There is no such thing as WOM

miércoles, octubre 25, 2006

Hábitos extraños 

    
Alguna vez ya me habían pasado este batón pero no estoy seguro si lo respondí por messenger o por una nota en un post: No tengo hábitos extraños. Frida, muy amablemente, me lo vuelve a pasar y haré un esfuerzo por clasificar como extraños algunos de mis hábitos:

1.- El orden en el que ejecuto mi aseo personal matutino es meticuloso aunque no lo considero extraño. Es más bien una costumbre del cuerpo (memoria muscular) en la que, si las botellas del shampoo y del jabón están en orden diferente al acostumbrado, mi cabello recibe jabón y mi cuerpo shampoo y no lo noto sino hasta la tercer ronda. Lo mismo pasa con el gel de después de afeitar y el desodorante pero no con la loción que, siendo de atomizador, no hay pierde con su presentación.

2.- Acostumbro bajarme del coche, caminar y dejar a Jimena en la puerta de la escuela en las mañanas y cuando no lo hago así (que se baje ella solita del coche y la ayuden las nanitas de la escuela a ponerse su backbag) me siento incompleto en mi día. Lo mismo le pasa a ella, según me dice.

3.- Llego siempre entre 35 y 45 minutos antes del vuelo al aeropuerto si el vuelo es nacional y tengo ya mi pase de abordar. Siempre hago 10 minutos de la puerta del taxi a la puerta del avión. Y nunca me ha dejando el avión por llegar tarde.

4.- No tengo CD en mi coche ni reproductor portátil que se pueda conectar. En el coche escucho radio y/o... chan chan, KCT's!. Eso, para algunos, es una excentricidad.

5.- No colecciono nada. Tengo acumuladas cosas, pero nunca he completado ninguna colección de nada. Soy muy mal fan, creo.

Este meme, repito, ya había circulado bastante así que me toca dejarlo que, de parte de mi red de conocidos, aquí quede.

Armando Samano lo opinó a las 10:17 a.m.

viernes, octubre 13, 2006

Closer 

    
La distancia, todos lo sabemos, cambia enormemente la perspectiva. Jimena tiene, entre sus varias amiguitas, una tocaya con la que últimamente convive mucho. La otra Jimena es medio antítesis física de mi Jime: es "güerita", llenita. Y con todo y eso, se dicen hermanas gemelas por el nombre y porque apenas se llevan tres meses de edad. La otra Jimena tiene un hermano mayor de 13 años que a su vez tiene una novia muy formal de 12. En atemorizadoras y terribles pláticas maternas nos acabamos de enterar que la novia es bulímica y que, al parecer, ya vomita aún sin provocárselo.

Ahora que escarbamos en el tema, varias niñas que a los 12 ya presenten esos síntomas son niñas que empezaron con ese problema desde los 8 años. Siguiendo la pista encontramos más información: Aproximadamente la mitad de las niñas del grupo de amigas lo hacían y, por supuesto, TODAS en el grupo de amigas, lo sabían.

Las condenas típicas a la sociedad por imponer los modelos físicos y a los padres por no prestar la suficiente atención me resultan, como padre, muy insuficientes. Anoche, durante la plática de la situación, mi Jime, la mía, entró en pequeña crisis de llanto. Mi Jime es aún muy niña en muchas cosas y esos temas la espantan (hace unos seis meses tuvo crisis de miedo con respecto a alcohol y drogas, al grado que no me dejaba beber alcohol que no fuera vino) y sin embargo sabe bien que está todo eso muy alrededor suyo. Es en esta edad (la mayoría de sus amigos tienen 10 años) donde los hábitos empiezan a marcar a los ñoños de los bullies de los cool de los fashion y demás fauna estereotípica estudiantil.

Veo ya muy cerca, demasiado, esos problemas que pensé que tardarían dos años más en llegar. Confío más en Jimena que en cualquier persona del mundo salvo Edith. Sé que podrá transitar su adolescencia galanamente, pero no quiero que sea ingenua. No quiero que no sepa esas cosas del mundo que hacen felices a los que ignoran los males. Quiero que sea feliz a pesar de saber que existen y que, incluso, quizá, le queden cerca. Más cerca.

Armando Samano lo opinó a las 11:04 a.m.

jueves, octubre 05, 2006

Inside the Blogger's Studio 

    
Me gusta muchísimo preguntar.

