There is no such thing as WOM

jueves, enero 22, 2004

Las Dos Torres 

    
Desde hace poco más de un año, el DF tiene una vista que recuerda, al espectador perturbado mental como su afmo. s.s., las tomas desde Isengard de las torres de Saruman y Sauron. Manejando por el Circuito Interior de norte a sur, a la izquierda la Torre de Pemex y a la derecha, más lejos, la Torre Mayor. También se puede pasar entre las dos torres vía el puente de Thiers y Ejército Nacional.

Cuando niño tenía obsesión por los edificios, en general por los monumentos y obras arquitectónicas, pero los rascacielos eran mis favoritos. Hasta 1984, más o menos, podía yo decir ciudades, nombres de edificios y alturas aproximadas de los 10 ó 20 más altos del mundo, en ese tiempo. Eso fue antes del boom de rascacielos en la cuenca del Pacífico y Asia en general. Siempre lamentaba vivir en una ciudad chaparra según esto por culpa de los temblores, como si en Tokio no hubiera rascacielos (y así me enteré que efectivamente, Tokio tiene "relativamente" pocos edificios altos y que el chaparro DF tiene más edificios de más de 100 metros, y más bonitos, al parecer). Teníamos que conformarnos con la Torre Latinoamericana, que parece una entenada del Empire State, y el extraño Hotel de México (ahora WTC-México). Fue por esa época que apareció la Torre de Pemex pero nunca se ganó el "cariño" de los chilangos.

Cuando en los 90's se desató la furia constructora asiática, ya no pude seguir con mi afición tipo "colección de estampitas". Pero con mi ingreso a la vida decorativa (aka corporativa) me hizo aterrizar en un edificio de los que me gustaba admirar. Los rascacielos pasaron de moda en Estados Unidos durante los 80's porque se empezó a considerar que eran "nocivos" para el desarrollo ejecutivo y que lo mejor era los "campus" y de alguna forma yo creí eso alguna vez, durante la época revolucionaria de las "punto com".

Voy de regreso a un edificio corporativo y me gusta. Mañana, si posteo, ya será desde me nueva y reluciente oficina en el piso ocho. Espero que no sea otro espejismo como la vez anterior. Creo que no. Deseo que no. Trabajaré por que no.

Armando Samano lo opinó a las 4:39 p.m.