El post anterior me quedó mal enfocado, borroso. Mi principal preocupación en ese tema es que México se convierta en un lugar donde haya muchas cosas interesantes qué hacer. Holanda tiene una población de 11 millones de personas, aprox. En Holanda, si alguien está interesado en los electrónicos puede trabajar en Philips o para Bang & Olufsen, que es danesa, pero todo lo manda a hacer a Holanda (lo electrónico). Si a alguien le gustan las leyes, puede trabajar de abogado o incluso ayudar cargando papeles en la Corte Internacional de La Haya. Si alguien quiere ser futbolista puede jugar igual en el Ayax que en el PSV Eindhoven o esperar un jugoso contrato de los catalanes del FC Barcelona que llevan 30 años pegados al futbol holandés. Si eres mercadólogo puedes trabajar en una firma pequeña o en Unilever, un monstruo mundial de productos de consumo tan grande (y menos famoso) que Procter & Gamble. Si eres químico puedes ser petrolero (Shell) o farmacólogo (ANZO). Si eres financiero puedes trabajar en ABN AMRO o en ING.
Si eres consumidor de chelas, está Heineken.
México tiene consumidores de chelas y la única empresa mexicana que puede competir con cualquiera de esas empresas mencionadas es Grupo Modelo. Pero en México también hay futbolistas (uno jugando en Holanda, por cierto), mercadólogos, electrónicos, quiímicos, financieros.
Sí, no es solo el gobierno el que ha fallado en construir una sociedad que permita tener mucho tipo de ocupaciones a todos los niveles del conocimiento. La empresa privada ha fallado miserablemente. A todos niveles, desde los grandes capitanes de la industria (con la excepción, creo yo, de Lorenzo Zambrano de Cemex y Valentín Diez de Modelo), empresas medianas, y pequeñas, proveedores de servicios, financieros, etc. Por eso emociona que algunos mexicanos destaquen en el mundo (logros casi siempre individuales) porque como colectivo, nuestros diferentes colectivos, en su gran mayoría, son mediocres, medianos.
Holanda fue un país imperialista menor. Tenía sus colonias en Asia y África pero tanto en tamaño como en recursos no se pudo codear nunca con los grandes colonialistas europeos. Suecia, ejemplo de sociedad modelo, no tuvo ni esas colonias. Y esos países, ambos, han podido construir sociedades que ya no requieren ese tipo de ayudas (coloniales). Todo basado en entender que uno de los principales motores del capitalismo es el conocimiento. Muchas cosas en el desarrollo de las naciones son una combinación de fuerza y habilidad, eso también es claro. Pero siempre es más lo que depende del trabajo y la búsqueda de fórmulas de desarrollo y repartir el peso de la responsabilidad no solo en el Gobierno sino en toda la sociedad. En un mundo con reglas capitalistas, nosotros tenemos una sociedad organizada alrededor de "lo que sea menos el dinero". Contrario a lo que muchos izquierdistas diagnostican, el daño no está en la ideología sino justo en la falta de ella. El capitalismo se basa en la expansión, el crecimiento y la generación (también en la acumulación) de riqueza. Pero eso solo ocurre en un marco de "competencia limpia", si no destacamos en ninguna competencia grupal, es claro que lo que no sabemos (y, ya poniéndose metafísicos, no tenemos porqué saber) competir...
Mostrando las entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas
jueves, febrero 22, 2007
martes, febrero 20, 2007
Josefina o la capacitación
Anoche en el programa Alebrijes, Águila o Sol (el nombre se los puso su peor enemigo o un abogado, que seguramente es la misma persona) tres periodistas de negocios entrevistaron a la Secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota. Fue un desastre la entrevista.
En el entendido que están en un programa cuya audiencia objetivo es gente de negocios o aspirante a serlo se comprende que el mensaje esté más dirigido a ellos. Los políticos actuales, en su cortoplacismo (esa palabrita suena nefasto, pero me encanta), no distinguen la "o" por redonda y nunca mejor evidenciado que anoche. Sin más, la secretaria de educación declaró sin ambages que la prioridad de este Gobierno será la Educación Media Superior. Toda una coincidencia con el bono demográfico, y también con los intereses de los empresarios: técnicos, necesitan técnicos.
