There is no such thing as WOM

martes, septiembre 20, 2005

Pagos a plazos 

    
En Finanzas y en las instituciones financieras en general no existe un "Director de Crédito" como tal, encargado completamente de una unidad de negocios, sino, por lo regular, existe un "Director de Riesgo" a quien le competen las áreas de "otorgamiento de crédito" y "recuperación" (venta y cobranza, más fácil).

Los banqueros dicen que el "quid" de un banco es cobrar. Regalar dinero (otorgar crédito) lo hace cualquiera, el chiste es recuperar tanto el dinero prestado como los beneficios del préstamo (intereses y comisiones). Un buen banquero diría que el otorgamiento del crédito es clave en la recuperación puesto que, al prestar dinero, debe siempre evaluarse la capacidad y la probabilidad de recuperar el dinero prestado.

La combinación entre las probabilidades calculadas al otorgar el crédito y el comportamiento de los pagadores una vez otorgado el crédito es lo que se llama "riesgo" y es lo que constituye la base de toda la actividad bancaria. Las dos cosas, el repartir el dinero, y luego recuperarlo son, en general, la base del capitalismo.

Esto no es nuevo y ya lo sabían los comerciantes judíos holandeses del siglo XVI y XVII. Los métodos de recuperación de aquellos años incluían cotidianamente las espadas primero y las pistolas y los cañones después, por lo que los que usamos el crédito, herederos de las experiencias centenarias, sabemos que es mejor pagar de volada para evitar llegar a esas instancias, a las que los prestamistas les gusta llegar muy rápido.

La particularidad de México es, sin embargo, justo la contraria. Católicos fervientes, nos la vivimos pidiéndole a Dios que nos perdone nuestras deudas y con ese pretexto por lo regular no las pagamos. Frecuentemente se señala que la bancarización es un índice importante para medir el desarrollo económico y en México la bancarización es mínima, apenas un 30% de la población es usuaria de servicios bancarios.

Pero si nos vamos a analizar el crédito descubrimos que los índices son aún menores. El total de créditos comerciales otorgados por la banca en México no pasa del 20% del PIB (En España es de cerca del 90% y en USA de más del 110%) y de ese total, más del 50% es en el peor de todos los créditos: el crédito al consumo. Bajísimo crédito comercial (para empresas), bajo crédito a proyectos de infraestructura y bajo crédito para casas (hipotecario) a pesar del aparente boom que estamos viviendo por la política de vivienda de Fox, una de las pocas medianamente exitosas del sexenio.

La gente de financiamiento automotriz con la que hablo me dice que el mexicano prefiere comprar de contado sus autos y que por ello los servicios financieros no representan un gran porcentaje de los autos vendidos. No por lo menos como en otros paises.

México es, pues, un país de alto riesgo. El que decide prestar lo hace a tasas altísimas, porque la tasa es, en teoría, proporcional al riesgo. Cuando el que decide pedir prestado se da cuenta del robo del que es víctima menos paga porque sabe que lo están estafando, pero al no pagar contribuye a que el índice de riesgo siga alto y que por lo tanto los prestamistas tengan buen pretexto para seguir abusando.

El círculo vicioso lleva 30 años y no se ve que se rompa por ningún lado. Sin servicios financieros de calidad y accesibles el pais nomás no va a salir de donde está (sumido en el hoyo del subdesarrollo). Pero eso va junto con pegado con nuestra cultura de pagar. El dilema del huevo y la gallina parace rodear cada uno de los problemas de la agenda nacional.

Los idealistas sesentayocheros decían que el que detenta el poder tiene la obligación de ser más generoso. En este caso, los banqueros deberían de ser los primeros en tender la mano moderando sus tasas para promover más créditos y más pagos. Pero eso provocaría que ganaran el mismo dinero que ganan ahora (en utilidades) con mucho más trabajo (atendiendo más clientes) y eso va en contra de los principios de empresas medidas por trimestres que deben entregar resultados inmediatos (dar resultados a 10 años ya no parece interesarle a nadie). Sin duda los beneficios sólo se verían al pasar el tiempo, cuando la economía y el país crecieran y los 15 millones de nuevos clientes en lugar de deber 100 dólares deban 1,500. Pero insisto, eso solo pasaría a lo largo de 10 años y nadie podría "colgarse la medalla" de haber logrado ese crecimiento tanto en la institución como en el país.

¿Quién en México se preocupa genuinamente por nuestros hijos?

Armando Samano lo opinó a las 9:58 a.m.