En mi trabajo, más que depender de lo que digo, dependo de lo que pregunto. Y siempre he sido considerado chismoso y metiche. Y sí, me gusta meter mi prominente nariz en todos los lados que puedo.

Por eso y porque el programa "Inside the Actors Studio" me encanta, quiero retomar un propósito que me hice hace tiempo de hacer algunas entrevistas a "blog-personalidades" si cabe el término.

El elegido para retomarlo fue el que, de entrada, me pareció más cómodo. Obvio, nada es lo que parece y de cómodo no tuvo nada. Por más que me esforcé en hacer las preguntas de forma que no se me saliera por la tangente, Salvador Leal es un excelente gambetero de la entrevista y contesta lo que él quiere y no lo que uno le pregunta. A través de estos ejercicios intentaré pulir esas aproximaciones y/o considerar la posiblidad de entrevistas en vivo para quienes, como Salvador, ameriten una marca más personal. A continuación, la entrevista:

1.- Todos los blogueros construyen una identidad y le ponen nombre y nunca es su propio nombre. ¿Porque Salvador Leal hizo de su propio nombre su marca registrada y el nombre de su blog-persona?

Todo comienza con el hecho de que fui un locutor de radio medianamente conocido, con todo y fans from hell. En la "cúspide" de mi carrera mediática mi voz era reconocida por taxistas y cajeras de supermercados... verídico. Y todo eso lo hice bajo el nombre de "Salvador Leal", así que cuando uno comienza a escribir un blog (que, además, nunca piensas que cobrará vida propia y formará un microcosmos particular) se me hizo de lo más normal utilizar el mismo nombre que usé como locutor de radio.

Ah! Y notemos? en toda la respuesta no he dicho que Salvador Leal sea mi verdadero nombre.

2.- Para el lector atento SalvadorLeal.com y su predecesor "El Blog oficial de Salvador Leal" es claro que el blog es, en su mayor parte, un monólogo. Si algo caracteriza las definiciones de blog es que estimulan/promueven/fomentan/facilitan el diálogo, la conversación con los creadores de contenido. ¿Por qué la decisión de tener un monólogo público?

Un viejo amigo de la prepa con el que tuve mucho contacto durante un viaje que hicimos, me dijo que, cuando yo hablaba, muchas veces parecía que en realidad hablaba para mí mismo y que los diálogos con otras personas se daban por la casualidad de que por ahí hubiera alguien escuchando y respondiendo lo que en realidad yo me estaba diciendo en voz alta a mí mismo. El comentario, por supuesto, me deja tremendamente mal parado, pero el blog recoge mucho de ese espíritu. Es como cuando ibas a casa de un amiguito que no tenía hermanos: todos terminaban jugando a lo que él decía que debían jugar. Así sucede en salvadorleal.com: es mi blog y yo digo, dejo decir o no digo lo que yo quiero. Quizás suena a mocoso insolente y caprichudo, pero es lo que más se acerca a la utopía bloggera: "escribo para mí mismo, no para los demás". En pocas palabras, it's my party and I cry if I'll want to (cfr. Lesley Gore, 1963)

3.- Salvador Leal ha dicho: No sexo, no trabajo, no vida personal amorosa en su blog. Salvador Leal disfruta, me consta, leer sobre esos temas. ¿Qué es lo que mantiene esos temas fuera de sus deseos de contar cosas? ¿Cómo controla Salvador Leal los impulsos de platicar esas historias?

Eso, de hecho, nunca lo he escrito; no he dicho cuáles temas son los que no toco en mi blog... Pero suponiendo, sin conceder, que así fuera, existen dos razones para que justamente esos temas no estén en el blog. El primero es que en el momento en el que comienzo a escribir de esos tres temas, el blog SalvadorLeal.com se vuelve un blog personal. Y eso debe quedar claro: mi blog NO es un blog personal. Utilizo como marco algunas características reales de mi vida para contar las historias que me pasan, pero no todo es real en el mundo descrito dentro del blog. Claro, tampoco es que todo sea un experimento literario, hay referencias a lo que vivo y pienso, pero son eso: referencias y marco.

La segunda razón para que yo no hable ni de mi chamba, ni del *amor* o del *sexo* es que son límites que me he impuesto al escribir de manera pública. Creo firmemente que la creatividad ama las reglas porque luce mucho más al triunfar a pesar de ellas. Y esas son mis reglas.