No tengo el mínimo problema con vincular muchas tareas educativas al aparato productivo nacional. Tengo muy claro que no toda la gente quiere, ni debe ni le interesa cursar una carrera profesional. Lo que me molesta es que se engañe con tal saña. Se dice reiteradamente que sobran abogados, contadores y algunas otras profesiones. Pero si analizamos el sistema de impartición de justicia y la forma de hacer empresa en México nos damos cuenta que URGEN buenos abogados. Si analizamos la forma en la que millones de empresas familiares llevan sus finanzas sabemos que URGEN buenos contadores. Y muchos. Un diagnóstico tan frívolo como decir "prepararemos técnicos" como la mayor prioridad educativa del sexenio no hace sino ratificar que la izquierda tiene razón en sus señalamientos y el gobierno solo busca dar al empresariado lo que pide sin crear un proyecto de país viable. De la educación básica se mencionó que ya están estudiando el proyecto de las laptops de 100 dólares. Igual cuando terminen de estudiarlo las laptops valdrán 50. Sobre la creación e impulso al conocimiento de alto nivel, de vanguardia, ni sus luces, ni siquiera una pequeña mención. Ya de la investigación científica mejor nos olvidamos.
Este país debe entender que por su posición geográfica, por sus recursos naturales y vocación social no tiene otra alternativa que impulsar el conocimiento. A todos niveles y en todos los ámbitos. Más allá de "sospechosismos" sobre control de masas y adoctrinamiento masivo, me inclino a creer que somos tremendamente "chapuceros": Todo queremos resolverlo por la vía fácil, por la vía del "ingenio". Aunque sí, por otro lado, sí tenemos una vena constructora, que apila con gusto los ladrillos y tiende lozas, hace colados.
La capacitación es condición indispensable para el desarrollo, pero no es suficiente. El conocimiento "de alto nivel", una perspectiva holística de la educación, es esencial y, por lo visto, más inexistente que nunca.
En el entendido que están en un programa cuya audiencia objetivo es gente de negocios o aspirante a serlo se comprende que el mensaje esté más dirigido a ellos. Los políticos actuales, en su cortoplacismo (esa palabrita suena nefasto, pero me encanta), no distinguen la "o" por redonda y nunca mejor evidenciado que anoche. Sin más, la secretaria de educación declaró sin ambages que la prioridad de este Gobierno será la Educación Media Superior. Toda una coincidencia con el bono demográfico, y también con los intereses de los empresarios: técnicos, necesitan técnicos.
No tengo el mínimo problema con vincular muchas tareas educativas al aparato productivo nacional. Tengo muy claro que no toda la gente quiere, ni debe ni le interesa cursar una carrera profesional. Lo que me molesta es que se engañe con tal saña. Se dice reiteradamente que sobran abogados, contadores y algunas otras profesiones. Pero si analizamos el sistema de impartición de justicia y la forma de hacer empresa en México nos damos cuenta que URGEN buenos abogados. Si analizamos la forma en la que millones de empresas familiares llevan sus finanzas sabemos que URGEN buenos contadores. Y muchos. Un diagnóstico tan frívolo como decir "prepararemos técnicos" como la mayor prioridad educativa del sexenio no hace sino ratificar que la izquierda tiene razón en sus señalamientos y el gobierno solo busca dar al empresariado lo que pide sin crear un proyecto de país viable. De la educación básica se mencionó que ya están estudiando el proyecto de las laptops de 100 dólares. Igual cuando terminen de estudiarlo las laptops valdrán 50. Sobre la creación e impulso al conocimiento de alto nivel, de vanguardia, ni sus luces, ni siquiera una pequeña mención. Ya de la investigación científica mejor nos olvidamos.
Este país debe entender que por su posición geográfica, por sus recursos naturales y vocación social no tiene otra alternativa que impulsar el conocimiento. A todos niveles y en todos los ámbitos. Más allá de "sospechosismos" sobre control de masas y adoctrinamiento masivo, me inclino a creer que somos tremendamente "chapuceros": Todo queremos resolverlo por la vía fácil, por la vía del "ingenio". Aunque sí, por otro lado, sí tenemos una vena constructora, que apila con gusto los ladrillos y tiende lozas, hace colados.
