There is no such thing as WOM

viernes, octubre 28, 2005

Semana 

    
Algo he dicho ya antes sobre mi suegra. Se ganó mi cariño y me gané el suyo después de un muy tormentoso inicio de relación. Al principio me veía como un chamaco caguengue (sí, yo era así) y me consideraba más un capricho de su hija, un escape, que una posibilidad real de "yerno" (MR). Edith salía de una relación con un respetable Maestro en Ciencias Computacionales por la Oxford University y yo era, además de chavito y feillo, pobre y flaquillo.

Pero cuando mi suegra se dio cuenta que iba yo por todas las canicas con su hija hizo lo que todas las suegras: puso todos los obstáculos. Los fui saltando todos, uno a uno, y resumí todo a un evento: Si si hija no es feliz conmigo, reclámeme lo que quiera. Otherwise, no me puede decir nada.

Cuando nació Jimena (y sólo hasta entonces) decidió fumar la pipa de la paz conmigo. Desde entonces, gracias a la lejanía consciente y a nuestro natural equilibrio, hemos desarrollado una muy buena relación, de respeto mutuo y cariño sincero. Claro que el respeto incluye una que otra "mentadilla" en forma de carrilla sana. Pero son sin dobleces, y sin mala onda.

Mi suegra lleva, hoy, una semana internada. Ataques continuos de angina de pecho han debilitado su corazón y el diagnóstico es que deberá someterse a cierto tipo de cirugía por catéter para remover ciertos peligros en su corazón. Edith, embarazada, ha debido cargar con el peso principal de cuidar a su madre y hablar con los médicos y tratar de entender síntomas y diagnósticos, medicamentos y tratamientos, causas y efectos. Es la que mejor entiende de temas médicos en su familia y, por lo general, suele ser también la más fuerte de los seis hermanos.

Había rehúsado hablar del tema en el blog, por no ser un tema que quisiera hacer público. Pero ante la amenaza y el trabajo y el ajetreo y la preocupación, no he tenido cabeza apenas para pensar en otra cosa. Finalmente, mi blog es personal y es, ante todo, un ejercicio de registro público de mi vida privada. Y este post es un uso de ese ejercicio.

Armando Samano lo opinó a las 11:55 p.m.

Odio 

    
Estoy viendo en mi casa el DVD del Episodio III de Star Wars. Odio a George Lucas por destruir su obra. Veo las magníficas escenas de la muerte de los Jedis en la galaxia, traicionados, atacados por la espalda y pienso en lo grande que pudo ser esta película.

Y odio más a George Lucas por eso.

Armando Samano lo opinó a las 11:53 p.m.

martes, octubre 25, 2005

Nobleza obliga 

    
Diego Lafuente, de minid.net, tuvo a bien contestar con un comentario el post sobre "qué importa lo que importa". Nobleza obliga, a continuación el mail que le respondí por su comentario:

Diego:

Primero que nada gracias por tu comentario, una de las cosas que caracteriza a los blogstars (los del sentido despectivo) es nunca contestar este tipo de post. El que tú lo hayas hecho te aleja de inmediato de esa categoría.

En efecto, mi post tiene "tintes" agresivos pero no son contra los blogueros "acusados" (tengo una relación de respeto con Eduardo Arcos, por ejemplo) sino contra ciertas verdades que promulgan. Es sólo eso. Pero no menos que eso, eso también. Lo del periodismo 3.1416 y el periodismo ciudadano (forma interesante de conseguir corresponsales gratuitos) me parecen chistes y me parece que han sido poco criticados. Y sobre el "recelo" habría que ser miope (mio-pe-ndejo, decimos en México) para negarlo, es MUY claro que existe y es lógico que cierta medida de éxito (y la popularidad sí mide, de cierta foma éxito) despierte recelos, envidias.

El ponerlos todos en la misma bolsa (a tí incluído) fue una forma de apelar al "famosismo" como parte de ese cáncer que es el "visitas=importancia=verdad". Me parece que en líneas generales percibes que era esa más mi intención que denostar individualmente a sus creadores. Y ahora, con tu comentario, incluso me has avergonzado. Siempre he sido crítico de las generalizaciones y por lo tanto es lógico que, como búmeran, se me regrese mi consistente ataque a ellas por la vía de tu amable comentario.

Tienes razón, mi post te deja indirectamente como tal y por eso te ofrezco disculpas en este mail que también estoy reproduciendo como post.