4.- Los primeros posts, el primer año de salvadorleal.blogspot.com, tomaban muchos minutos de lectura. De un año para acá los posts han sido mucho más cortos (y menos frecuentes). ¿Es sólo cuestión de tiempo disponible para postear?, ¿qué ha ganado y perdido Salvador Leal con la nueva longitud y la nueva frecuencia de posts?

El primer año es la vorágine de lo nuevo acompañado con, en efecto, el tiempo disponible. Era algo así como "tengo que decir algo, lo tengo que escupir ¡YA! y tengo tiempo para hacerlo". Los últimos son posts más madurados (que no maduros) y con más callo, un poco más editoriales (si es que se vale la comparación).
Curiosamente, con pocos posts y menos frecuentes, he ganado más visitas. Una parte de mi mente quiere creer que es porque la gente se queda enganchada por lo que he dicho y regresa pronto para ver si voy a sacar más cosas. La parte realista y no tan ególatra me dice que son imaginaciones mías y que las personas tienen mejores cosas que hacer que pensar en si he publicado el día de hoy o no.

5.- Sabiendo todos que Salvador Leal es un blog-personaje, me permito apelar al autor que escribe ese personaje ¿Porqué la blogósfera mexicana nunca prendió en los mass media mexicanos?

Ajem, okey, osea que ahora habla el tipo que paga impuestos y tiene una vida de carne y hueso en el mundo real? Creo que no prendió por que nadie tuvo las ganas de que prendiera. Soy fiel creyente de que si alguien se hubiera puesto realmente la playera de bloggero, hoy sería por lo menos tan famoso como Edgar?.
Quizás mi respuesta no tenga muchos fanáticos, pero en la onda de "periodismo ciudadano", muchos de nosotros tenemos acceso a documentos e información privilegiada que cualquier periódico publicaría gustoso en su primera página y que, con el suficiente spin, podría volverse una de esas bonitas anécdotas del periodismo. Si alguien me pregunta "¿y por qué no lo haces tú?", la respuesta es sencilla: porque no pienso arriesgar todo lo que tengo en mi vida real por lo que pudiera ganar como luminaria surgida de la blogosfera. No quiero volverme Salvador "el tipo que publicó quién era realmente el asesino de Colosio" Leal. Esa labor se la dejo a otros... si no lo hacen es o por falta de vocación bloggeril (mi caso) o por falta de información, olfato y capacidad periodísticas.

6.- Salvador Leal es quizá el más grande reclutador de nuevos adeptos (lectores-escritores) al blog fuera del área Tijuana, ¿cómo combina Salvador Leal su papel "autor-promotor-persona pública-amigo/mentor"? ¿Cómo logra que sólo una parte de su círculo de "vida real" esté consciente de su blog-persona y la mantiene eficientemente oculta a los demás?


¡Ja! Qué bonita forma de sobarle el ego a uno, ¿eh?
Alguna vez me autoproclamé como "el Raúl Velasco de la blogosfera" y si bien no llego a esos niveles, sí he logrado despertar el gusanito del blog en muchos amigos y conocidos que considero como los "Nuevos Valores Juveniles". Creo que he tenido particular éxito pues demuestro que el asunto de bloggear es una manera divertida de perder el tiempo una vez que has dejado de bajar música de tu peer to peer de confianza y que ya agotaste las conversaciones vía messenger. Si le agarras bien la onda, después andas viviendo cosas nomás para tener el placer de contarlas y eso sí es priceless. ¿Que cómo combino todos esos papeles que me pones? Ni idea? ¡no sabía que tenía todos esos roles en la vida!
En cuanto a cómo le hago para ocultar mi personalidad bloggera del resto de mi círculo en la "vida real", es muy sencillo. Primero, no escribo nada de lo que me pudiera arrepentir en la vida real: todo te lo sostengo en una conversación de café o vino tinto. Eso me ahorra muchos problemas de un jalón; de hecho, era uno de los tips que te daban (no sé si lo sigan dando) en Blogger cuando te suscribías y me ha sido de lo más útil.