La capacitación es condición indispensable para el desarrollo, pero no es suficiente. El conocimiento "de alto nivel", una perspectiva holística de la educación, es esencial y, por lo visto, más inexistente que nunca.
lunes, febrero 19, 2007
Pasión y droga
Un excompañero de trabajo, semi-mentor y semi-wom (de esos que no existen) nos dijo alguna vez a Edith y a mí que mantener un matrimonio sólido y estable era más dificil de lograr en ambiente de abundancia que en uno de pobreza: "La adversidad une", nos decía, "la abundancia separa".
En 1985, la Ciudad de México vivió una gran catástrofe natural que hizo que sus habitantes, en su gran mayoría, se unieran frente a la adversidad. En 2006 no hay tal catástrofe ni tal adversidad. A pesar de las muchas quejas sobre lo caótico de la ciudad, el gobierno perredista ha logrado una muy eficiente y nefasta alineación: Poniente rico, Oriente pobre. Y digo que el gobierno perredista lo logró porque esa alineación es producto, en gran parte, de las políticas públicas de inversión en servicios, transporte, etc.
Los bombazos del domingo/lunes de principios de diciembre me hacen pensar que esta ciudad perdió ya su encanto de pobreza y que son actos no de gente desesperada sino de una civilizada clase terrorista (no, por favor no, en el sentido gringo de la palabra) que persigue sus propios intereses, intereses que es muy fácil, en una sociedad podridamente desigual, pero no pobre, vestir de apoyo para los pobres. Una sociedad clasemediera que cobija y distingue solo lo que "quiere" o lo que le atañe y aplica sin miramientos el "ojos que no ven". Y no hablo de que nuestra clase media sea así, sino de que todas nuestras clases (desde los más humildes hasta Carlos Slim) son así.
He comentado con Jimena que es muy sano buscarse y alimentarse de pasiones pero que la línea de la esclavitud por las pasiones es muy tenue y poco visible. México tiene un ánimo progresista y competitivo pero otras pasiones (el hedonismo, principalmente) nos aprisiona: Somos hijos del desmadre y nuestra mayor pasión (y nuestra mayor droga) es el desorden.
Quizá, algún día, seamos modelo de sociedad anárquica.
En 1985, la Ciudad de México vivió una gran catástrofe natural que hizo que sus habitantes, en su gran mayoría, se unieran frente a la adversidad. En 2006 no hay tal catástrofe ni tal adversidad. A pesar de las muchas quejas sobre lo caótico de la ciudad, el gobierno perredista ha logrado una muy eficiente y nefasta alineación: Poniente rico, Oriente pobre. Y digo que el gobierno perredista lo logró porque esa alineación es producto, en gran parte, de las políticas públicas de inversión en servicios, transporte, etc.
Los bombazos del domingo/lunes de principios de diciembre me hacen pensar que esta ciudad perdió ya su encanto de pobreza y que son actos no de gente desesperada sino de una civilizada clase terrorista (no, por favor no, en el sentido gringo de la palabra) que persigue sus propios intereses, intereses que es muy fácil, en una sociedad podridamente desigual, pero no pobre, vestir de apoyo para los pobres. Una sociedad clasemediera que cobija y distingue solo lo que "quiere" o lo que le atañe y aplica sin miramientos el "ojos que no ven". Y no hablo de que nuestra clase media sea así, sino de que todas nuestras clases (desde los más humildes hasta Carlos Slim) son así.
He comentado con Jimena que es muy sano buscarse y alimentarse de pasiones pero que la línea de la esclavitud por las pasiones es muy tenue y poco visible. México tiene un ánimo progresista y competitivo pero otras pasiones (el hedonismo, principalmente) nos aprisiona: Somos hijos del desmadre y nuestra mayor pasión (y nuestra mayor droga) es el desorden.
Quizá, algún día, seamos modelo de sociedad anárquica.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)