Un saludo, gracias de nuevo

Armando Samano lo opinó a las 6:26 p.m.

lunes, octubre 24, 2005

Y la esperanza no murió 

    
El escenario electoral hace dos meses no podía ser más sombrío. Aquí mismo yo declaré mi incapacidad para escoger un "menos peor" entre AMLO, Madrazo y Creel. Sí, a tal punto me repugnaba Creel que no podía yo elegirlo aún entre tan malas opciones. Ayer la militancia panista dictó sentencia: Nadie podía elegir a Creel (el organismo creel, dice Jimena) habiendo votado "con la conciencia tranquila" (frase muy panista, por cierto) y por lo tanto, los panistas decidieron seguir a su conciencia y votar por Calderón.

Me dijeron que Calderón se distingue por "hacer la tarea". Creel ya se sentía candidato (y Presidente) por dedazo y se durmió en sus laureles. Cuando menos se dió cuenta Felipillo le había robado hasta los boxers. Es cierto que hay posiciones muy conservadoras de Felipe que se me hacen peligrosas pero confío también en los buenos conocimientos políticos que le inculcó su maestro, Carlos Castillo Peraza, quien le tenía mucha confianza. Esto quiere decir que sabrá tratar de lograr acuerdos en lo importante y que su personal agenda "cristiano-moralista" no será impuesta autoritariamente.

La Derecha mexicana no padece el mal mundial de la Derecha: El Autoritarismo. Sería interesante que la gente de izquierda (y de centro, y anarquistas y liberales) valoraran esas ventajas. A pesar de ser un católico hipermocho Fox no ha impuesto ni su moral ni sus creencias como parte de su agenda de gobierno y no creo que Calderón lo hiciera si llegara.

Como sea, espero la plataforma política y las propuestas de campañas de Calderón para terminar de darle mi apoyo. No seré incondicional ni acrítico y si la riega, procuraré señalarlo. Pero definitivamente, como persona y como político, me parece la mejor opción de los tres que aspiran a la Presidencia de México con verdaderas posibilidades el próximo año.

Armando Samano lo opinó a las 9:04 a.m.

martes, octubre 18, 2005

Zoociología bloguera de secundaria 

    
Debatiendo jocosamente sobre el post en el que traté de disociar "importancia" de "popularidad" Salvador Leal me dio varias ideas que, creo, merecen ponerse en post. Y puesto que su blog está en estado catatónico (de repente suelta un extraño vaho) me aprovecho de la creatividad ajena y enlisto este pequeño experimento zoociológico que pretende asociar blogueros a estereotipos estudiantiles (secundaria o prepa, el que prefieran), los que estén indicados (SL) son creación del referido y los otros son míos. Yo ya no me acuerdo como era la fauna estudiantil así que ofrezco disculpas anticipadas por errores u omisiones en ese capítulo.

Semidios (SL): El chavo cool, el jefe de grupo cuando la votación era "limpia" y no había mano negra de la dirección.

Salvador Leal (SL): El ñoño bien portado de 10 limpio que lloró cuando se sacó un 9 en Cálculo

Chango100 (SL): El fósil. Estudiante de filosofía, listo para golpear y abusar de los "intelectualmente menores" que él; para el caso, prácticamente todos. (debo agregar que yo sentía que el fósil sería yo)

Chango100 (AST): El hiperactivo. Denle su ritalín para tenerlo tranquilo porque de otra forma no se puede!

El Huevo (SL): El payaso. Bueno para hacer reir a todos, chicos y grandes, ñoños y desmadres. Obvio, como todos los desmadres, tiene su bandita siempre alrededor que lo festeja y hace bulla.

Mario Patológico: El fisgón pervertido. En todos se fija, a todos critíca, sabe las medidas de busto, cintura y cadera de todas las chavas del salón. Lo pervertido se explica solito.

Eduardo Arcos (SL): El geek. ¿Necesito explicarlo?. Yo, Armando, creo que sería también el riquillo del salón, con Chofer y Nana y que no le habla a nadie sino a su selecto grupo de amigos ;)

Portero: El dealer. Dime qué buscas, el portero te lo consigue, tiene las llaves de toodas las puertas.

Agustin Fest (SL): El callado. Mátalas callando, diría mi madre, se la vive sentadito en su banca escribe y escribe, parece que nunca hace caso a nada y de repente habla y deja a todos callados.

Caro y Skene: Las "ajonjolí de todos los moles", esas que se la pasan un rato con cada uno de los grupitos.

