There is no such thing as WOM

miércoles, noviembre 26, 2003

Mis raíces (1 de +-5) 

    
Me siento obligado a compartir esto. Lo haré por entregas (calculo que serán cinco, no es un ensayo tan largo). Para mi sorpresa este es un texto poco conocido. Profundamente humanista, al ser escrito por un (por EL) científico quizá no haya sido suficientemente apreciado. He percibido muchas notas de tristeza en mi sección favorita de la blogósfera últimamente (NAPG, Arbol, Yorsh, Boo, portero, el vagabundo y un largo etc.) y como que ya estuvo bueno de tanta tristeza. Y como no tengo el don del humorismo que sí tienen el Phinneas y Cucamonga, ni el desparpajo improductivo (qué envidia) de logovo, pues me toca poner mis dos centavos vía lo que yo creo: Pensando nos entretenemos y entendemos. Yo en lo personal me sentí muy tocado por este ensayo en los peores momentos de mi vida, hace ya bastantitos años. Y lo interesante es que me sigue sirviendo, durante los momentos más felices de mi vida.

What an extraordinary situation is that of us mortals! Each of us is here for a brief sojourn; for what purpose he knows not, though he sometimes thinks he feels it. But from the point of view of daily life, without going deeper, we exist for our fellow-men--in the first place for those on whose smiles and welfare all our happiness depends, and next for all those unknown to us personally with whose destinies we are bound up by the tie of sympathy. A hundred times every day I remind myself that my inner and outer life depend on the labours of other men, living and dead, and that I must exert myself in order to give in the same measure as I have received and am still receiving. I am strongly drawn to the simple life and am often oppressed by the feeling that I am engrossing an unnecessary amount of the labour of my fellow-men. I regard class differences as contrary to justice and, in the last resort, based on force. I also consider that plain living is good for everybody, physically and mentally.

Albert Einstein, The world as I see it.

Que Einstein haya predicado humildad me parece profundamente irónico. Intelectualmente, muchos lo sabrán, no era nada humilde (era un perro desgraciado) y humillaba a la primera provocación. Pero tenía un gran sentimiento de compasión por la raza humana en general y por su entorno no científico. Genial físico, entendía a la perfección que como en la naturaleza, la sociedad está llena de fuerzas, energías, que actúan en diferentes planos y de diferentes formas. Más que metaforizar, aceptaba esas fuerzas como hechos y vivía acorde con ellas. No que le gustaran, pero entender la dinámica ayuda a colocarse donde están las fuerzas menos dañinas o más positivas. Entender Física ayuda a dimensionar nuestras verdaderas capacidades frente a la Hidra, monstruo de mil cabezas. Nos da humildad para saber lo que no podemos cambiar y fuerza para lograr lo que sí podemos.
Eso también explica la última frase: La frugalidad es uno de los mejores estados para la salud mental, eso es incluso consonante con el budismo zen. No me gusta, pero así es. Es bueno saberlo.

Al rato o mañana le seguimos con el ensayo.

Armando Samano lo opinó a las 10:00 a.m.