera sabido la verdad!) y a mi hermana Patricia la quería de novia de su hijo Josué, dos años menor que mi hermana Patricia, que obvio, nunca lo peló. Cuando vio a Jimena la acercó convenientemente a Daniluchas, y el otro, nada menso, se dejó también.

Ahora que Jimena, en la típica temporada de verano, pasó unos días en casa de mi madre, el cliché del "amor de verano" le cayó encima. Mi otra hermana, Lupita, los "cachó" besándose. Ya Jime me había comentado de previos afortunados que le dieron algunos besos. Pero esto parece, de alguna forma, algo más que "piquitos" inocentes. O por lo menos eso sentí cuando Jimena medio me lo platicaba. Las demostraciones afectivas empezaron desde el lunes, con abrazos muy efusivos. Ya ayer se habían dado algunos picos, pero parece que los descubrieron ya bastante avanzaditos.

Laura estaba furiosa. No me imagino los sentimientos cruzados de mi hermana. Para ella Daniel es como un hijo, y Jimena como una hija. Ella medio elaboró una teoría de que Dani (como sea, casi cuatro años mayor que mi hija) se "aprovechó" de Jime. Esa fue la teoría que inmediatamente compró Jimena para "perdonarse" por haber sido "cachada". No nos gustó, ni a Edith ni a mí. Jime sabe que lo que hizo no está bien, porque lo hizo a escondidas. Ella quiso experimentar lo que es recibir una demostración de afecto tan concentrada como lo es un beso. Y obvio, de alguien que ella quiere o estima. La explicación es que Daniluchas la trata muy bien, la cuida mucho, pero no como "niña pequeña" que es lo que le ocurre la mayoría de las veces en su escuela, sino como damita o princesita. Sí, juegos de seducción desde cualquier punto de vista. Siempre he pensado que Jimena debe hacer lo que ella quiera y no lo que otros quieran. Eso intentamos inculcarle, pero hasta el momento hemos fallado. No digo que ella no quisiera hacerlo. Digo que no supo decidir y sólo se dejó llevar.

La verdad, ni Edith ni yo sabemos bien a bien cómo lidiar con esto. Ya algo se nos ocurrirá pronto.

Armando Samano lo opinó a las 9:53 a.m.

martes, agosto 03, 2004

Input/Output 

    
El Físico del Pueblo, como llama The Economist a Stephen Hawking, anunció hace un par de semanas su nuevo descubrimiento: la información caída, perdida en un agujero negro, eventualmente vuelve y puede ser interpretada para entender cuándo y cómo cayó en él (eso en matemáticas se dice mucho más fácil: 2=2), Lo que en realidad quiere decir esto es que Haking ha logrado un importante paso en el maridaje entre dos visiones aparentemente irreconciliables. La de la física cuántica que reclama que al terminar cualquer proceso la información haya quedado disponible para analizar cómo ocurrió (el presente es impredecible, el pasado es calculable). Y la de la mecánica relativista que produce monstruos tan a gran escala que hacen parecer infinitos los mundos que se escapan del Universo.

Todo estudiante de matemáticas sabe que un número enormemente grande, tan grande como se quiera o pueda imaginar, está a la misma distancia del infinito que el número uno. El infinito es, simplemente, otro boleto. Así que los físicos teóricos, ninguno, lograba demostrar completamente que el concepto de "infinito" (eterno, que es similar) aplicara al agujero negro. Lo que al parecer hizo Hawking fue extrapolar un tiempo enormemente largo, para determinar las condiciones en las que un agujero negro "muere" (se evapora, dicen los físicos). Pues bien, si se tiene suficiente paciencia esta cálculo puede llevar a conclusiones en apariencia inútiles per se (un agujero negro puede tardar en evaporarse 10 ó 100 veces más lo que se sabe que ha vivido el universo actual, conocido), pero cuya importancia radica en el concepto de "límite", sí se acaba y al acabar ocurre lo que debe ocurrir.