Plaqueta: La niña nice, de la que varios andan enamoriscados pero que tiene un novio "grande" afuera de la escuela.

Logovo: La calladita pervertida. Puros 7's y 8's todo el año, se la pasa leyendo comics y cosas rarísimas que nadie entiende, es más, casi nadie sabe que va a clases! pero el examen de Cálculo que el ñoño sacó 9 ella sacó 10 limpio: "Ese día me dieron ganas de sí estudiar".

verde y Mau: Los nerdillos. No son ñoños, son los sabihondos, TODO se lo saben, son enciclopedias con patas.

guffo y caballonegro: Obvio, los dibujantes, tienen caricaturas de toda la fauna.

Daniel Salinas
: El ermitaño. Nadie se le acerca, todos le tienen miedo a que les gruña, pero tiene tanto inteligencia como su corazoncito (de su Caro nomás) que hace que a las niñas les dé ternura (y envidia but of course) su monogamia.

No están todos los que son ni son todos los que están. Me falta Cucamonga (no, el no sería de los dibujantes), Rox, MalBicho (so fucking brainy pervert), Simultaneo (felicidades por tu nena), Ruy Feben (algo así como "la joven promesa"), Zonico (el rockero, a huevo), Rod (el niño tierno) y un largo etcétera, pero ya se me secó el cerebro, ahí quien guste que le siga, o que le corrija.

Ah, claro, también se aceptan clasificaciones para este humilde bloguero, o sea yo.

Armando Samano lo opinó a las 5:04 p.m.

Transmutando los horarios 

    
Desde la entrada de Jimena a la nueva escuela he estado lidiando casi a diario con algo que ya había olvidado por completo, que es para mí lo más cercano a una pesadilla: Levantarme sin luz de día.

Desde que vivimos juntos Edith y yo, quizá un poco antes, que de ñoño impretérrito pasé a empleado desobligado, había decidido disfrutar de permanentes vacaciones de madrugar. Mi historia madrugadora data de la primaria, en la que "la combi" pasaba por nosotros a las 6:45 am ya que éramos de los que vivíamos más lejos de mi escuela, la Amado Nervo. En Secundaria, ya en el Tepeyac, el autobús pasaba por mí a las 5:50 am por lo que yo debía levantarme a las 5:20 am, era el segundo en la ruta y, a pesar de no ser tan sociable, casi nunca me dormía en el autobús escolar. La Universidad fue, sin embargo, "La Peor de Todas". La UIA está a 45 kilómetros de Bosques de Aragón y yo me transportaba en pesero (Ruy Feben ya describió el viaje) y en metro. Para llegar a las 7 am (sí llegaba) tenía que salir a las 5:15 máximo y por lo tanto levantarme 4:30 am. Eso sin contar que tenía horario mixto y que llegaba a casa, casi todos los días, pasadas de 11:30 pm.

Así que cuando se acabaron esas responsabilidades horarias decidí que "nunca más". Por lo menos durante 10 años logré mantener mi promesa. Hace casi dos meses, la única fuerza con suficiente poder en el Universo me hizo romperla: Jimena.

De niño, los años (algunos, intermitentes) que mi padre nos llevaba a la escuela me chocaba que nos llevara "en pants" recién levantado y con lagañas en los ojos. En silencio, dentro de mí, lo reprobaba. Por fuera había que aceptar la versión oficial: "Tu padre trabajo mucho y siempre llega muy noche y cansado". Y de cierta forma lo compadecía. De dejarnos en la escuela se regresaba a casa a dormir hasta las 9 ó 10 am y a esa hora se bañaba, desayunaba, para llegar a "la fábrica" a las 11:30. Siempre llegaba a casa, en las noches, pasadas las 11:30 pm. La "historia oficial" era que tenía que vigilar la entrada del último turno de los trabajadores. La historia real era que se iba a su "casa chica" a estar con su otra familia en las tardes-noches y que, dejando dormidos a sus otros hijos, se salía para irse a mi casa.

Por esos traumas tontos y porque la escuela de Jimena está más cerca de mi oficina que la casa (7 minutos vs 14 minutos) he decidido que la mayoría de los días acompañaré a Jimena a su escuela ya con todas mis fragancias matutinas cambiadas y que de ahí vendré para acá, para mi oficina. Aunque me daría perfecto tiempo de regresar a mi casa a bañarme, desayunar, etc., he optado por hacerlo pocas veces.

