There is no such thing as WOM

miércoles, enero 25, 2006

Tú también 

    
Daniel Salinas comenta que no entiende la fascinación que despierta U2 entre sus conocidos. Salvador Leal afirma que no es súper fan de la banda pero que le gusta estar donde las cosas ocurren. Semidios dice que la cúspide creativa de U2 fue Achtung Baby. Logovo y Conflictiva, las más cercanas a mi edad (ok, ellas son más jóvenes) recuerdan con emoción Live Aid en 85 y a Bono robándose la noche de Freddie Mercury (nunca se acabará el debate de quién dio mejor performance).

Bono fue nombrado, junto con los esposos Gates, como "Person of the Year" del 2005 según la revista Time. En los artículos lo describen como un geek que maneja los números tan bien como la música y las masas. Y creo que es por ahí por donde puedo explicar la popularidad de su música.

Es cierto que yo soy un villamelón musical y que mis gustos son comerciales. Fronterizos, eso sí, pero comerciales al fin y al cabo. No tengo, nunca tuve, esa fascinación erótica que en muchos despiertan las bandas desconocidas. El "yo escuché eso (y lo valoré) primero que todos" me parece haaarto inmaduro y mamón.

Así pues, yo llegué a U2 tarde para ser de mi generación. Con el Joshua Tree, para ser específico, con el With or without you sonando en el radio hasta la náusea. Mis gustos musicales, ya lo he dicho antes, eran muy fresas y jodidones todavía en 1987, aunque justo en ese año fue que me fui rocanrolizando. En el DF las opciones de radio eran dos: Rock 101 ya estaba en su apogeo y Luis Gerardo Salas, Jaime Pontones y Jordi Soler se encargaban de la educación musical de nosotros los adolescentes y WFM empezaba a surgir como alternativa intermedia para los que veníamos del mundo Timbiriche y no teníamos el oído suficientemente desarrollado. O sea, mis amigos que oían Rock 101, cuando empecé a adentrarme en U2, me transmitieron su feeling respecto a la banda a la que adoraban devotamente hasta el Unforgettable Fire y que les parecía que se había vendido con Joshua Tree.

Ya creo haber narrado aquí en el blog mi experiencia adolescente de la película Rattle & Hum, que fue en lo personal mi único resquicio de vida durante la etapa más dificil de mi ídem. Le guardo un cariño especialísimo a ese disco que, visto en retrospectiva, me parece haaarto chafa. Lo que no he narrado es el mejor concierto de mi vida: Zoo TV en el Palacio de los Deportes. De hecho no puedo narrarlo, no me acuerdo de nada o casi nada de ese concierto, sino escenas y momentos fugaces. Pero recuerdo mucho la sensación al final del concierto: Orgasmo.

La comunión colectiva entre la gente que asistimos al concierto y del grupo fue como no he visto ni sentido nada en mi vida. Y ese es, creo yo, el gran valor de U2 como banda: El tocar, en sentido real y figurado, en una frecuencia que conecta mucho a mucha gente. Pero la colonización del inconsciente colectivo por parte de U2 se dio con el tiempo. Y creo que no es toda la gente, sino solamente, o, por excelencia, los y las ingenieros los que disfrutamos más de esa frecuencia. U2 es un grupo nerd, geek. No es una joya en el sentido artísitco y la guitarra infinita de The Edge no es así que digamos el gran aporte a la música universal, Larry Mullen Jr. es un baterista promedio, concentrado y dedicado pero incomparable con los grandes de todos los tiempos y Adam Clayton nunca podría competir con John Paul Jones o similares. Pero juntos destilan una energía que nos pega, a los ingenieros de corazón (y yo soy uno de esos) en una fibra muy sensible y fuerte. Creo que también, por eso mismo, son muy despreciados por los musico-culturosos y también por los musicólogos-cultos (ojo, no son los mismos).

Y mi opinión es que eso lo hicieron mejor con War, donde New Year's Day, Sunday Bloody Sunday sacan las tripas de nosotros los nerds como si estuviéramos preprogramados, como perritos de Pavlov. Y creo que ese estilo, el de War, está "estilísticamente" más pulido y cerebral en Joshua Tree, donde Brian Eno y Daniel Lanois dieron el toque profesional a esa música y esos temas que en War eran muy viscerales. Yo creo que esa es la gran aportación de U2 a la historia de la música y que Achtung Baby es un "baton", una estafeta que quisieron pasarse a sí mismos para entrar a la "música siguiente" la de la globalización y aunque creo que con ese disco anunciaron esa era, ellos mismos debieron terminar su carrera ahí. Los Rolling han seguido mucho tiempo después de haber hecho sus mejors discos y los panzones de Pink Floyd no sueñan con volver a influir en el mundo como lo hicieron en el 73 y en el 80, pero finalmente U2 fue el grupo más influyente de mi generación y es, de cualquier forma, triste verlos envejecer.

Será porque me veo envejecer con ellos.

Armando Samano lo opinó a las 11:45 a.m.