La Secretaría de Educación Pública mexicana ha promovido a últimas fechas el retiro de varios temas dentro del plan de estudios actual para dar más horas de Español y Matemáticas a los estudiantes de primaria y secundaria, específicamente me he enterado de dos temas: Historia de México (y al parecer universal también) y el estudio del Sistema Solar y las poquísimas, muy básicas, nociones de Astronomía que se les daban a nuestros estudiantes.

Debo admitir que en un principio dicha noticia me hizo encabronar sobremanera. Después, la cobertura en medios (principalmente impresos) de las reacciones de la inteligentsia (if any) mexicana señalando la Historia y dejando de lado la Astronomía (que me es tan o más cara que la Historia) hizo que mi encabronamiento no conociera límites y por lo tanto no había podido articular algo medianamente comprensible al respecto, a pesar de que este ya es un tema que envejece rápidamente en México y sale del mainstream informativo (y bloguero).

Los alegatos de quienes promueven la reforma son pobres y pendejos, por decir lo menos, pero hay un punto en el que tienen razón: las pocas horas de escuela deben aprovecharse mejor. Ya dije y repito que la mejor solución sería dar más horas, pero si por equis o ye eso no se puede, en efecto, hay que mejorar lo que actualmente se hace.

El desarrollo de habilidades verbales y lógicas ha sido tachado por varios pedagogos como "utilitario", parte de la conspiración del capitalismo mundial para producir más obreros y menos "gente pensante" (aka "culturosos"). Es completamente al revés. De nada sirve querer meterle a huevo Astronomía e Historia a gente que no es capaz de "procesarla", justo nosotros, mi generación, somos la prueba de que esa educación no funciona. Las habilidades verbales y lógicas son esenciales para aprovechar la cada vez mayor cantidad de información que la sociedad está en posiblidades de crear, transmitir, difundir y repetir. El acceso a la información si bien es limitado aún, lo es mucho menos que hace 20 años (los lectores mexicanos dependientes de La Enciclopedia Temática y del Nuevo Tesoro de la Juventud sabrán de lo que hablo). Nuestro sistema de bibiliotecas es patético pero por lo menos los niños de ahora tienen 7 canales de televisión abierta y si sus padres se pueden piratear el cablevisión, tienen muchísimos más.

Es indispensable dotar a los estudiantes de las herramientas básicas para prepararse mejor, pero esas herramientas pasan necesariamente por terminar con el analfabetismo funcional (y las deficiencias en lógico-matemáticas) que padece la gran mayoría del estudiantado nacional. El conocimiento, ahora tan a la mano, deviene a partir de la conciencia. Preguntarse de dónde venimos, en términos históricos y en términos astronómicos, es consecuencia lógica de saberse individuo pensante. Las respuestas ya no son tan difíciles de encontrar como antes, pero lo importante es hacerse buenas preguntas. Y hacérselas bien.

Armando Samano lo opinó a las 1:37 p.m.

lunes, agosto 02, 2004

Vanity Fair 

    
Sí, somos demasiada vanidad en la blogósfera, pero hay noticias importantes que me gustaría repetir:

La Mujer Gorda termina su blogvida. Después de 200 capítulos Hernán decidió dar por discontinuado su blog de ficción, la primera blogonovela, leí por ahí alguna vez. Yo fui de los fanáticos iniciales, es medio contemporánea de Woms (aunque en realidad ella tiene la edad de mi madre, yo ando por el capítulo 235) y ví con mucha envidia crecer su popularidad a alturas verdaderamente salvajes. Cuando internaron a Maradona y su genial post salió en radio, televisión y prensa argentinas, fue el acabóse. Veo con mucha tristeza como, víctimas de la misma envidia que a mí me corroe, muchos blogstar han hecho caso omiso del fenómeno "Mujer Gorda". Salvo Borjamari, que siempre la madreaba, muchos ni siquiera la enlazaban. La verdad es que es terrible presenciar, de lejos, eso en la blogósfera española. Pero este post debería ser alegre, como alegre fue el tiempo en el que Mirta nos regaló su visión de la vida, una visión de vieja que ya vivió y que le toca contar cómo se ve la vida hacia atrás, con perspectiva. Yo lloré casi tanto como lo que reí con sus posts. Y reviví mi pasión por Argentina y sus mujeres, de las que, quizá, Mirta es mi favorita.