Y así, lo que antes eran noches en la oficina, tratando de sacar pendientes y subiéndole al Musicmatch (tengo iTunes, no me gusta usarlo) ahora son mañanas desoladas, de atestiguar cómo abren los Starbucks y los Dunkin Donuts de Insurgentes (Vips abre inusitadamente temprano), de cómo se montan los puestos de jugos y "desayunos" en las esquinas estratégicas de esta, mi avenida. Contrastándolo con mi experiencia en los lugares de operación de los "alcoholímetros", los antros y las horas en que empiezan a abrir.

Pero sobre todo, me empiezo a sentir diferente. Supongo que son fases y los horarios no son aún tan dramáticos como cuando era universitario. Pero ya llevo un mes sin pasar de las 1 am de hora de dormir, cuando antes era mi hora casi típica. Es interesante atestiguar, en uno mismo, nuestra condición animal y cómo pasa uno de tecolote a gallo, de murciélago a palomo.

Armando Samano lo opinó a las 8:13 a.m.

lunes, octubre 17, 2005

Pensar vale 

    
Las tendencias sobre el valor de los contenidos en la red cada vez son más claras. El valor de la información (o la información valiosa) no es la "oportunidad" sino la "calidad". Todo mundo sabe, al instante, sobre un terremoto en Cachemira. Pero para entender las repercusiones en el bolsillo de uno, o de los amigos, o de los socios, requiere la opinión de especialistas.

Así pues, los contenidos que "valen" tienden a costar: Archivos históricos de las publicaciones reconocidas, por ejemplo. Ha habido desfases y pifias, como la de El Pais.es que se hizo completamente de paga durante un tiempo para ahora regresar a un esquema mixto. The Economist se ha convertido paulatinamente en "de pago" salvo por un 10 ó 20 % de contenido que deja "de libre acceso" para ser, y parecer, finalmente un sitio público.

Pero lo que llamó más mi atención fue el New York Times que hace tres o cuatro semanas empezó a cobrar el acceso a su área Op-Ed, que era la que, por ejemplo, yo consultaba más. Por supuesto, los editoriales "oficiales" del diario, por lo regular inteligentes pero moderados, siguen siendo de libre acceso, pero las opiniones "que importan" debe uno pagar por ellas. Si a los 20 minutos dichas opiniones ya son reproducidas por todos lados en internet, eso no es tan importante. Lo importante es asignarle un valor a "leerlas por el canal correcto".

En México el diario Milenio se dio el lujo de imitar al clasemediero Reforma en su cobranza porque su barra de "opinadores" es muy cotizada por la clase política de México. Me encantaría saber cuántas suscripciones electrónicas a dicho diario son pagadas por los presupuestos de las dependencias federales, como parte de las partidas de "comunicación social".

Las razones de cada mercado son diferentes. Cuando veo la forma en la que opera mi mercado local no puedo sino deprimirme y corroborar que nos falta mucho para romper nuestra esclerosis social. Aquí no vale tanto pensar como controlar.

Armando Samano lo opinó a las 3:12 p.m.

viernes, octubre 14, 2005

La Princesa Caballero 

    
Últimamente lo que más me ha llamado la atención de Jimena es su sentido del honor. Anoche que veíamos por TV "The man on the iron mask" y la forma tan clara (y por lo tanto boba, no me pierdo) en la que se retrata el honor sentí mucho orgullo por el camino que ha tomado mi hija.

Durante mucho tiempo, sus travesuras y malos comportamientos derivaban en castigos que acordábamos entre los tres pero que ella siempre tomaba con cierto nivel de azote y autoflagelación: "ay qué mala soy" que bien podía tener una pequeña dosis de cinismo pero también una dosis de auténtico "drama interno". Yo percibía eso incluso como una forma suya de balancear ambos sentimientos. Es una "drama queen" por naturaleza (es hija mía la pobre, tiene los genes para ello) y también su mamá le ha aportado genes de cinismo.

Pero a últimas fechas ha pobrado su valor consistentemente. Su ingreso a una escuela tradicional ha sido un cambio radical que ha asumido con estoicismo, pragmatismo y mucho valor y coraje. No nos deja ver si está sufriendo o le está costando trabajo y en lugar de lamentarse, encara el futuro con ánimo, buscando siempre "el lado bueno". No digo que se esconda, ya nos comentó que el sistema tradicional escolar le parece malo porque no deja que los niños se comuniquen: "solamente podemos platicar en el recreo y eso me hace sentir que no soy yo misma".

