martes, noviembre 25, 2003

Ventana

Hay mil cosas en el ambiente. El fin de año suele sobrecargar severamente temas, ambientes, ideas, sentimientos. El tiempo no alcanza y los espacios del blog menos. La familia, los amigos, el trabajo, eso que se da en llamar "cosa pública", conciertos (soy un pésimo hijo, debí llevar a mi madre a ver a Dionne Worwick). Y por si fuera poco (intenté evitar mencionarlo, pero van mis dos centavos) el nuevo show del año, el juicio a La Miguelona.

Elba Esther y Roberto Madrazo, creo yo, sintieron envidia de los Fox y decidieron montar una telenovela igual. Televisa (los Fox) se encontraron con su TV Azteca (los PRI) y a ver quién acapara más reflectores. Lo que sí es importante es que la política fiscal mexicana es patética. A los que nos tienen cautivos nos agarran de sus puerquitos y nos chupan la sangre que da gusto. 12 millones de contribuyentes de 50 millones en la PEA. Esos 38 millones viven sí, de su trabajo y también de no colaborar. Pero yo sí creo que el Gobierno es muy ineficiente y no ha encontrado la forma adecuada de cobrarles impuestos. Es necesario encontrar una fórmula. Y sí, es importante que dicha forma sea progresiva. El problema es que los que sí tienen, tienen muchisísimo.

El País Semanal del domingo publicó una entrevista-reportaje con el genio creativo de Pixar Studios, John Lasseter. Creo que Shrek es la mejor película para niños de todos los tiempos (y como le dije a Cucamonga, si de algo entiendo es de niños), pero definitivamente Pixar son pioneros en la técnica y no van muy a la zaga en creatividad "artísitica". Lo que me impresiona es lo acabado que son como productos esas películas. Es decir, la perfección técnica es intachable (y no suficientemente valorada por alguien que no sea geek), los argumentos son elegidos con meticulosidad social quirúrgica (completamente correctos, hasta en sus rupturas), y en muchos sentidos, son herederos directos de lo que Mao Zedong llamaba "balas de azúcar": heraldos de los valores sobre los que en teoría los gringos construyen su sociedad y que deberían ser valores "universales". Los guiones tienen un equilibro impresionante entre su intelegibilidad para los enanos y el gancho mínimo suficiente para que los padres que los acompañamos no nos quedemos dormidos y de hecho, pasemos un rato divertido. Para mi gusto "Finding Nemo" se pasó de tueste y abusó de las referencias al mundo adulto con la escena de los tiburones en terapia de AA. Pero como dije antes, hasta en sus rupturas son correctos.

Pixar nació como inquietud de Steve Jobs (co-fundador de Apple) porque lo que había comercialmente para niños en mass media no le gustaba para sus hijos. Y ahora es el brazo que sostiene de pie a Disney. Creo que ningún niño de las últimas cinco décadas tuvo tal variedad de mitologías para crecer y formar culto. Creo que eso es bueno, pero no lo sabremos hasta dentro de 6 u 8 años. Es el problema de criar una generación "estimulada".

El cierre de año se avizora bastante pesadito en trabajo. Cobrar superó en importancia a Vender, pero sin que se note, o sea, es igual de importante, pero es más importante, pero lo otro tiene prioridad. Lo que tiene prioridad es encontrar días de 36 horas. Porque yo no me voy a quedar sin mis 3 horas diarias de navegación!