En otro punto de la hoguera de las vanidades, está la publicación de Sensacional de Blogs, no se lo pierdan, se van a divertir bastante, salvo con la entrevista a cierto tipo indeseable. Mis buenos carnales Lemon, Sosa y MarthaX se pulieron en su desmitificación, muchas felicidades a ellos. Espero que les parezca, como a mí, más divertida y menos sacra que su inspiración (¿?), la Weblog Magazine.

Siguiendo con los cebollazos, me felicito mucho a mí mismo de este resultado que compiló DuVeth (qué paciencia para pickupear a los mexicanos Du!) y por supuesto, a los camaradas ahí mencionados. Es mera vanidad, que como dijo el Eclesiastés, sirve para un carajo (ok, creo que no lo dijo con esas palabras, pero por ahí iba) pero la verdad que sí me latió estar ahí. (y me dí cuenta de que mi firewall que falsifica direcciones ip para votar en encuestas funciona bastante bien!)

Armando Samano lo opinó a las 12:34 p.m.

Se trata de ganar 

    
La competencia marca nuestra evolución como especie. A pesar de los diferentes sabores de negación que se construyen alrededor de esa idea y lo despreciable de sus conclusiones, las matemáticas no mienten, 99.9% de la población mundial nace, vive y muere compitiendo.

Este excelente artículo citado por Alfredo me trajo la idea a mi mesa. Vengo en competencia, ando compitiendo por acá, lejos de mi casa. Compito para llevar comida a mi plato y al plato de mi hija que amo. También para darme el gusto de regalarle algo a Edith. Compito para sentir que me he ganado el pan con el sudor de mi frente (con este clima, en realidad suda todo)

Compito con mi ego y contra él. Aliado y enemigo. Siempre busco una victoria y una derrota. Trato de entender la idea de no competencia y sé que su preeminencia, si llegase, sería en sí misma una victoria. No hay libre albedrío, apenas buscamos sobrevivir. El nihilismo dice que nada vale la pena, pero las hormonas los mandan a coger todos los días y, por accidente, reproducirse. La competencia en la que no les interesa participar la pierden por default.

En el vuelo me tocó con una película entretenida, Hidalgo, hecha para obtener dinero de la imagen que en todo el mundo dejó Vigo Mortenssen como Aragorn en The Lord of the Rings. El cine de Joligud, visto desde la despectiva perspectiva franchuta, es terriblemente insípido. Pero eso no le resta poder e influencia. La competencia que con tanto ahínco desprecian los franceses se nos impone todos los días, sea que nos guste o no. (Dios no hizo a todos los hombres iguales, Colt sí, dicen en la película) Pero en efecto, es nuestra decisión el nivel de involucramiento en el que entramos en la competencia.

De todas las ramas del Derecho, la que más me gustaría conocer y quizá ejercer es el Derecho Decorativo (corporativo, pues) porque lo concibo como competencia encarnizada entre iguales. Una empresa pequeña que facture 5 millones de dólares al año puede pelear, y ganar, a una mediana de cien millones. Para ganar tanto dinero, además, no se necesita información, sólo saber pelearlo, competir por él.

Y como las cosas no ocurren nunca antes, sino sólo cuando pueden, me tocó ganar. Hace 10 meses hice un post donde decía que pidieran lo que quisieran, que yo pagaba. Pues bien, hoy me toca preguntar: ?Te sirvo lo mismo?, es 2x1!?

Armando Samano lo opinó a las 10:39 a.m.