La otra forma se resuelve por la Ley del Primo®, que me dispongo a explicar (¿qué? ¿a poco creías que iba a dejar pasar una oportunidad de oro para desvariar a gusto en un blog ajeno?):
Mi familia materna y paterna es de esas viejas familias mexicanas de provincia que tenían, en promedio, 9 integrantes. Este fenómeno provoca, además de comidas familiares espectaculares y pantagruélicas, que haya demasiados parientes cuyo parentesco me resulta bastante difuso; nunca falta que te presenten a un mocoso de 4 años que, por maravillas genealógicas es tu tío abuelo. Para evitar gastar neuronas a lo idiota aprendiéndote quién es tu tío y quién no, aplico la Ley del Primo®: si eres más grande que yo, eres mi tío; si eres más chico que yo, eres mi primo.

En los blogs, la Ley del Primo® funciona solita. Si tienes menos años que yo, seguro sabes qué es un blog, ya buscaste mi nombre en Google a través de tu Blackberry y ya estás leyendo mi perfil. De ti, ni para qué me escondo: ya sabes lo que hago.
Si tienes más años que yo, lo más probable es que no sepas buscar en Google, no tengas idea de lo que es un blog, ni mucho menos entiendas que yo escribo uno. De Technorati mejor ni hablamos. Así que de ti, tampoco necesito esconderme.

Si todo esto falla al tratar de esconder esa doble identidad à la Clark Kent en la que me ubicas, al final la mejor arma que tengo es la verdad: ese no soy yo, es un personaje creado por mí.

7.- Todo mundo tiene una Historia, o muchas historias. Salvador Leal escribe creando la impresión de que sus historias son Las Historias. ¿El ego de Salvador Leal es motor o pretexto de su blog? ¿Porqué?

El ego es el motor, la gasolina, las bujías, el béndix y hasta el estéreo del blog. Pero adicionalmente a eso, realmente me suceden cosas que no le suceden a nadie más, por lo que es un poco eso de juntar el hambre con las ganas de comer: dale situaciones insólitas a un narcisista y el resultado es lo que lees en SL.com.
¿Por qué? Pues porque tengo la necesidad de escribir y no hay un tema del que sea más experto que de mí mismo. Escribiría de radio, pero sería muy denso y me tacharían de insolente. Conmigo mismo por lo menos me puedo pintar como lo que yo quiera y al final tener un personaje virtual al que le pasan cosas divertidas.
Como dijera el Huevo, and I quote, "Carajo, si vamos a mostrar una puta máscara, que por lo menos sea divertida", end of quote (los acentos son míos).

8.- Salvador Leal preguntó hace tiempo en su blog que qué papel podría jugar el blog en la consecución de metas y objetivos sociales que hicieran de México un país mejor. Creo, por mi lectura, que no ha encontrado la respuesta. ¿Qué respuestas parciales encontró en el camino a esa pregunta y porqué ninguna de ellas le pareció La Respuesta?

Así de botepronto, creo que escribir un blog sigue siendo tan disfrutable como ver una película o pasar horas frente a la tele... y esas actividades tienen poco de sacrificio y, por lo tanto, poco también de escalones para el mejoramiento del país.
La mejor respuesta que he encontrado de cómo los blogs podrían ayudar a este país en su lucha por dejar el subdesarrollo la tiene Ruy Feben. Recomiendo ampliamente la lectura de su trabajo.

9.- A pesar de ser lector atento como pocos de los blogs, Salvador Leal rara vez comenta y rara vez deja huella de su paso como lector y de hecho hace pocos o ningún post comentando o recomendando otros contenidos. ¿Es su silencio correspondencia a su idea de "blog como monólogo" o tiene algún ingrediente extra?

No sé si atribuírselo a una extensión de mi timidez o a que me gustaría visualizarme como un Demiurgo de la blogosfera. Je, siendo más sinceros, creo que sí tiene que ver con decir lo que creo o lo que pienso en el ambiente controlado de mi blog y no es la anarquía que se vuelven muchas veces las listas de comments en otros espacios. Esta teoría se refuerza si vemos que, si la persona es cercana y lo tengo en el messenger, prefiero comentarle directamente lo que opino de su post que dejárselo en su blog.

10.- Cuando el polvo se acumule en las laptops y los browsers, y algún ciberarqueólogo descubra los blogs, ¿Qué cree Salvador Leal que escribirá ese ciberarqueólogo en su reporte o en su tesis de investigación?