Ella sabe que muchas cosas están en juego en la decisión de cambiar de escuela. Sabe y asume que las razones por las que dejó su escuela anterior son válidas, importantes, necesarias. Justo esa consciencia es la que me asombra. Es una forma de "ser" más allá de su circunstancia, de su vida de todos los días. Y también de ver al futuro, puesto que piensa en bebé todo el tiempo y traza ciertos escenarios sobre nuestra vida cuando bebé llegue. Se perfila igual de nazi que nosotros para educar a bebé. Pero igual de amorosa, sin la menor duda.

Por eso me recordó ese personaje de caricatura que sólo los que son de mi edad (nadie o muy pocos en la blogósfera) recordarán. Siempre soñé en poder educar a alguien así y ahora que la tengo, algunas pocas veces, me siento "insuficiente" para ella. Pero parafraseando a Dumbledore con Harry Potter en The Halfblood Prince: "No tengo miedo Jimena, estoy junto a tí."

Armando Samano lo opinó a las 10:10 a.m.

miércoles, octubre 12, 2005

¿Qué importa lo que importa? 

    
La infinita perorata sobre la importancia de los blogs ha llegado a niveles de miopía alarmantes, MUY alarmantes en mi personal opinión. Este post promovido por este otro post dice que los que "really really" importan son solamente 14 mil blogs y que los otros 1.3 millones nomás "really" importan y que los 437 (de los cuales el orgulloso referidor forma parte) son "totalmente dulces" (habrán visto la publicidad de Palacio de Hierro los de AskJeeves?) y que el que parte el queso es nomás uno y resulta ser que es el site más geek, nerdo y cibernecio imaginable.

Yo no sé si a toda esta gente les falte un poquito de seso o de plano qué pasa. Si yo me quiero enterar de lo que pasa en las telenovelas mexicanas de Televisa, veo "La Oreja". Si yo me quiero enterar de lo que hizo el Amiérdica, veo Televisa Deportes. Si me quiero enterar de los progres españoles leo elpais.es y si quiero saber de los peperos leeré el ABC. Marca y AS para el Real Madrít y Sport y El Mundo Deportivo para el Barcelona. Si yo me quiero enterar de semiótica prehistórica, busco un libro que sea del tema.

Es decir, es OBVIO que el medio determina el contenido, así que si quieres muchas visitas, que mucha gente te conozca y te lea y que seas "totalmente dulce" o por lo menos "realmente, realmente importante" pos haces, comunicas, dices, pirateas, repites y te fusilas, hasta la náusea, los contenidos que se buscan más en el medio en el que publicas! por la gente que lee el medio en el que publicas!!

Me parece de verdad MUY grave que se mida así la importancia y que se le dé voz y eco a dicha opinión y que la gente se autoproclame ombligo del mundo, poseedor de una verdad basada en popularidad de visitas, popularidad medida por el número de pendejos me lean, más razón tengo. He dicho antes, mi perfil de Bloglines es público y soy orgulloso poseedor de solamente tres suscripciones que sobrepasan los 400 feeds, otras cuatro que pasan de 100 (y podría decir que Orsai y Boulé NO califican de la misma forma que los más famosos) y OCHO suscripciones de las que soy suscriptor único. Y de las que soy suscriptor único o con menos de 5 co-suscriptores lo soy porque son lugares que me dan mucho más que los que tienen mil: una visión original sobre el mundo.

Se habla sin cesar de la responsabilidad, la autorregulación, hasta periodismo digital se invoca! Omegar (me enteré vía Agustín) hizo un llamado (muy visceral en mi opinión pero no por eso menos válido), sobre la falta de información en la blogósfera de un suceso muy importante, el daño del Huracán Stan a Centroamérica, México y El Salvador, pero principalmente Guatemala. No pretendo entrar en la discusión de si Londres es el centro del mundo y Guatemala e Irak son ciudades perdidas o sus muertos importan menos. Me son claros los mecanismos de atracción de atención, de concentración de atención y no soy un Quijote en esa cruzada. Pero es INDISPENSABLE introducir en el debate los dimensionamientos apropiados. Bloguear (y esos weyes, todos los de la lista de bitacoras.com que utilicé lo que hacen es bloguear) NO es periodismo, NO es "informar". Los blogueros comunican, reciclan y comparten, algunos pretendemos opinar, pero nadie hacemos periodismo. Es cierto que hay periodistas que tienen blogs, pero no confundir, es enteramente diferente.

