There is no such thing as WOM

lunes, mayo 26, 2008

La calle en la que te ví por primera vez 

    
En realidad fue Campos Elíseos esquina con Arquímedes, pero a mí me gusta pensar que fue en Zacatecas, en la colonia Roma.

Me enojé tanto ese día, el día de la Roma. Me enojé porque no pensaba en que te vería por primera vez ese día. Yo pensaba que serían muchos días después, unos 40. La cita me la hicieron sin yo saberlo y no me avisaron sino hasta que ya estabas ahí. Eran las seis de la tarde y yo a esea hora, por lo regular, estoy trabajando. La llamada era fulminante: "si no llegas en 15 minutos no lo podrás ver".

¿Quién quiere perderse el destino?, ¿Quién no quiere ver el futuro?, soy workholic, pero todavía tengo alma.

Sí me imaginaba el futuro, como siempre con más realismo que magia. Con más realismo que ilusión. Y el realismo me pintaba cosas diferentes a las que estoy acostumbrado. Cambio, cambio era el signo de tu llegada. Cambio para el que no estaba preparado.

Te ví y ahí me lo dijeron: estaba ahí el elemento más inquietante: Eres hombre, varón, niño, sexo masculino. Mi eterno coco. Con mi padre, lo sabrás, no me llevo del todo bien. Siempre fui su orgullo, su trofeo. Nunca me hubiera querido si no lo fuera, como no quiere al hijo varón que no es su orgullo. Tuve buenos amigos que perdí con suma facilidad (o de las formas más extrañas posibles). Ya en la adultez la intimidad es muy dificil de compartir, siempre lo he dicho: hay intereses, no amistades.

Ninguna de estas afirmaciones está en piedra, igual sí logro conservar para siempre a los amigos que ahora tengo.

Pero anoche que estábamos en el baño, enseñándote a hacer en la taza, y que despediste a mamá para quedarnos tú y yo solos platicando me dí cuenta que por primera vez tengo un amigo varón seguro para toda mi vida.

Armando Samano lo opinó a las 3:30 p.m.