Quiero pensar que en algún momento descubriré alguna funcionalidad que permita borrar cualquier rastro de la existencia de mi blog del rincón más perdido del caché más oscuro del buscador menos usado. Si triunfo, el ciberarqueólogo no encontrará nada y seré feliz. Si no, probablemente me catalogue entre una más de las bitácoras escritas por un ególatra más. Pero eso sólo será porque no entenderá las referencias culturales de mis chistes, muajá!

Proust a la carte
a) Tu palabra favorita
Uuuuf, hay demasiadas: "Marsopa", "entelequia", "jaleo", "implar". En inglés, "racoon" y "rattle".
b) Tu palabra menos favorita
La que está de moda ahorita: "espurio".
c) Si Dios existiera y al morir te fueras al cielo y Dios te recibiera ¿Qué te gustaría que te dijera?
¡Ja! Probablemente algo así como "creo que aquí hubo un error?"
d) ¿Cuál es la virtud más sobrevalorada?
La sinceridad. Por mucho.
e)¿Cuál es tu grosería favorita?
"Pendeja". Es una de las palabras más sonoras que conozco.

Armando Samano lo opinó a las 10:49 a.m.

miércoles, octubre 04, 2006

Post urgente 

    

Armando Samano lo opinó a las 6:18 p.m.

martes, octubre 03, 2006

Misión (in)cumplida 

    
Ayer hicimos un corte de lo que va del año en la empresa y según el "marcador oficial" yo ya llegué a mi "cuota". La "cuota" es un número mítico en ventas alrededor del cual gira casi toda la actividad del vendedor. Una pequeña pero significativa parte del problema del capitalismo global es que a nosotros, los vendedores, se nos mide por cuota y no por la satisfacción del cliente sobre los productos que les vendemos. Es lógico, por eso se llama capitalismo y no satisfaccionismo (siiiiiiic). Lo que importa en las empresas es Das Kapital

En todas las empresas, a los vendedores micro, chicos, medianos, grandes e hijosdeputa (bueh, todos somos hijosdeputa, pero a los mega vendedores solo les queda que les digan así) se les asigna, en algún momento, un número con el que deben cumplir, ese número es la cantidad de dinero que tiene que pasar por sus manos. Hay muchas formas de asignarlo, medirlo, tomarlo en cuenta, registrarlo contablemente (remember Enron) y retribuírlo, pero casi todas esas formas tienen en común una característica: El ingreso es proporcional al logro de la cuota hasta llegar al 100% y, de 100% en adelante, el ingreso adquiere caracter exponencial.

Esto en ventas se conoce por su nombre en inglés (por lo menos en el tipo de ventas en las que yo trabajo) "overachievement". Y es, dígase, el Santo Grial de las ventas. Un vendedor de 20% de sobrecuota por, digamos, tres años consecutivos, tiene casi garantizada su promoción a Gerente o Director. Aquí seguirían otras consideraciones de la ciencia administrativa de las que no me ocuparé, como el hecho de que un buen vendedor rara vez es buen gerente, etc.

Pues yo estoy ya en esos terrenos y estaré en ellos por el resto del año calendario. Resulta ser que por diversas circunstancias es muy importante (diríase crítico si quisiera uno abusar un poco de las palabras) para nuestra pequeñita empresa (ya hablo como si fuera mía, estoy empezando a pertenecer, qué espanto) que haga yo esa famosa sobrecuota. Y no estamos hablando de cacahuates, sino de un muy interesante 60% de sobrecuota que se requiere de mí.

Es una sensación muy extraña haber cumplido con el deber y saber que dicho cumplimiento fue tan insuficiente. También lastima que, si eventualmente logro ese objetivo, sea considerado, en general, como "lo mínimo" y no como sobresaliente. Es claro que algo o mucho hicimos mal en la planeación del año para que a estas alturas dependamos del desempeño de un solo hombre (nunca es así, pero es una licencia dramática para ilustrar la situación) y me da mucho que pensar sobre lo ciego que puede ser uno en este oficio con respecto al entorno. En el afán de avanzar, romper, desbocar y brillar, pierde uno el piso de lo que es necesario: Desarrollar el equipo, involucrar y provocar el involucramiento. Como siempre, en momentos importantes, me hace falta confiar.

Armando Samano lo opinó a las 4:42 p.m.