El blog es una herramienta y eso ya lo demostró Casciari mucho mejor de lo que yo lo puedo hacer. El blog importa, según yo, porque me puedo enterar directo y sin intermediarios de lo que le importa a los individuos. Yo como lector he decidido qué contenidos de individuos me interesan, me divierten, me llaman la atención, me emocionan y también los que me aburren, me desesperan, me repelen o me dan asco. Por supuesto que la popularidad es un índice notable. Britney vende (vendía?) y Paris Hilton DIARIO está en mi TV (joder, uno no puede hacer zapping a gusto!). Pero es evidente que Britney y Paris NO son importantes sino populares.

Y al final del día creo que es importante que cada bloguero diga su opinión al respecto, sin amarguras, por supuesto, pero también llamando a las cosas por su nombre. Y también, por supuesto, usando bien las palabras. Hay feeds populares, y eso no los hace buenos, interesantes o importantes. Hay feeds cuasidesconocidos que son buenos, interesantes e importantes. Llamemos a las cosas por su nombre, que por primera vez en la Historia, cada uno de nosotros podemos hacerlo en público.

Armando Samano lo opinó a las 9:34 a.m.

martes, octubre 11, 2005

Rebelión 

    
Los diferentes posts de la gente que asistió al pasado "Vive Latino" en el DF, me tocaron bastante la conciencia. Es algo muy personal, mi relación con la rebeldía. Cuenta mi madre, y yo le creo, que de niño era el "niño modelo", siempre bien portado, hasta atildado. Recuerdo haber tenido una noción obsesiva, excesiva del "bien".

Pero mi obsesión era, como todas las obsesiones, solamente un pretexto para poder ocupar mi tiempo libre, que era mucho. Yo me obsesionaba con pensar en lo correcto, lo que estaba bien. Incluso me hacia, ya no tan niño, preguntas sobre la naturaleza de lo correcto y lo que es "el bien".

También, y a pesar de mi obsesión, tenía yo problemas con la autoridad. Mi ñoñismo no impidió que, en tercero de primaria, me quedara sin el papel estelar en la obra del año de la escuela, Jesucristo Superestrella por protestar. La subdirectora estaba de mal humor y nos había dejado sin almuerzo en el recreo porque quería que siguiéramos ensayando. Se acercaba el día del Festival de las Madres y había muchos detalles por afinar. Yo llevaba el papel estelar, no por mis facultades en el canto (negativas bajo cualquier medida) sino por mis facultades con el idioma inglés. Como sea, me negué a "ensayar". Me sentía con la autoridad moral (y circunstancial, siendo yo el que había practicado todo el tiempo el papel principal) de ejercer presión. Juro por mi hija que no lo hice por quedar bien con nadie, en ese entonces no me importaba ser popular o héroe de las masas infantiles. Solamente me parecía que el castigo era injusto, incorrecto, que estaba mal.

Me quitaron el papel de Jesús y se lo dieron a mi mejor amigo de ese tiempo, José Alberto Rivera Medellín, si no mal recuerdo. A la subdirectora poco le importó mi sentido de justicia y mi alegato. La autoridad era lo que estaba en juego, no el bien o el mal. Entendí de inmediato.

Tan entendí que de ahí hasta más o menos los 14 años, mi obsesión infantil sobre el bien y el mal se transformó en obsesión por el sentido de la autoridad. De dónde nacía el poder que tenían las autoridades. Entendí, durante ese tiempo, que el 99% de ese poder era circunstancial. Mi entonces formación cristiana completó la idea: "no tendrías poder alguno si no te lo hubiera dado mi Padre", que para mí era lo mismo que la suerte.

Pero no me rebelaba. Solo procuraba estudiar el fenómeno. Sí retaba un poco los puntos en los que los profesores sentían que basaban su autoridad, pero no a fondo. Siempre autocontenido yo, trataba de tener algo parecido a "respeto", no por la autoridad, pero sí por la autoestima del individuo que detentaba cierto nivel de poder.

Y poco a poco me dejó de importar la autoridad. Pasaba yo de lado y me sumergí en mí mismo. Fue una coincidencia, porque lo hice en el momento en el que mi familia cambió diametralmente su circunstancia. No sabría decir si fue causa, efecto o mera coincidencia.

