There is no such thing as WOM

miércoles, julio 26, 2006

Profesionalismo 

    
Hilario te atiende con gran atingencia en su puesto de comida en el tianguis que se pone los martes en la calle de Magdalena y los miércoles en la calle de Eugenia. Vende enchiladas de mole, pancita y pozole. En realidad Hilario se encarga de acercarte los condimentos, las servilletas, los cubiertos, servirte los refrescos (Coca, sangría o Boing?). Tiene una actitud de servicio incomparable y es muy ordenado en llevar los pedidos y solicitudes de sus clientes. Sabe bien quién le pidió primero y el orden en el que le pidieron las cosas, pero también sabe reasignar sus prioridades si surge algún contratiempo o emergencia: falta de servilletas, resurtido de limones, rellenado de recipientes de crema.

Hilario también hace la entrega de comidas fuera del puesto, a los colegas del tianguis que piden de comer ahí mismo. Lleva y trae platos y cubiertos y bebidas con habilidad y velocidad, abriéndose paso entre la pequeña muchedumbre oficinista que suele atiborrar los "pasillos" de esos tianguis.

Hilario tiene nueve años y, si llego antes de las 2:30 pm en época de escuela, no me toca verlo ni platicar con él. Ahora son vacaciones y sí tengo esa suerte. Pasó a cuarto de primaria (igual que mi Jime) y logró un muy meritorio 8.9 de promedio. He tenido la oportunidad y la suerte de ayudarle ocasionalmente con su tarea, cuando la actividad del puesto baja, ya que de inmediato que puede saca sus cuadernos y se sienta en las mesas a trabajar en sus tareas. Tiene dos hermanitas, una de 6 y otra de 4, a las que también ayuda. Sus papás son los que en realidad llevan el puesto y preparan unas enchiladas verdaderamente ricas, aunque la pancita no es muy buena.

Si yo tuviera dinero becaría a ese niño e invertiría con él para ponerle un restaurante. Si a los 9 años tiene el control y dominio sobre un puesto con capacidad para unos 15 comensales (sí, no es un puestito tan chico), me imagino que a lso 25 podría conducir un buen lugar con gran orden, experiencia y actitud de servicio, que es uno de los grandes males de muchos restaurantes en el DF. A Jimena le gusta mucho que le platique de Hilario y ahora que hemos reiniciado el negocio con Edith, también ha demostrado ser excelente asistente para Edith y muy buena vendedora con los papás, los niños y los prospectos.

Hacer las cosas bien requiere de muchas cosas, pero muchísimo se consigue a parte de una buena actitud de servicio. Los políticos mexicanos que actualmente se disputan el poder han demostrado mucho colmillo y fuerza (cada quien a su modo) pero poca actitud de servicio y poco profesionalismo. Creo que la carta que respondió Felipe Calderón a la de AMLO fue correcta en su forma pero que pudo tener un mejor fondo. Políticamente no le hubiese quitado nada a Felipe mostrar la grandeza que se le pide a AMLO: Mencionar el voto por voto, aunque sea como lo que debe de ser jurídicamente, una hipotética posibilidad que dictamine el Tribunal Electoral, hubiese sido esa muestra de "altura de miras" que muchos de los que votamos por él estamos esperando. Una defensa firme de su posición, sí, pero una mano sinceramente tendida al adversario y no sólo un formalismo institucional, correcto, sí, pero insuficiente para el momento que se vive.

Armando Samano lo opinó a las 10:40 a.m.