There is no such thing as WOM

lunes, septiembre 22, 2003

Primer dí­a con weblog 

    
Bueno, no dolió tanto... Por fin, después de ser un voyeur irredento por 7 años (chale, 7 años!) me decidí a salir del clóset y poner algo de mí en la web. En realidad ya habí­a tenido varios ensayos. Mis participaciones en los foros de Letras Libres, de Amigos de Fox y del portal To2 empezaron mi ciberfama de dos pesos, y pude intercambiar breves mails con Raúl Trejo Delarbre, León Krauze y Germán Dehesa. Después, vía las opiniones de livra.com (ya linkeadas) tuve oportunidad de hacer buen "calentamiento" escribiendo con irregular regularidad. Pero esto es ya algo muy formal (dirían las abuelas). Esto ya soy yo en la web y la web interpretada por mí (bear with me, soy egresado de La Academia). Hasta me animé a hacer pequeños cambios en el html.

En realidad mi cibervida ha sido de lo más oscura. Ha sido mi lugar secreto. Me ha tomado 7 años de limpieza diaria, mínima pero constante, para poder conjuntar mi vida diaria con mi vida virtual. Y aunque con varias heridas, ya se toleran juntas, en un mismo cuerpo.

La urgencia por escribir es similar a la de orinar o evacuar. Se vuelve una necesidad fisiológica. Claro, eso en mi caso. He tenido oportunidad de tener acceso a Internet 10 horas diarias, todos los días hábiles de los últimos 6 años y primero con chat, luego con emails, luego con foros, luego con lo que fuera (sí, suena como droga, no?) pero el chiste es hacerse leer. "Message in a bottle", decía un Sting aún sin suavizar en 1978.

Lo que sí­ dolió fue la ansiedad de la visita, del escribir más, de encontrar algo que valiera la pena escribir. Me lancé como el Borras y pienso seguir así, intentando que mi blog no sea nada en específico, ni espacio de opinión, ni recuento de pendejadas de mi vida diaria, ni pensadero de mis sentimientos. Seguro tendrá de esas tres y más cosas. Evitaré en lo posible que sólo sea eso.

WOM stands for Wise Old Men. Mis amigos y conocidos en el Messenger verán que suelo asociar mi ciberpersonalidad con alguno de esos. Pero recuerdo haber leído, o visto en alguna película, no sé dónde (no me puedo acordar, este pinche tío Alz) una frase excelente que decía eso, que no existen los famosos sabios viejos. No hay cosa tal como la sabiduría. Y sin embargo, intento alcanzarla bastante torpemente. Es el conocido cliché de afirmación-negación. Sí­, me gustan los extremos y desde hace poco más de 10 años odio a Billy Joel por robarme mi frase (go to extremes)

Si fuera el caso... disfrútenlo. Si no encuentran nada disfrutable, sean tolerantes con mi madre, ella no tiene la culpa.

PD, si alguien sabe cómo diablos encodar esta cosa para que no me cambie los acentos, lo agradeceré infinitamente

Armando Samano lo opinó a las 7:22 p.m.