Mi primer "concierto de rock" fue una experiencia mítica para los chilangos: el concierto de Rod Stewart en el estadio La Corregidora, en Querétaro. Hasta antes de eso, los conciertos de rock, desde Avándaro, el festival de rock y ruedas organizado por los niños Del Llano (Luis y Julissa, fresitas ellos) eran tabú en la sociedad mexicana. La rebeldía que se asociaba a tales eventos levantaba muchas sospechas y cejas entre la bienpensante clase media. Cierto es que había hoyos fonqui, tocadas en barrios bajos y algunos eventos "underground" pero eso era inaccesible para un clasemediero wannabe como era yo entonces (sí, es cierto, sigo siendo) y ni el RebelD' punk ni el Tri eran de mi gusto en ese entonces.

Al ver lo que era un concierto de rock entendí que mi burbuja seguía a salvo y que los eventos masivos ya no eran lugares donde la gente se rebelaba contra la autoridad sino meros centros de entretenimiento y recreación. De ahí al 94 gasté todo el poco dinero que tenía para ocio en conciertos. Quedé a deber una tarjeta de crédito por comprar los boletos de U2 en el 92 en el Palacio de los Deportes.

Por eso ahora que ví el Vive Latino sentí que, por lo menos un poco, los conciertos, algunos, han recuperado ese espíritu de rebelión. Íntimamente sigo despreciando la rebelión, me parece un comportamiento adolescente, tribal, instintivo y, casi, inocente. Nunca fui joven, nací viejito. Y eso, la rebeldía, es lo único que me duele no haber tenido nunca. Espero que cuando de verdad sea viejo no se me ocurra rebelarme contra mi edad y hacer realidad el famoso dicho "después de vejez, viruela".

Armando Samano lo opinó a las 9:13 a.m.

lunes, octubre 10, 2005

Ni él se ha dado cuenta 

    
Semidiós cumplió, antier, 2 años en esto de la blogueada. Puesto que en repetidas ocasiones he vertido comentarios elogiosos de mi amigo y no tengo mucho tiempo, no repito todos esos elogios. Nomás quiero, eso sí, darle un caluroso agradecimiento por tanto tiempo de amistad y diversión que pródigamente ha ciberrepartido. Les recomiendo particularmente sus dos primeros posts, Semidiosescos desde el principio. Salut maese!

Armando Samano lo opinó a las 1:10 p.m.

Seguir trabajando 

    
Una de las razones por las que, dado el momento, decidí seguir con este oficio, fue porque, según yo, cuando eres empleado, este, el de las ventas, es en el único en el que te pagan por lo que trabajas. Siendo funcionario de otro tipo, no importa cuánto te partas el lomo, el pago no se incrementa sino marginalmente.

Pero en el pecado llevas la penitencia, porque el "no vender" implica, también, que tu trabajo se puede acabar en un santiamén. Ya me pasó una vez y aunque siempre tuve el pretexto de las Torres Gemelas y demás (después del 11 de septiembre la empresa donde trabajaba decidió que no podía seguir invirtiendo en la región latinoamericana) y me dijeron que mi salida en específico no se debía a "performance", pues la verdad es que sí me dolió y que, sí me "performance" hubiera sido extraordinario (no lo fue, sino apenas aceptable) me hubieran buscado acomodo de alguna forma.

En fin. Desde que opté por estas lides (hace 12 años), la incertidumbre había sido constante. Aunque todo mundo dice que la clave de las ventas está en la "consistencia" yo llegué a pensar que tal cosa no existía, por lo que veía en mi entorno (colegas, jefes, etc.) y por mi propia experiencia.

La razón por la que los últimos post han tenido un contenido tan festivo ha sido porque, a partir de los resultados del último trimestre (jul-sept) y sin cantar una victoria que en ventas nunca se debe cantar, siento que por fin estoy en el carril de alta velocidad. Los proyectos se suceden uno tras otro y el porcentaje de bateo (proyectos en los que participo vs. proyectos ganados) también está en niveles muy aceptables. Los vendedores de experiencia dicen que el éxito se alimenta de éxito y aunque ODIO la palabrita, definitivamente sí la catafixio por logro y creo que los logros se alimentan de logros.

Siete proyectos de cinco ceros en tres meses es, son, un buen logro que no ha hecho sino alimentar las posibilidades de logros aún mayores. No vislumbro que esa dinámica se detenga y veo que ahora muchas posibilidades tengo de construir algo que nunca había "deseado con locura" porque sentía que no podía conseguirlo: un patrimonio.

