There is no such thing as WOM

jueves, marzo 10, 2005

Viena calling 

    
Crecí sin teléfono. En el México de los 70's conseguir una línea telefónica tenía mucho que ver con la cartera, con la gente que uno conociera, con la zona donde uno viviera. Nosotros en mi familia no teníamos ni cartera, ni conocidos, ni vivíamos en zona civilizada. Y cuando tuvimos cartera seguíamos sin conocidos y sin zona civilizada. Dejamos de tener cartera y seguíamos sin conocidos y sin zona civilizada.
La zona se volvió civilizada, ya estábamos en los 90's y ya no hacían falta los conocidos, pero yo seguía sin cartera.

Total, no tuve línea fija hasta que me casé y a los seis meses me enchufé a un celular. En ese mismo tiempo, mi mamá contrató teléfono para la casa. Pero yo ya estaba bastante crecidito.

Si bien no era tan cavernícola puesto que desde los 17 años usaba el teléfono en el trabajo, nunca usé el teléfono para otra cosa que no fuera el trabajo. A la fecha, muchos años después (16, sí) cada que hablo por teléfono parece que estoy trabajando, hablo con tono de trabajo, construyo oraciones como de trabajo y nunca "platico".

Llamo a mi madre una o dos veces a la semana para saber cómo está y las llamadas duran 20 minutos, de los cuales 15 los ocupa Jimena. Yo le contesto con monosílabos y le resumo: "estoy bien, muy ocupado, mucho trabajo". Sencillamente, no sé "platicar" por teléfono.

Y con Edith es lo mismo. Cuando éramos novios sólo platicamos largo y tendido por teléfono un par de veces, yo en la oficina y ella en su casa, la típica plática de medianoche. Ahora le marco para reportarme, y platicamos cosas de nuestra vida, sí, pero básicamente con tono de negocios y no de plática.

Creo que ese es otro motivo por el que tengo blog. En realidad, en mis interacciones sociales "físicas" he sido muy afortunado. Mucha calidad y no tan mínima cantidad. He tenido muchos buenos amigos. Gente a toda madre, muy buena. Pero las pláticas siempre han sido unidireccionales, tengo vocación de oreja. Oreja para escuchar, hombro para llorar. No sé platicar lo mío. Sólo con Edith lo he conseguido y a fuerza de convivir 10 años con ella. Algunas cosas que he platicado en el blog ella no las sabía.

Hoy lo noté apenas. Tengo que llamar por teléfono a mi madre porque le conseguí un prospecto para su trabajo. La tenía que llamar en el día y caí en cuenta que no le hablo casi nunca en el día, salvo para un asunto de trabajo. Yo me comunico por el teclado y trabajo por teléfono. No me encanta... pero me ví en el espejo, y eso descubrí.

Armando Samano lo opinó a las 7:59 p.m.