There is no such thing as WOM

martes, mayo 25, 2004

Días de 32 horas 

    
O tiempo más lento? sí, podría ser bueno que hubiera momentos de elongación de segundos, que a veces parecen transitar con nudos, o doblados.

Porque de repente pasan tantas cosas en la cabeza y en el mundo que quisiéramos tener más tiempo para mirarlas de cerca y no tener que repasarlas en el REM. Y por lo tanto, tener sueños más plácidos, y que sea suficiente con 6 horas y no las 8 recetadas por los médicos. Escuchar las noticias aún dormidos por la mañana y despertarnos informados. Bañarnos aún disfrutando del último sueño y peinarse planeando la ruta menos congestionada hoy, manejar disfrutando la marcha y los cambios, la plática con Jimena, en lugar de repasar la agenda, planear el post de hoy y recomendarle que se porte bien. Llegar a tomar café y espabilarse en lugar de contestar mails urgentes y preparar propuestas que anoche, irresponsablemente, no acabé a las 12 am.

Pensar en las 10 películas y tres cuentos de los que no he podido escribir y que de hecho ya olvidé casi por completo, de los cuales sólo conservo sensaciones. Pensar en los amigos, los blog-amigos. Pensar en mis sobrinos. Repasar y reposar los sentimientos, acariciarlos, sí, casi como masturbación sentimental.

En Plutón el día dura lo mismo que el año, 272 años terrestres. Hace frío pero el combustible fósil no tiene para cuando acabarse (por más que siga subiendo de precio) así que unos cuantos barriles deben bastar para calentarme mi hogar por allá. Con días de 270 años podría tranquilamente informarme de la historia antes del baño, bañarme tranquilamente mientras me hago viejo y desayunar un libro de historia contemporánea con huevos refitros.

Podría ejecutar durante la primera "hora" del día el mantra de la buena administración: "planificación, ejecución, administración y control" y así llegar tranquilo a la hora del almuerzo, con el trabajo terminado y las ganancias depositadas en el banco. A las 11 am saldría por mi torta de tamal y champurrado para recargar baterías y poder planear un negocio nuevo. O quizá, a esa hora, y con la conciencia tranquila del deber cumplido, navegar 2,857 blogs en, porqué no, cuatro idiomas distintos, por lo menos.

Podría así hurtar ideas, plagiarlas, robarlas con descaro. O, con diplomacia, "inspirarme" en ellas y "crear mi propio estilo a partir de diversos elementos". Una vez consumado mi acto de mimetismo poder, incluso, convivir con mis compañeros de oficina y debatir intrascendentes "reality shows" y "bodas reales" sin sentir que pierdo mi tiempo, por el puro gusto del ocio de 21 millones de euros.

La comida sería babilónica, como diría el Gabo. Onda 30 reses, 70 cerdos, 150 corderos. Abuntes y variadas botellas de vino. Pizza, pasta y queso en proporciones sin límite. Bufete mediterráneo con generosidad americana. ¿Lo mejor de dos mundos?

Una siesta?, sí, cómo no, con mucho gusto. Tarde de cine y música, de flojera de pensar, sea por gula de seguir recibiendo y compartiendo. (sí, eso se me había ocurrido y quería postear de eso!!!, de que el cine es mejor que el libro porque se comparte con la persona que amas al mismo tiempo que tú lo descubres!). Película, plática, música, en un ciclo de avaricia sin fin.

Podría tener una larga noche de amor con Edith sin preocuparme por la desvelada, ni por despertar a Jimena... Me gusta Plutón.

Armando Samano lo opinó a las 9:01 a.m.