Estoy muy lejos aún de ser millonario. De hecho mi "flujo de efectivo", al día de hoy, está en condiciones bastante patéticas aún, pero salvo que vengan cinco Katrinas y diez Stan y dos terremotos y cuatro tsunamis eso mejorará poco a poco pero consistentemente.

Esa dinámica de trabajo también me ha tomado por sorpresa en mi balance de ocio, indispensable si quiero rendir en el trabajo como se debe. Y ese desbalance se ha notado mucho en mi blog, al que sigo queriendo mucho. Poco a poco, como se construye todo lo duradero, iré ajustando ese balance. Agradezco la paciencia de los cinco visitantes que aún conservo.

Salud!, y a seguir chambeando.

Armando Samano lo opinó a las 10:36 a.m.

sábado, octubre 08, 2005

Tarde feliz 

    
Estamos los tres en una terracita en la Condesa, hace viento fresco, h?medo, rico. Constatamos la solidaridad chillanga en un centro de acopio para los damnificados del huracan Stan, muchas cosas directo a los camiones de la Armada, cosas nuevas, v?veres, herramientas. Paseamos un poco, Edi tiene que reposar por recomendaci?n del doctor. Ya estamos viendo cunas, carreolas, biberones.

Life is SO damn good!

Armando Samano lo opinó a las 7:07 p.m.

jueves, octubre 06, 2005

Euphoria latinoamericana 

    
Tal es mi estado mental ahora mismo. La vida va bien, tanto, tan bien, tan abierta, que me duele el brazo izquierdo un poco, se me duerme y, cosa MUY rara en mí, tengo tensos los músculos de los hombros.

Es como el resultado de haberme quitado ciertos pesos de encima. Extraño cargar miedos y culpas, pero solo físicamente. Ya no las tengo, ya puedo estar tranquilo y dedicarme a ambicionar.

Y me cuesta mucho trabajo, tanto que ni postear he podido.

Armando Samano lo opinó a las 5:53 p.m.

martes, octubre 04, 2005

Ya llegaron 

    
En The Return of the King, en la versión extendida, hay una escena que no apareció en el "final cut" exhibida en el cine. En dicha escena Gandalf le cuenta a Pippin el porqué de la caída (the decline, el declive) de Gondor: "Miraban más a sus antepasados y menos a sus hijos". Veneraban los logros de sus ancestros y abandonaban a su suerte a sus descendientes.

Edith adoró la escena (yo también) puesto que considera firmemente que es representativa de lo que ha pasado en México (que por cierto nunca ha tenido, en su vida como nación mestiza, grandes logros qué presumir). En México el culto al ancestro, al antepasado, al anterior, es atávico y deprimente. Se considera condición necesaria la vejez y la experiencia.

La década de los 80 trajo a México la moda de la juvenofilia, desdeñada por Milán Kundera como excesiva. Todo debía ser joven o por lo menos aparentarlo. La música infantil sufrió modificaciones por primera vez en 50 años (y no digo que Cri-Cri sea malo) y en general, el mass media impuso eso que más tarde se llamaría "coolness" para no dejar fuera a ningún público.

Pero por primera vez parece que nos estamos empezando a creer la historia del cuento de hadas de que nuestro futuro está en manos de los jóvenes. Mejor dicho, por primera vez, en mis casi 34 años, veo que en efecto, los jóvenes están tomando el futuro en sus manos y no están dependiendo o esperando depender de lo que adultos y viejos hagamos por ellos.

Y más que logros lo que se percibe es una actitud. Aquí en la blogósfera, en un intento de levantar una voz, acabo de ver nacer el proyecto trespuntocero.net donde esos chavos ya no se quedan, como un servidor, nomás mirando a ver qué candidato surge como menos peor, sino que manifiestan ideas que deben ser discutidas en la agenda de las campañas.

y por otro lado está, cómo no, el triunfo de los chavillos de la Sub-17 en el Mundial de Futbol de la categoría en Perú. No hay que escatimar un ápice a ese logro y es importante valorarlo en toda su extensión. Incluso la muy significativa presencia de un jovencito que no es mexicano por nacimiento sino por adopción y por que su padre vivía en México cuando él nació: Giovanni do Santos. El mensaje es claro: abiertos al mundo, aceptando e integrando con gusto y alegría lo mejor que tenga el mundo para enriquecernos (la gente diferente) y sobre todo, creciendo desde niños y jóvenes, es como este país, México, llegará a ser algo más que el patio trasero de Estados Unidos.

Armando Samano lo opinó a las 6:52 a.m.